Hola, amigos, aunque temo que dejen de serlo. Poco a poco menos personas (de las pocas que ya eran) revisan mi blog, y tiene sentido, porque es difícil esperar encontrar en este lugar, que tanto me acompaña, regularmente algo, y no es algo que pueda prometer.
A pesar de mantener cierta constancia —otorgada por el deber o por una inclinación personal— que tarde o temprano me trae de vuelta aquí, o a alguna otra plataforma audiovisual, no siempre es frecuente este suceso. Últimamente, simplemente, no he tenido ganas de pensar.
He estado reflexionando sobre mis charlas con la psicóloga, especialmente sobre la última visita que nos reunió.
Viajé: el primer tramo en colectivo, el segundo caminando. La música me mantenía dispersa, estimulada y absorbida a la vez, cumpliendo su efecto deseado: volver todo pasajero.
Pero una preocupación me acompañaba; no sabía de qué hablar, porque no podía pensar.
—¿Qué sucedió ayer? ¿Qué suceció en la semana? ¿Qué día es? ¿Cómo me he sentido? —intentaba recordar, pero mi mente no retornaba. Tampoco estaba en el momento presente: solo imaginaba.
Entonces llegué. La esperé mientras contemplaba el espacio. Las decoraciones habían cambiado de lugar: algunas habían desaparecido, otras eran nuevas. Una radio sonaba despacio, y no pude recordar si antes se encontraba ahí. Pensaba en la habitación que me ampararía los cuarenta minutos siguientes, y deseaba que fuera la habitación blanca, la que tiene vista a un pequeño patio.
Solemos rotar de habitación; no sé por qué. Supongo que por organización. Pero esa es mi favorita.
No me gusta la que tiene espejo: no distingo que soy yo quien habla, y siento perder seriedad y firmeza si veo y recuerdo mi cara, porque siento que no tiene voto. La otra, la color café claro, tiene las paredes desalineadas que atrapan mi mirada, y un techo con caída en lluvia que impide que sean rectangulares, que tengan el centro donde mi mente lo desea.
En cambio, la habitación blanca no me recuerda que existo, no me hace perder tanto la concentración. Sus ladrillos falsos, con uniones visibles pero simétricas, apaciguan el pequeño ruido visual. El patio exterior es pequeño y sencillo.
En medio de este pensamiento sonó el timbre, con Celeste detrás de la puerta. Siempre llego primero, y ella, sobre la hora. Al entrar, discutió en voz baja con las otras profesionales que habitan el consultorio, para decidir qué sala usar, porque habían ocupado la que pensaba tomar, arriba, junto a la escalera. Finalmente se determinó desocupada la habitación blanca, y me gustó oírlo.
Comencé hablándole sobre mi estado disociativo, y ella me dijo que notaba muchas contradicciones en lo que decía.
Y sinceramente sí, porque no sé qué es lo que me pasa.
Solo quiero ser feliz.
Me ha dicho que soy muy dura conmigo misma.
Pero si soy inútil, ¿dónde se esconde la dureza? ¿No es acaso sinceridad?
Me preguntó qué escenarios imaginaba. Fue sencillo de responder: en mi camioneta. Le hablé de mi Gladiator, mi camioneta amarilla. Le dije que solo tengo pensamientos fáciles. Ella dijo que no consideraba que eso fuera algo, por definición, fácil. Creo que solo es gratificante.
Ahora estoy lijándola.
Solo aprobé una materia este cuatrimestre. Estuve trabajando, pero no mucho; ya terminé de dar clases. Tendré bastante tiempo para lijarla.
Me siento tan inútil.
Tengo ganas de volver a ver The Walking Dead porque al menos me hace feliz sentir que vivo en un apocalipsis zombie, y jugar a que me preparo para ella. Soñar que mi camioneta me acompaña.
No sé distinguir cómo me siento, pero este rato que me saqué los auriculares para poder pensar y ya comienzo a sentirme mal otra vez. Es más, tengo mucho más que contar, incluso solo de este día, y no tengo ganas.
Voy a intentar contarles más de otros días- No dejen de ser mis amigos, por favor.
Los quiero mucho. Tomen agua.
Con Cariño, Celeste Torres.
Hola Anima! No soy de comentar pero siempre leo todo lo que publicas en el blog y no pienso dejarlo de hacer. Así que no te quede duda que aunque ya no quede ningún amiguito por lo menos yo siempre voy a estar acá pendiente a tu blog.
ResponderEliminarNunca dejes de escribir y.. animo Anima!!
Abrazo virtual.
Muchas gracias. Te quiero mucho. Recordá tomar agua
Eliminares bastante agradable leerte !!!
ResponderEliminarvos tenes ese campo allá en nose donde chelestee , deberías aumentar la capacidad de la -chata ciberpunk apocalíptica (con iluminación LED y cráneo guampudo) -para llevar a tus personas favoritas al campito!!
deberías llevar un par de comidas enlatadas cada vez que vas para allá
conocer a los vecinos , por que vas a necesitar una comunidad
y una red para que tengas internet o algun acceso satelital , para que puedas saber que esta pasando afuera de tus territorios y escribas en el blogsitoo para tus amiguitos