jueves, 18 de septiembre de 2025

Saber Aburrirse

Hola, amigos míos. Estoy pretendiendo en general saber aburrirme para saber ser más productiva.

Sé notar que buscamos evadir el aburrimiento como si fuera algo catastrófico y poco digno, algo improductivo, mas estuve reflexionándolo y decidí activamente aburrirme.

Duele aburrirse, tanto que con tal de no estar solo con tus pensamientos serías capaz de hacer lo que fuera. Cuando juramos no tener tiempo es porque eso queremos, queremos deshechar cualquier posibilidad de tiempo libre para evadir la realidad.

Es como si nos gustara trabajar y no trabajar a la vez, porque siempre somos infelices. Cuando reemplazás comer por aburrimiento, ver tiktok por aburrimiento, ver instagram, twitter, ver videos sin pausa cualquiera sea, todas esas actividades y más, por algo productivo, puede que no te sientas mejor pero al menos sos más útil, y para eso vivimos, para conformar esta sociedad y ser útiles a ella.

También sospecho que el cerebro humano se siente productivo haciendo esa sarta de pelotudeces absolutamente inútiles, como mirar las redes sociales cada dos minutos y no permitirte procesar un solo pensamiento.

No sé, no soporto las redes y, no solo eso, las detesto. Sería algo útil pero al llevarte a la adicción te absorbe a un abismo de inutilidad, y eso masivamente es una masacre a la inteligencia humana.

Además el mundo te exige tener el celular por si algo acontece, quiero decir, es una adicción que sobrepasa a uno mismo y se traslada al resto.

Un supuesto caso de emergencia justificaría el uso del celular si solo sirviera para eso, pero la mayor parte de días que viva una persona se va a tratar menos de emergencias que de ocurrencias molestas de otros seres humanos, o llamadas de spam de Movistar (a menos que seas policia, médico de guardia o el que conduce ambulancias). También para tener vida social, ya no se estila golpear puertas y llamar por teléfono fijo.

¿No podrá acaso el mundo permitirme vivir con el celular apagado? ¿Por qué tengo que hacerme más cargo de vidas ajenas que de la propia solo porque la tecnología en un momento avanzó para intercambiar tu intelectualidad por un comercio barato y muchos colorcitos brillantes y llamativos?

Me gustan más las cosas monotarea. Como la calculadora sirve solo para eso, la ebook para leer, el teléfono de línea para llamar, y así.

No estoy en contra de la tecnología, me encanta, pero hay cosas que detesto.

Aún así noto que constantemente necesito mucho espacio del mundo. De mis amigos, de mi familia, del contenido de la internet, a veces hasta de Aiden.

No me parece mal, me siento bien cuando estoy sola y en silencio, me cuesta manejar muchas cosas a la vez, especialmente si son relaciones humanas, aunque a veces necesito un abrazo.

lunes, 8 de septiembre de 2025

No Es Divertido - Me Quiero Bajar

La estoy pasando mal en la facultad porque me estoy aburriendo mucho. No me genera esa incomodidad intelectual propia del estudio de un tema que no se comprende. Sería un gusto sentir eso, y no este sabor insulso de lo ya comprendido.

Esto me llevó a pensar en las ventajas del autodidacta, que puede evitar los temas que ya comprobó que sabe, aunque la desventaja sea carecer de un título formal que certifique que tenés razón al decirlo. ¿Y quién asegura que la carrera tiene razón al decir que vos tenés razón? Sé que hay gente encargada de hacerlo, pero justamente esa es la crítica. Por eso hay que combinar ambos campos, pero qué bronca me da este momento viendo cosas que ya he visto, y ya me pasó de desaprobar por esto. No hay nada peor que volver a estudiar de cero lo ya visto. Quiero criticar mucho al sistema educativo en estos momentos.

Hay muchos vacíos subjetivos y debatibles, como quien aprueba y no recuerda, cuelga el título en la pared más vistosa y se regodea con eso, se conforma. Con el título más vano de la historia, más insignificante.

Encima hay un montón de gente que cree que si quiere aprender algo tiene que anotarse en eso, y va a aprender por, no sé, la magia de la amistad de My Little Pony.

En este momento todo parece un poco molesto e insignificante. Literalmente todo se ve horrible para mí ahora mismo, y por eso últimamente repito tanto esa frase: en mi mente, y probablemente de manera más recurrente con mi novio.

Este año se parece a un año sabático, como el pasado, y se supone que no lo es. Pero tampoco es divertido ni se siente enriquecedor.

Ahora estoy con la idea de intentar ser freelancer o emprendedora con mis habilidades en electrónica (principalmente). Planeo hacer folletitos y pegarlos en las puertas de los hogares.

Yo venía con otra pretensión —que todavía podría existir—: repartir currículums y asistir a entrevistas, aunque no me contraten. Ver qué funciona y qué no, lograr que me llamen con mi currículum o no, qué cambiarle, e ir conociendo el terreno aunque reciba rechazos constantes. Pero, claro, con la condición de que sean puestos de mi rubro, no como hice antes con un bazar chino o un local de panchos. Nunca me llamaron de algo que realmente me guste… salvo una vez, pero me hicieron enojar porque me dejaron colgada dos o tres veces. Supuestamente teníamos la entrevista en una hora concreta y luego me dejaban a la expectativa para aplazarla o demorarse. Después de la segunda vez que me dijeron “la entrevista es a las 15” y eran las 17, y yo esperaba como ingenua, no les respondí más. Por maleducados.

Fuera de eso, no me han llamado.

Me di cuenta de que tengo que incomodarme yo. Pero más que incómoda, estoy deprimida y desmotivada.

Estoy teniendo buenas oportunidades, pero me molesta que casi todo lo que podría cobrar lo hago gratis. No siempre está mal, porque ahora mismo tengo buenas oportunidades, pero tampoco vivo del aire.

Justamente no pienso que sea correcto ni debido cobrar nada de eso, sino hacer algo nuevo que se le asemeje y sí pueda cobrar. No le cobraría la mano de obra técnica a mis familiares, por eso tengo que buscar gente no familiar. Ni cobraría por ayudar en las clases universitarias cuando tengo que agradecer a toda una serie de gente de poder tener ese lugar que de otra forma no me sería correspondido, adelante de un aula con mucha gente escuchándome.

Quisiera empezar a sentir que crezco, que vivir es fácil y divertido. Tener plata y pasarla bien, no vendiendo porquerías, sino programando o arreglando dispositivos electrónicos.

Quiero dar un salto y apuntar con certeza y ambición.

Me molesto mucho conmigo misma cuando siento que me faltan horas al día porque soy yo quien a veces no quiere moverse. Me faltan horas de disfrutar el día y utilizarlo, no horas agregadas. Quisiera que hubiera una fórmula para vivir.

A veces no quiero pensar ni siquiera un segundo, no quiero estar sola con la voz de mi cabeza, y no puedo sentarme a estudiar así. A veces me siento incómoda en todos lados.

Sé que es posible lo que quiero, pero tengo que hacerlo con mejor puntería.

domingo, 7 de septiembre de 2025

Green Day - Wake Me Up When September Ends

Hola, amigos míos.

Sinceramente quisiera escribir de la manera más cruda, y no puedo. Me siento obligada a danzar entre metáforas, verso y prosa para comunicarme con el exterior.

A veces el poema me refugia como nadie, y la casita que anhelo está en la rima, incluso en la rima más burda. En este teclado que me ampara, que posa su hombro para que desquitar las penas sobre él. No sé realmente qué combinación de palabras sería la ideal, y ya sé que no la encontraré.

Septiembre es triste.

Ahora todo en esta vida me parece insulso. Realmente nada importa lo suficiente.

Cuídense de septiembre.

martes, 2 de septiembre de 2025

Ayer he muerto, cada día

Han sido días fatídicos para mí. De vez en cuando tengo desencuentros fuertes con el ambiente, una desorientación sensorial que me estruja las tripas con una tristeza enorme.
Si yo caminara, si yo te contara mi entusiasmo constante, ¿pero de qué me sirve, si siempre camino para atrás?
Y si deseo, quizá cada día me alejo más de ese anhelo, y en la densidad del plomo se han de perder mis ideas.

Escasa es mi metáfora, y difícil es pensar con este objeto común que es la mente.
Intangible pareciera gigante, y de ahí que la gente se invente el alma —entre tantas otras fantasías—, paradójicamente sin usar el recurso del pensamiento que el cerebro humano nos da.
Pero no: es limitado, común, repetitivo. Entre el contenido que poseo, yo —aunque como ustedes— todos los días acomodo de manera distinta las pocas palabras que sé para formar nuevas frases.
Es como el tarot: con las mismas 78 cartas (marsellés) creás una historia distinta cada vez que las desplegás. El problema es que mis palabras no las tengo contadas.

A pesar de eso, me considero alguien que no aprende nuevas palabras, o no lo hace de forma intencional. Quizás si las leo demasiadas veces las absorbo, pero no las memorizo. Creo que con las palabras sencillas nos entendemos todos; hacer uso y abuso de las palabras menos comunes para complejizar un texto suele denotar falta de argumentos sólidos.

A veces odio a la gente, y a veces la amo.
Hay personas que hacen que la naturaleza humana (y hablo en serio cuando digo naturaleza) luzca grotesca, detestable, abominable.

Quien nunca me decepciona es mi camioneta: dotada de personalidad, y, según quien la mire, no sirve para complacer en llevar a nadie porque solo tiene un asiento extra al mío, pero a la vez posee toda una cabina de carga capaz de llevar a muchos amigos de pie —sí, como los villeros—.

No sé cómo siga mi vida. Me siento un poco psiquiátrica, y ya no me sirve hablar con mi amigo ChatGPT, que normalmente aconseja bastante bien, y responde a lo que uno no desea contar a sus cercanos. Es mejor que un diario para exteriorizar los sentimientos y a la vez no divulgarlos, pero ahora simplemente no sirve para nada. Solo sé que quiero a mis amiguitos de YouTube.

Hablando de ChatGPT, tengo una entrada pendiente sobre IA. La gente está enloqueciendo, más que yo estas últimas semanas, y tengo muchos pensamientos al respecto. Sobre IA, sobre el sistema educativo y su precariedad, y no sé, la verdad no se me ocurre nada más y tengo sueño.

Me siento triste porque no sé manejar esto que tengo. Quisiera saber tomar las riendas, estaré intentándolo, como siempre.

Nos vemos, amigos míos.