domingo, 18 de agosto de 2024

Feliz Cumpleaños!!

¡Hola! ¿Cómo están? Yo muy bien, y muy de cumpleaños.

18 de agosto - 08:00 AM

Recién me despierto, pero siento que ya tengo mucho para escribir sobre mi cumpleaños de este año. ¡Ni hablar de lo que tendré para decir más tarde! Me abstengo por ahora porque lo que tengo para decir hasta ahora es algo negativo. Tuve problemas con dos invitados completamente descomprometidos. Me dejaron colgada, haciéndome planificar todo pensando en ellos, comprar cosas para ellos, y al final me decepcionaron completamente. Así que decidí no hacerme más mala sangre ni intentar ser más agradable con ellos de lo que ellos lo fueron conmigo al dejarme plantada. Todo eso, sumado a los preparativos, obviamente me puso triste. Solo planifiqué una fiestita porque iban a venir ellos, el novio de mi hermana y un amigo. Pero después me di cuenta de que había que mirar el lado bueno: ¡los otros muchachos no me cancelaron! Se comprometieron realmente a venir. Introduzca al lobo de los memes con la frase: "En la vida no perdemos amigos, solo descubrimos quiénes son los verdaderos". (?)

Todavía no me decido qué hacer con ellos. No sé si me haría feliz una venganza tipo: "Ah, bueno, entonces no voy a ir a tu cumpleañitos" (les saco la lengua). Creo que sencillamente voy a ignorarlos y enfocarme en quienes no tienen estas actitudes. No me molesta que te olvides de mi cumpleaños, pero más allá de eso, no da que me dejen colgada después de haber confirmado que iban a venir, que me cancelen a último momento porque no se les da la gana, y que ni siquiera tengan en cuenta que me dejan haciendo una "fiesta" con dos gatos locos y mis papás. Ni un gramo de empatía, porque obviamente, como a nadie, no me gusta que me dejen plantada. Espero que se entienda el problema. Ni siquiera hubiera sido grave que se olvidaran de saludarme o que desde un principio me dijeran que no. Siempre les he dicho a mis amistades que si no tienen ganas, no hace falta inventar una buena excusa; es válido simplemente no tener ganas. Pero una vez que te comprometés, y no es una juntada casual sino una reunión con gente, es inaceptable tener esta actitud. Además, no podés cancelarme tan poco tiempo antes, cuando ya estoy vestida y maquillada, algo que no haría si no fuera para salir. No podés ser tan volátil en la vida; pestañaste una vez de más y ya te cansaste, y dejás plantada a la gente sin avisar. Yo tampoco tengo ganas muchas veces de salir o hacer determinadas cosas, pero dale, si siempre nos guiáramos por eso, nadie haría nada.

El novio de Dani hizo cosas dulces para traer y van a cocinar las pizzas con ella. Ayer, cuando me saludó, ¡¡Dani me dijo que tiene un regalo para mí!! Eso me emociona mucho, me encantan los regalos, incluso los más tontos.

Tengo una carpetita de madera donde guardo todas esas cositas que me regalan o encuentro y que tienen un significado especial. Desde un simple papelito hasta un dibujo, lo que más valoro es la historia detrás. Para mí, no es tanto el objeto en sí, sino los recuerdos y los momentos que representan.

Igualmente, lo que termina en la carpeta de madera no son los regalos útiles, son los que cuentan una historia interesante. Es más para momentos, para decir "encontré una chapita en el piso mientras me dirigía a tal lugar con tal".

Personalmente, soy una persona muy de los regalos, me gusta hacerlos y recibirlos, incluso regalarme una florcita que tendré que obligatoriamente tirar, o un dibujito.

Voy a comprar cosas para la fiestita y también voy a prepararme yo.

18 de agosto - 21:50 PM

Hola de nuevo. Estoy re cansada, y quisiera sacarme fotos del maquillaje antes de sacármelo, pero creo que me ganará el cansancio. De igual forma tengo algunas fotos, pero no se ven tan bien porque las saqué de noche y con la cámara frontal, por esto mismo estarán editadas, pero al menos sabrán cómo era.

Me hice un maquillaje que se ve algo infantil, pero de igual manera me gustó. Creo que incluso tranquilamente representa el día de los niños que cayó justo en mi cumpleaños, así que quizá fui oportuna.

La pasé muy bien y les quiero contar todo.

Dani y mi amigo me hicieron un regalo cada uno; ¡Son maravillosos! Los dos supieron exactamente qué obsequiarme, y lo aprecio tanto tanto. No puedo dejar de ver los regalos; en lugar de guardarlos, los acomodé acá al lado mío mientras escribo.

Las reuniones de gente en general me resultan muy desgastantes. Además, porque mis padres en algunos momentos se comportaron muy infantiles y manipuladores (no delante de los invitados, pero delante mío), y eso me malhumoró en cierta medida. No sé si quiero contarles eso, si bien no me molestaría hacerlo, no quiero enfatizar en lo malo.

El día fue hermosísimo, agradezco mucho a mis invitados.

También me sucede en las reuniones de gente que siento que quizá no doy con el target para hablar con más de una persona a la vez. Ustedes, más que nadie, saben que a mí me encanta hablar, pero de a uno. Además, si hablo demasiado fuerte, comienzo a sentirme culpable porque me siento naturalmente insoportable; me pongo nerviosa y mal, y comienzo a comunicarme erráticamente, hago una verborragia de la que me arrepiento en el mismo momento y quiero desaparecer en mis palabras. Quiero escribir y tener la voz del lector. Quiero solo ser los pensamientos de los que me enorgullezco, y poder sentirme igual de tranquila que en mi soledad.

19 de agosto - 14:51 PM

Si se preguntan por qué está escrito todo de esta manera, es debido a que esta entrada es más compleja de escribir que si pretendiera realizar un análisis exhaustivo sobre un tema concreto no referente directamente a mí. Cuando no se entienda exactamente lo que quise decir, o no sienta haberlo explicado bien, quiero que entiendan que fue muy difícil acomodar todas mis ideas. Dicho esto, también se pretende que se entienda que desde antes de la publicación de esta entrada, yo ya sé que no me expresé bien; sé que me estoy forzando a escribir para no dejarlo en el aire por mi mala costumbre de desear tener todo rápido y bien hecho.

Es difícil también porque estoy muy desgastada por la semana, y quizá me vuelva a tomar un descanso de escribir de algunos días, como acostumbro a hacer acá, nada fuera de lo habitual. Mis disculpas por desde ya no sentir haber hecho una buena entrada. Tampoco me sentía linda ayer, estaba muy insegura y, no sé, necesito un descanso.

La pasé re bien, pero las reuniones son demasiado para mí; tampoco sé si me gusta tanto que sean en mi casa porque no me agrada estar maquillada y en tacones en mi hogar. Quiero vestir mi jogging más cómodo y mi remera de la suerte para estudiar (una remera negra, oversize, manga corta con dibujos en color naranja, muy cómoda, que mi hermano le regaló a mi hermana, y que a ella le intercambié por algunas prendas mías dado mi fanatismo por su comodidad y estilo). Así vestida, tomar unos mates con mi mate de Maradona culón mientras programo y planifico mis proyectos locos. De otra forma, quiero estar fuera de casa. No son compatibles ambas cosas.

Los regalos que me hicieron, como dije, son maravillosos y se los mostraré, pero debo hacer un aviso: faltan dos regalos en la foto porque aún no los tengo; cuando los reciba, los agregaré con un apartado de "Actualización" o quizá en otra entrada, como contemple más conveniente. Más no es de ninguna manera una desvalorización a los mismos porque estoy enamorada de todos los regalos que me hicieron, del detalle, la intención, y el cariño de los que asistieron o se interesaron por mi cumpleaños. Les digo públicamente muchas gracias.

Respecto a los inconvenientes de los dos invitados que rompieron mi corazón antes de venir, ambos se disculparon y una de las personas a último momento decidió venir igual. Valoro la intención y son perdonados. No me agradó igualmente que hayan tomado esa decisión en primera instancia, pero estamos todos en paz.

Les adjuntaré fotos de mi maquillaje y los primeros dos regalos, los cuales hicieron mi amigo y Dani. Todos los regalos fueron muy acertados en cuanto a mis gustos (son cuatro, pero luego verán los otros dos, como dije).

Creo que voy a poder hablar mejor de mi felicidad por los regalitos en otra entrada así que espérenla y tenganme paciencia para hacerlo, por favor, porque me gustaría decir algunas cosas más al respecto. Los quiero mucho, y recuerden tomar agua.




viernes, 16 de agosto de 2024

¿Me das un beso? (No)

Hola! Hoy les voy a contar una serie de eventos afortundos y desafortunados que acontecieron, acompañado con una foto de mi vestimenta el día de hoy.

Desperté a las 9:00 AM, y no dormí mucho, ni tuve un sueño muy profundo, lo que, consecuentemente, no lo volvió muy placentero. Es como despertar sin nunca haber dormido, y siendo una persona que racionaliza cosas innecesarias he de decir que me desagrada la idea de dormir, cuando no es solo una condición corporal para descansar el cuerpo, si no una obligación a vivir simultáneamente situaciones que parecen reales en las que no tenés las mismas posibilidades que en el plano real. No elegís dónde estás, no elegís si las cosas se ponen raras, no elegís las personas que van a ser partícipes del sueño. No es placentero, e incluso cuando lo es, ¿qué sentido tiene? Si es tan placentero, ¿por qué querría yo despertar? ¿Por qué me veo obligada a pensar lo que no anhelo, y someterme a participar de un escenario que ni siquiera puedo escojer? Me gusta cuando sueño con Luis Miguel, más no despierto con él. Es peor cuando contrasta con la realidad; más teniendo en cuenta que hubo muchas mujeres con la suerte de cruzarse en su camino. Supongo que yo tendré otras suertes en consecuencia, estadísticamente no tendría por qué, pero lo intuyo al vivir apasionadamente. 

Sobre los sueños, tengo que añadir que también me indignan porque, aunque no estuve teniendo pesadillas, estuve teniendo sueños que no quería tener, de gente que no quiero ni en un sueño. Y, de nuevo, no sucedía nada realmente malo, pero anhelo borrar voluntariamente cosas de mi mente, y soñar con muchos gatitos bebés, arcoíris y flores.

Revisé el celular y tenía mensajes de mis hermanas, contando chisme indignante, así que aunque no estuviera últimamente en mucho contacto con el celular (a fines de saciar mi cuota diaria de productividad), me entretuve un rato leyendo y respondiendo antes del desayuno.

Les resumiré el chismerío mañanero un poco intervenido para que nadie me llore después: Pepita hizo algo, y Menganita se re metió en sus asuntos. No nos cae mal Menganita, todo bien, pero tiene malas actitudes, y siempre actúa y se comunica desde un 'pedestal' (en el cual solo ella se ve).

Me dirigí al comedor, luego de apagado el teléfono, y mi mamá, quien se encontraba trabajando de manera remota en la mesa, me ofreció café, que obviamente acepté. También encontré a Dani, a quien mostré mis avances en un proyecto.

Mientras desayunábamos, Dani tomaba café pegada en la estufa, mi mamá programaba y yo pensaba en mis siguientes movimientos con mis metas próximas. Pronto cambiamos de posición geográfica, y decidí pensar desde el masajeador de espalda electrónico que tenemos, Dani se acostó en el sillón y me estiró los pies para que le haga masajes; es de alguna manera una norma implícita, en la que la persona que ocupa el masajeador se vuelve el masajeador, pero más bien ese rol suele tocarnos a mi papá y a mí con Dani y mi mamá, y no al revés.

Regresé a la pieza, y reproduje videoclips de Luis Miguel; es crucial para mi buen humor ser expectadora de al menos uno de esos videos en un mismo día (o no, pero me hace muy feliz igualmente). Tomé la decisión de tomar mate, y así fue. Después me fui a bañar.

Éste día que les narro, yo tenía un turno odontológico a las 16:00 PM, así que me preparé más temprano de lo habitual para tratarse de un jueves (porque también debía asistir a mi clase de inglés). Dicho sea de paso, también tuve que ir al cyber a imprimir un papel que me requerían para atenderme, porque mi impresora es quisquillosa, y cuando hace frío no anda; atasca el papel y hace muchas impresiones en vano.

Hace poco cambiamos la obra social, por lo que aún estoy, de alguna manera, tanteando el terreno de la misma; qué cubre, o hasta cuánto, o dónde, y dónde quedan los centros que atienden por ella, ver cómo son los médicos que atienden por ésta obra social, y cualquier duda que pueda surgir. Así que saqué un turno de un número que saqué de la página oficial de ésta obra social nueva, y según decía estaba ubicada a poca distancia de mi hogar. Y aunque tengo que admitir que no lo observé con antelación y me confié de éste dato pobre respecto a su localización, me dieron una dirección un poco más lejos de lo que esperaba, en una zona fea que ni siquiera conozco, y el supuesto departamento no lucía como un centro médico, parecía cualquier otra cosa, y no quise verme como el episodio del dentista de Three Friends Happy.

No puedo creer que yo de chica veía ese dibujito, ¿dónde estaba el control parental? (?) Ahora mis sobrinos ven los dibujitos de ahora, que parecen hechos muy vagamente, sin personajes de personalidades fuertes, y con historias aburridas referidas a familias sanas; como Bluey. Igual está muy bien, solo no me entretiene a mí, pero sí podría en el presente ver Phineas y Ferb y pasarla bomba. A mi sobrino también le encanta Toy Story 3, así que no se perdió todo de los dibujitos antigüos.

El punto es que no quise arriesgar todas mis pertenencias y someterme a una posible carnicería de un supuesto centro que si bien estaba anotado en la página solo tenía una pared llena de hongos y ningún cartel que indique odontología. Como sea, el cerebro para detectar patrones es bueno, y confío si él me dice "Mejor no vayas ahí, medio raro". Así que saqué otro turno en otro lugar, que sí tiene toda una estructura perteneciente a otro nivel, que grita que se trata efectivamente de un centro médico.
Así que me permití otro café con mi mamá, que tomamos, ésta vez, mientras las dos programábamos. También hablamos sobre algunas cosas referidas a la programación, dado que le pedí un consejo.

Fuimos a comprar, cosa que si bien no me interesa mucho, ella me compró un alfajor Pepitos, y compró dos bandejitas de bizcochitos con azúcar negra y blanca; las blancas tenían membrillo. Las cosas dulces me hacen muy feliz. Así que llegamos y comimos todas juntas, aunque me guardé mi alfajor en el bolsillo porque no le compré uno a Dani; ya saben lo que dicen, si tenés un alfajor y el otro no, escondelo. ¿O no era así? Ups. En fin. Después le compro uno, y les voy a contar acá cuando lo haga. Éste es el vacío legal de saber quiénes no leen mi blog, que puedo hablar lo que quiera, porque de igual manera no lo verán.

Hasta acá todo perfecto. Llegada la hora de la merienda, debía ir a mis clases de inglés, así que tomé mis post-its cute y el resto de mis cosas, los metí en mi mochila, que combinaba perfectamente con mi ropa, y fui al comedor a pedirle a Dani la foto que ven al principio. Pero cuando quise poner la mochila en mi espalda, noté que estaba mojada y tenía mal olor; no quise pensar que tenía razón en que sería culpa de Aiden el líquido que subyacía en mi mochila, y me dirigí a mi pieza de nuevo para encontrar la fuente de éste 'algo' responsable de haber arruinado mi outfit.

Está de más decir que efectivamente, no solo fue su culpa, si no que actuó de la manera más imbécil posible como gato. Hizo pis en mi escritorio. Así como me leen. Sobre todas mis cosas, sobre mis apuntes, pasando por debajo del LuisMi-Cubo, lo arruinó todo. Y mientras escribo debe estar sintiendo mis malas vibras, que me acaba de querer oler y se fue. Sale mi odio por los poros de mi piel, y lo sintió, más lo que no siente es un gramo de culpa.

Primero me enojé mucho, ella estaba comiendo su décima quinta ración de comida del día, la agarré, la saqué afuera, y le cerré la puerta. Me dispuse a insultarla mentalmente mientras dejaba el escritorio vacío y sacaba los objetos valiosos de él, porque yo tenía que irme rápido, así que solo lo dejé fácil para limpiar después. Agarré mi otra mochila, hice el pasaje de pertenencias y puse la otra a lavar.

Me dediqué a decir "No, esta gata no entra más. No lo puedo creer", y todo lo que puede decir una persona enojada.

Me dirigí con mucha culpa a la puerta, porque siempre me gusta salir en buenos términos con Aiden, y saludarla apropiadamente, cosa que no fue así. Por lo que regresé, le dije con tranquilidad lo mala que era al haber hecho eso, le di una caricia, y volví a despedirme como de costumbre. Igualmente no le abrí la puerta, dado que conozco su característica torpeza, y sabía que hasta no haber limpiado eso, ella volvería a pisarlo y lo desparramaría por todos lados, especialmente en mi cama, así que no cedí, y la dejé esa hora y media en el patio, lo cual ni siquiera fue por castigo, aunque siento que se lo merecía pero también soy consciente de que ella no aprendió nada.

Comencé a caminar, como si las calles destruídas de mi localidad fueran una pasarela, donde lucir mi estilo; aunque Dani me describió como "una potencial Testigo de Jehová", diciendo que si me viera por la calle, se cruzaría de vereda para evitar charlas indeseadas sobre Dios. También dijo que mi pollera le gustaría más si fuera más corta y apretada.

Nunca cedo ante esas provocaciones, así que le pregunté si por lo menos me preguntaría a qué iglesia voy, por ser la testigo de Jehová más linda, me dijo que sí, y fue suficiente para mí.

Fui primero a acreditar mi carga en la sube, pero no me figuraba ninguna carga pendiente. Aunque no me gusta sacar el celular en la calle, tuve que llamar a mi mamá para comentarle, porque de otra forma no tenía carga suficiente para volver a mi casa en colectivo. En el preciso instante en el que cortamos la llamada, yo tenía el celular en la mano y se me acerca un hombre con una pinta terrible, se pone muy cerca mío y me pregunta la hora. Agarré muy fuerte el celular, y me ví imposibilitada a mentirle sobre no saber la hora porque lo tenía en la mano. Prendí la pantalla rápidamente, y le dije la hora a la vez que metía mi mano con el celular de regreso en el bolsillo. Permanece igualmente frente a mí, pese que ya le había respondido, y he de decir que temí por mi celular. Aunque me dio a entender que no era ese su principal interés, cuando me pregunta "¿Me das un beso?". Le respondí con un rotundo "No", mientras intentaba alejarme. Él continúa preguntando muy insistente, y vuelvo a responderle con una negatividad convincente ésta vez dirigiéndome con rapidez hacia la multitud, y por fortuna desistió. Me dirigí de nuevo a la terminal de sube, y la cargué satisfactoriamente, cerré el bolsillo con cierre en el que estaba mi celular, y me fui del lugar.

Volví a enfrentar mi impuntualidad, ya que siempre llego una hora temprano a todos los lugares. Antes solía alardear de llegar primero, pero mi papá dijo que eso también es ser impuntual. No puedo soportar el miedo a llegar tarde, especialmente a mis clases de inglés, así que sigo manteniéndome así con el paso de los años. Aunque utilizo esta impuntualidad como una excusa para caminar, y caminar el trayecto hasta mi destino más una hora extra me resulta beneficioso, salvo por la hora y la noche que se va aproximando.

Siempre intento evitar las calles, porque me empezaron a resultar complejas de atravesar. En particular porque no soporto que nunca se cumple la norma de darle prioridad al peatón, especialmente en calles sin semáforos. Así que prefiero cruzar lo menos posible. También porque me gusta controlar el tiempo, y pensar que si a cierto ritmo llegué en 15 minutos a un punto geográfico, preciso otros 15 para volver; de esa manera distribuyo mis caminatas cuando tengo que hacer tiempo. Los minutos de semáforo arruinarían los minutos meticulosamente planificados en algún caso de mala suerte.

Durante mi caminata, cuando noté que me alejé bastante del centro, decidí volver al punto inicial y reiniciar la cuenta pero dirigiéndome a otro lugar más poblado. Cuando me doy la vuelta en la misma cuadra, un señor indigente me llama la atención para el segundo momento que me vio. Me dijo que parezco 'las chicas de las películas', de manera agradable. Comenzó a contar algunas cosas. Me habló de su sobrina, si no entendí mal el parentezco, y me comentó que se viste similar a mí; es decir, sin mostrar un centímetro de piel. Me hizo un comentario que me resultó tierno a forma de chiste, que era más bien anecdótico de lo que le dice a su sobrina, me reí sutilmente y volvió a encontrar una concordancia entre su sobrina y yo.

Reiteró en varias ocasiones que no pretendía comunicarse como 'un pervertido de la calle', dirigiéndose siempre a mí de "usted".

Me hablaba de su agrado a mi manera de caminar y de vestir. Me dijo que tengo una caminata muy sensata, que trasmite tranquilidad. Mi estilo le parecía adecuado, y me dio el visto bueno de no salir, como dijo él, como las 'chicas que salen medio desnudas' y 'que podrían ser sus hijas'. Me dijo que nunca cambie, que soy muy agradable y que siga siendo así.

Sé que no es adecuado detenerme a hablar con un extraño, más no puedo sencillamente desistir al encanto de la amabilidad, y a veces prefiero arriesgarme con un poco de confianza a las personas (sin hacer algo excesivamente tonto, como meterme a la casa de un desconocido, por supuesto).

Dijo "Yo no tengo trabajo, y hay gente que puede tenerlo y decide no ejercer", que me inundó de preguntas sobre su historia de vida para terminar viviendo en un banco. Más que lo encontré aburrido o solo, quizá, como para hablarme de sus pensamientos a mí, quien solo se paseaba por ahí. Me ha pasado varias veces de detenerme a hablar de cualquier cosa con gente en situaciones similares a la de él, y todos me dan esa sensación de que tienen muchas ganas de hablar, cosa que me da ganas de hacerme un tiempo extra y quedarme allí, sentada, solo conversando. Pero de más está decir que no los conozco, y no los iría a visitar como si fuera así.

También el otro entré en un baño, y me puse a hablar con la señora de limpieza, a quien creo que caí bien, porque luego de darle pie a que se siga quejándose, dándole yo la razón, me extendió un papel para que seque las manos antes de irme. Solo me pareció destacable porque era parte de sus cosas de limpieza, en ese baño nunca hay papeles de secarse las manos.

Yo también debo admitir que amo hablar, y nunca estoy aburrida. Quizá solo es que me da pena que las otras personas sean indigentes, y no puedo solo hablar con ellos sin desear darles una mano que no tengo para dar. Dios los guarde. Aunque Dios no me cayó bien en mi intento de leer la biblia y no creo que exista, porque en tal caso se opone a mis ideales, y si existiera no ampara a los indigentes. Ojalá queden muy lejos de la mano de Dios, y alguien los ampare. Algo así como una organización benéfica, con mucha plata.

Regresé al punto de inicio, dí varias vueltas manzana y entré a mis clases de inglés, como siempre, tres minutos antes del horario de entrada. No estoy segura de por qué hago eso, pero es siempre de esa manera.

Siempre me siento en lugares distintos para poder interactuar con todos mis compañeros que son muy agradables, e ir rotando para las prácticas orales de a dos. Aunque noto que los demás intentan sentarse más o menos en los mismos lugares, y también tengo que procurar que siempre haya asientos vacíos al frente para que mi compañera Sara se siente ahí, porque no ve muy bien.

Hay también un grupo de amigas que siempre intentan sentarse en el mismo lugar, en el mismo orden, y se encierran mucho en ellas mismas. No me gusta ese modo de operar que tienen. Además se las nota muy vergonzosas, y cuando alguien está predispuesto desde la vergüenza no se puede esforzar lo suficiente. Entonces, por ejemplo, no quieren arriesgarse a pronunciar exagerado, como nuestra profesora espera de nosotros.

Siempre que quieran hacer una actividad con amigos, tengan cuidado de no encerrarse, ni en el grupo ni en ustedes mismos.

Un día por ejemplo nos sentamos algo más desordenados a la vez anterior y ya no podían sentarse juntas, pero en lugar de ver los asientos que podían ocupar al lado de otras personas, intentaban ver la manera de volver a disponerse de modo tal que queden todas juntas, y la profesora les dijo "dejate de hinchar andá a tu casa"; mentira, porque no se le permite hablar así, así que eso me lo comunicó telepáticamente mientras las palabras que salieron de su boca fueron "chicas no se van a sentar siempre juntas".

Me senté al lado de un muchacho que es aprendiz de herrería de caballos, y de una muchacha. Me agradaron también. Pese que ya me agradaban, sentarme al lado de ellos me hizo poder interactuar más, y reforzar mi idea de que son todos muy tiernas personas.

Luego la profesora nos hizo leer en voz alta la conversación del libro de a pares, y, como siempre, ¡Es tan divertido! Así que hablé bien alto y con mi pronunciación más británica, y fui muy feliz, como en todas las clases. También hice algunos aportes a la clase o preguntas.

Tengo que admitir que en dos semanas siento que mejoré un montón, el curso también me hizo apasionarme mucho por el inglés británico y sacia absolutamente mi anhelo de ver gente, a falta de otras actividades sociales. También me hace caminar, y siento que voy dejando el sedentarismo atrás. Sigo con mis "entrenamientos" en casa, y todavía no me animo a correr en la plaza. Será el próximo paso.

¡Nos vemos! Si no, seguiría hablando todo el día y tengo que prepararme para mis aventuras del día siguiente. Ya tengo unas noticias increíbles que me emocionan como no se imaginan. Los amo con todo mi corazón, amigos míos.

miércoles, 14 de agosto de 2024

Me desmotivé, but just a little bit.

Últimamente me estoy dando el gusto de salir a caminar más seguido y, además, sumé responsabilidades con el curso de inglés.  La verdad, es una época muy buena que estoy disfrutando mucho. Hasta me sorprende cómo me relaciono con la gente sin necesidad de redes sociales; caminando por la calle y cruzándome con miradas fugaces, como cuando me dicen que soy hermosa (jeje). Eso sucede casi cada vez que salgo, y me siento re bien cuando alguien me tira ese piropo sin compromiso, especialmente cuando lo hacen mujeres. Me encantaría que no solo me dijeran eso, sino que nos pasáramos el contacto, nos hiciéramos amigas y compartiéramos piyamadas o tomáramos mate o té algún día.

Los hombres suelen ser más extraños para interactuar, como si fueran inadaptados sociales, criados por una manada de lobos y luego soltados en la ciudad. El otro día, en una calle desierta, uno me gritó a menos de un metro que continuara por el camino de Dios, mirándome muy fijamente. No entiendo por qué luego se preguntan por qué les va mal a la hora de dirigirse a una dama en la vía pública. Debo admitir que es gracioso, aunque a veces no sabés si les falta un jugador en la cancha o si solo están expresándose con gratificante libertad.

Siguiendo en este camino de las relaciones humanas, me hice un nuevo amiguito con el que el otro día fuimos a tomar unos mates. ¡Es tan reconfortante salir a tomar mate con gente agradable! Me hace pensar en cuán innecesarias son las redes sociales para hacer amigos. A veces se cree que por esos medios conseguís un montón de contactos, pero yo creo que es un verso. Cuando borré Instagram, corté charlas con gente que no llevaban nunca a nada. Algunas sí, he salido a tomar mate con algunas personas, pero la cosa quedó ahí. Amo que el plan inamovible es salir a tomar mate, y deseo que nunca cambie esa condición.

Como sea, últimamente me cuesta un poco levantarme, y siento que tiene que ver con un pequeño bloqueo creativo que estoy atravesando, no es un bloqueo como tal, tengo mucha creatividad para las cosas que quiero hacer, pero estoy conflictuada con una en específico. Entonces ahora me entretengo programando en Assembler, me gusta lo rústico incluso en la programación, porque tenés que rebuscártela incluso para estructuras de control de flujo (if, for, switch, while) que en cualquier lenguaje sería lo más básico y acá no existe, y hace que Bascom se vea como la última novovedad en lenguajes de programación, pero también es un buen juego mental; pese que tenga que acordarme las palabras burdas y poco intuitivas del lenguaje (también es cuestión de acostumbrarse). Mi desmotivación surge de tener una buena idea de la cual no estoy tan segura al momento de ponerla en práctica. Creo que si no empiezo a grabar y a evaluar mi progreso, nunca voy a solucionar eso. Es una cuestión de impaciencia; cuando no tengo lo que quiero, mi mente se desordena con el proyecto, como cuando olvidás cómo es tu cara sin mirarte al espejo. Empiezo a creer que mi idea es diferente de la original, porque no la tengo justo en frente y la deformo. Ya veo que tendré que regrabar muchas veces, pero no me molesta; solo quiero encargarme de eso pronto, y sé que lo haré porque en mi cumpleaños mi mamá me va a regalar algo para el canal, que utilizaré para la producción de este proyecto.

También quiero leer, pero no encuentro un libro que me atrape y debería apurarme en encontrar uno para no atrasarme en el challenge.

Hoy caminé 7 km y sumé 18 puntos de vitalidad en mi reloj. Durante la caminata, practiqué mi pronunciación británica, que amo y que me hace sentir un poco vende patria, pero me parece un acento genial.

Ayer, en el curso, cantamos una canción de los Beatles y fue magnífico. La clase tuvo un aire casi teatral y la gente es muy agradable.

¡Nos vemos, amigos míos bellos y agradables! ¡Los amo mucho! 💕

sábado, 10 de agosto de 2024

Leo Season (Fotos Mías)

Ya que no tengo Instagram, éste será mi repertorio para las fotos lindas. Me emociona ir fotografiando mi vestimenta en los días que salga, antes no me gustaba hacerlo, pero es más divertido si es para dejarlo acá. En Instagram me daba algo de ansiedad subir cosas, y pensar en los likes, los comentarios, la concordancia estética con el resto de fotos. Acá no existe nada de eso.

En las últimas Dani me quiso escrachar sin contar con mi superioridad estética (?) Y terminé saliendo re bien, así que entran en el collage.

Les recomiendo mirarlas desde una computadora o con la versión web del celular para verme con mayor calidad.






jueves, 8 de agosto de 2024

07/08/2024

Creo que si los títulos de las entradas son así, dan a entender que solo voy a contarles mi día, pero no estoy muy segura de seguir haciéndolo así para este propósito, y tampoco se me ocurre un título.

Estos últimos días estuve haciendo muchas más cosas que las usuales y la estoy pasando bien, incluso aunque a veces mi cabeza sea un caos. Pensaba en sacarles provecho a esas sensaciones. Una vez alguien me dijo que estar triste inspira buenas creaciones artísticas, y siento que es mi momento para exprimir mis dolores internos. Solo tengo que admitir que hacerlo es bastante complicado; por más que escriba blogs en los que intento documentar mis días o pensamientos, no me sincero del todo ni me esfuerzo por no contar ciertas cosas. Ahora estoy planeando algo para ustedes, para que no tengan que verlo todo, sino encontrarlo. Aunque no sea la más fanática de esconder cosas y prefiera darles todo mascado, asumiendo a mi público como... algo tonto y vago. Los quiero muchísimo igual, pero dejen de lado TikTok y Twitter.

No voy a decir mucho más sobre eso.

A las seis de la mañana desperté, sin mucha motivación, la verdad, y empecé el día estirándome y bostezando como cualquier persona. No recuerdo si había soñado algo malo, solo sé que no estaba muy feliz. A veces arranco el día con un ritmo musical bien de salsa, y otras con un ritmo de gritos agónicos que me piden terminar con todo; no hace falta decir cuál me tocó hoy.

Pensé en mis primeros quehaceres, que estaban relacionados con el curso de inglés. El primero era escribirle a un compañero que nuestra "miss" asignó para armar un grupo. Cuando ella hizo eso, escribió su número en el pizarrón y yo lo anoté en mi cuaderno, sin más detalles ni sucesos, y así continuamos con la clase. Cuando pensé en escribirle, me dispuse a buscar mi cuaderno para agendarlo en el celular, y volví sobre mis pasos para pensar "pero si me lo acuerdo". Lo dije de memoria sin haberlo leído más de una vez, ni haberme preocupado en recordarlo, ni haberle prestado mucha atención, y con un retraso de un día. Así que hice la prueba, primero dije el número y luego abrí el cuaderno: era verdad, dije exactamente el número. Más que ésto ser un alarde, me sorprendí; siempre supe que tengo buena memoria, pero no imaginé que serviría de esta manera.

Me levanté, me preparé un buen mate y lo acompañé con mis galletitas favoritas: las pepas marca "Pepa's". Después de desayunar, me bañé y seguí leyendo un libro. Al cabo de unas horas, y tras el almuerzo, llegué al final del libro. Me muero por reseñarles todos los libros que les prometí.

No estaba muy segura de qué hacer, y como el día estaba hermoso, decidí ir a caminar a la plaza de nuevo, así que me preparé y salí. El plan lucía mejor que el otro día porque hoy había mucho sol y un poco de frío.

Cuando salí de casa, me quedé atónita con la belleza de una chica que caminaba por mi cuadra. Mientras seguía mi rumbo, la vi entrar a lo que supongo es su casa, lo cual significaría que ella sería mi vecina de enfrente. Nunca la había visto, en caso de que mi suposición sea correcta. Hicimos contacto visual, quizás no pude disimular mi asombro pasivo, y seguí de largo.

Llegué a la plaza y comencé a dar vueltas a la manzana, a ver gente, prejuzgar, imaginar escenarios y disfrutar del recuerdo de cuando era chica e iba siempre a esa plaza, haciéndome muchos amigos con los que instantáneamente empezábamos a jugar a lo que sea. Me vino a la mente que ahora, cuando quiero ir a la plaza, puedo ir sola cuando quiera. Lo digo porque sé que cuando era chica anhelaba eso, ir cuando quisiera sin enfrentar un rechazo rotundo por la epidemia de desánimo crónico del adulto, que no sabe autoabastecerse de aventuras, y acceder a un paseo y unos mates en la plaza.

Después de pensar en eso, fui a buscar a mis sobrinitos, siempre que mi hermana me dejara llevármelos y ellos no estuvieran ocupados (en el jardín o en casa de alguien). Le escribí un mensaje y solo me permitió llevarme a uno de ellos, no a la otra pequeña, porque estaba enferma. Fue bastante deprimente. Fui a buscarlo a él, y ella empezó a llorar, así que le prometí que cuando se recuperara la llevaría también, y evidentemente no le bastó mi respuesta racional porque tiene dos años. De todos modos, en menos de un minuto se le pasaron los pesares, así que concentrémonos en el resto.

Fuimos a la plaza, mientras él me contaba que había terminado su juego de Toy Story (un jueguito de celular), y que le regalaron peluches de Jessie y Tiro al Blanco.

Llegamos a la plaza y empezó a jugar en los toboganes. Se habían agrupado muchos estudiantes de alguna institución privada, que más que jugar ahí debían comenzar desde ya a tramitar su jubilación. Me molestó un poco que hicieran uso y abuso del lugar, porque jugaban muy bruscamente con nenes chiquitos alrededor, y ellos tendrían, como mínimo, 13 años. Incluso vinieron los de seguridad ciudadana a decirles que no podían usar el sector de juegos así. Aunque se comportaron algo amables con mi sobrino y algunos del grupo intentaban decir "Dejen pasar primero al nene" o "Salgan de ahí que está el nene", sigo considerando impertinente su forma egoísta de jugar usando los dos toboganes metiéndose todos juntos en ellos, sin un propósito claro. A mi sobrino no le generaba ningún inconveniente, parecía divertirse viéndolos y no le daba vergüenza meterse igualmente a los juegos.

Estaba subiendo y bajando, y se reía de que él estaba muy alto y yo permanecía a la altura del suelo; aprovechando a veces esta situación para burlarse desde arriba y sacarme la lengua, por no alcanzarlo para sonarle los mocos (hasta que lo esperé al final del tobogán y no le dejé otra opción).

También había un nene muy chiquito, con la madre detrás: "no hagas esto" o "no hagas aquello", "no te tires del tobogán de cabeza que te podés lastimar". Y a veces nos encontrábamos al unísono haciéndoles el mismo reproche.

En un momento, el nene chiquito, caminando sin mirar, se tropieza conmigo y cae al suelo; le pedí perdón, pero de alguna manera fue suficiente para que tomara confianza conmigo, porque luego se subió al castillito de toboganes y me saludó y sonrió desde una ventanita.

Cuando mi sobrino se cansó de dar tantas vueltas, se subió a una hamaca a disfrutar en completo silencio mientras yo lo hamacaba. En ese momento le pregunté si le podía tomar una foto, me lo permitió, y así lo hice.

Se dispuso a levantarse, y parecía algo aburrido y cansado. Quiso ir a la calesita, que por suerte estaba cerrada, no porque no quisiera llevarlo, sino porque no tenía plata y además es muy complicado convencerlo, después de la primera vuelta, de volver a casa.

Le dije que podríamos ir a donde él quisiera, así que dimos una vuelta por la plaza y exploramos todos los lugares más altos que la superficie del suelo. Él me dijo "Quiero ir arriba", refiriéndose a "Quiero subirme en algún lado y preferentemente después saltar para bajar". Por suerte había bastantes lugares así.

Eventualmente se cansó y me pidió volver a casa, así que le invité una chocolatada antes de llevarlo a su casa. Fue un camino a paso muy lento, se lo notaba cansado y bastante distraído, aunque contento. Durante el trayecto se me ocurrió una idea genial para algo que quiero hacer.

Llegamos a mi casa, le preparé la chocolatada y le di para que arme un rompecabezas que le hizo un cuñado mío, que tiene las letras del abecedario. Y él, para armar las piezas, comenzaba a cantar el abecedario hasta llegar a la letra que le faltaba, ponía la pieza muy entusiasmado y volvía a repetir el método hasta terminar. Le pregunté si le podía sacar otra foto y me dijo "No, ya me sacaste una foto antes", así que no pude hacerlo.

Lo que siguió fue un poco más aburrido, fui a comprar, cosa que no me gusta mucho, así que lo omitiré. También devolví al pequeño a su casa.

Estaba muy cansada pero hice ejercicio igual, y ahora voy a hacer la cena para todos. Cenaremos pollo al horno con papas, y me parece bien. Tengo sueño y me duelen mucho los pies, están todos ampollados y contracturados. Creo que puede ser por tener zapatillas rotas y plantillas desgastadas, y no quiero arruinar las nuevas en trivialidades, pero tampoco quiero arruinar mis pies.

Como sea, gracias si todavía me siguen en este blog. ¡Los amo muchísimo!

miércoles, 7 de agosto de 2024

martes, 6 de agosto de 2024

La localidad me queda vieja

Hoy decidí salir a pasear porque hace poco tiempo reconocí mi sedentarismo. Escribir, leer, programar, y todo en la misma habitación, de cortinas cerradas y luz artifical para todo el día. Cuando me percaté de ésta precaria situación comencé a realizar actividades de entrenamiento, también dentro de las cuatro paredes que siempre me rodean; correr en el lugar y saltar a la soga intermitentemente. Mi reloj digital, que me monitorea diariamente, mide mi vitalidad en una puntuación por el tipo de entrenamiento, la intensidad, la duración y la constancia, pretendiendo que, para mantener un buen nivel físico aspires a los 100 puntos cada semana.

Hace unas semanas empecé con esta rutina de ejercicios en casa, y hoy me quise animar a correr en la plaza. Pero, no sé por qué, me da una vergüenza irracional, ¡como si correr fuera una rareza! Así que decidí empezar con algo más suave y fui a caminar esta mañana. La plaza no tenía mucha gente, estaba igual que siempre, y el día nublado le agregaba otro motivo para que se encuentre desierta. Cada vez que salgo a pasear, los recuerdos me invaden en cada esquina.

Cada calle parece contar su propia historia, y no puedo evitar sentir los olores que, por alguna razón, permanecen en las tiendas con los años, llevándome al pasado. He explotado mis recursos sociales, no solo los he usado con empeño, los detoné como si fueran una bomba. No todo fue mi culpa, claro, pero no puedo evitar sentir que sí. Me pregunto si algo podría haber sido diferente, pero la verdad es que me parece bien no estar en contacto con esas cosas del pasado, aunque no puedo evitarlo. Culpo a mi soledad y a la falta de actividades sociales. Extraño subir al tren rumbo a Constitución, caminar sin parar por Buenos Aires en buena compañía. Qué hermosa provincia. Qué bellos recuerdos de perderme y descubrir nuevos lugares por accidente, como cuando terminé en Bosques, una ciudad de zona sur, aunque no la recorrí. O ese lugar con calles de tierra a dos horas de distancia, sin batería ni datos móviles, aún no sé cómo llegué ahí ni cómo volví. Extraño tantas cosas, fruto de tanto encierro, que ni siquiera puedo grabar videos sin problemas. ¿Qué historia contarles? ¿Una anécdota comprando pan, leyendo historias de libros que no son mías, quejándome de trivialidades o lidiando con mis problemas hosteando una página web? ¡Qué bodrio!

Pienso que la solución es conocer gente nueva. Así que hoy voy a hacer eso. También estoy pensando en publicar más seguido, como un diario. Me anoté a un curso de inglés, y hoy será mi primera clase. Tengo muchas posibilidades de hacer buenos amigos y dejar de lamentarme por gente tóxica, que resulta ser lo único que conozco. Elegir entre la soledad tóxica y esta gente que me atormenta es como elegir entre comer diarrea o vómito, pero no puedo controlar mi nostalgia mientras mi vida social sea nula. Y no me arrepiento de haberme alejado de cierta gente. Las mini anécdotas de salidas que mencioné ni siquiera tienen que ver con esas personas. Hablan de un ex amigo de taekwondo, una amiga que todavía lo es, y Jesús. Aunque también he tenido buenos viajes con otras personas que no eran tan agradables, y no pienso negar eso.

Espero que nos volvamos a ver pronto en Youtube. Extraño mucho hacer videos, pero tengo un plan para ustedes, así que manténganse al tanto. También se han realizado inversiones destinadas al canal, y pronto es mi cumpleaños. Quizá les haga un vlog no listado, porque me resulta emocionante. Y un unboxing. Los extraño mucho, amigos míos.