En esta entrada quiero compartir mis ideas sobre las creencias y la información ligadas a los libros. Le doy créditos a Dani por introducirme en un mundo literario en el que nunca me hubiera interesado por mi cuenta, y por tener charlas conmigo en las que me cuenta sobre libros, generándome un deseo de leerlos. Excepto por algunos autores que menciona, que me enderezan en mi camino de la electrónica, y agradezco no tener nunca que estudiar.
Según la época histórica que se atraviese durante la formación educativa de una persona, los libros de lectura obligatoria pueden estar más orientados a distintas corrientes literarias, las cuales pueden generar opiniones sobre determinados temas y resultar erróneas en la práctica, torciendo así la información histórica. Por ejemplo, la corriente gauchesca pretendía reflejar la perspectiva de vida de los gauchos, usualmente idealizada o dramatizada, escrita por gente ajena a ese estilo de vida y siendo influenciada por ideas colectivas (no siempre certeras o verídicas) sobre el tema a tratar en el libro. Esto sería el equivalente antiguo de "Lo vi en TikTok". Y eso da lugar a la malinterpretación de lo que es un gaucho.
En la novela gauchesca "Juan Moreira", se presenta al protagonista, Juan Moreira, viviendo situaciones muy exageradas y, por ende, imposibles. No solo las historias en sí son fantasiosas, sino también la presentación física del personaje no coincide con el Juan Moreira real. En la novela, se lo describe como heroico y, en muchas ocasiones, como "hermoso". Durante la narración, realiza hazañas dignas de llamarlas fantasía, con un tono levemente exagerado y, personalmente, un tanto homosexual.
"Moreira no ha sido el gaucho cobarde encenagado en el crimen, con el sentido moral completamente pervertido. No ha sido el gaucho asesino que se complace en dar una puñalada y que goza de una manera inmensa viendo saltar la entraña ajena desgarrada por el puñal." - Juan Moreira
Algo similar sucede con el "Martín Fierro" y muchas otras obras, que al tratar un tema específico y estar influenciadas por un momento histórico, ficcionan la realidad y alteran el recuerdo que se tiene de ciertos eventos o figuras. Por ejemplo, la frase: "Los pobres tienen olor a difuntos; es preciso darles con el pie para que no apesten" - Juan Moreira, es una exageración que refleja prejuicios más que realidades históricas.
Por lo tanto, sin ligar esta entrada a los malones, a los gauchos o a otra área específica, quería expresar mis ideas sobre las creencias de lo supersticioso en los libros, tal como lo estaba haciendo en la otra entrada de este blog ("Escapar del Juicio - Jazz").
En la obra clásica literaria "Marianela" de Benito Pérez Galdós, se presentan dos personajes: Pablo, que es ciego, y Marianela, que es su lazarillo. Ella no recibió educación y físicamente se la describe como un esperpento, mientras que Pablo, el ciego, sí recibió educación.
Citaré un fragmento de una conversación entre ellos en el libro, con lo cual tengo que agregar que fue difícil seleccionar hasta dónde mostrar, así que les recomiendo la lectura de todo lo nombrado para mayor entendimiento.
El contexto de lo citado se trata de Marianela contándole con simpleza el paisaje que se encuentra delante de ellos, para hacer "ver" a Pablo por medio de la interpretación de descripciones sencillas.
" ... - ¿Y las estrellas, qué son?
- Las estrellas son las miradas de los que se han ido al cielo.
- Entonces las flores...
- Son las miradas de los que han muerto y no han ido todavía al cielo -afirmó la Nela, con la convicción y el aplomo de un doctor-. Los muertos son enterrados en la tierra. Como allá abajo no pueden estar sin echar una miradilla a la tierra, echan de sí una cosa que sube en forma y manera de flor. Cuando en un prado hay muchas flores es porque allá... en tiempos de atrás, enterraron en él muchos difuntos.
- No, no -replicó Pablo con seriedad-. No creas desatinos. Nuestra religión nos enseña que el espíritu se separa de la carne y que la vida mortal se acaba. Lo que se entierra, Nela, no es más que un despojo, un barro inservible que no puede pensar, ni sentir, ni tampoco ver.
- Eso lo dirán los libros, que según dice la Señana, están llenos de mentiras.
- Eso lo dicen la fé y la razón, querida Nela. Tu imaginación te hace creer mil errores. Poco a poco yo los iré destruyendo, y tendrás ideas buenas sobre todas las cosas de éste mundo y del otro.
.....
- Tu religiosidad, querida Nelilla, está llena de supersticiones. Yo te enseñaré ideas mejores.
- No me han enseñado nada -dijo María con inocencia-."
Recorté partes de la conversación que se narra.
Lo mismo sucede con otras obras literarias, que están ambientadas en una época en la que se impartía una educación religiosa, y por ese mismo motivo la "inteligencia" se veía como creer en Dios y ser practicante de la religión, más no poseer supersticiones aisladas. He de decir que no quiero argumentar a favor de las mismas cuando digo que este tema es merecedor de una entrada de mi blog; me resulta interesante que se ridiculice muchas veces el instinto humano en buscar crear una consciencia en elementos inanimados, y que también se ridiculicen creencias populares de diferentes regiones, enfatizando siempre en una cosa como la "mejor", como "la cosa de intelectuales", pudiendo, todas las veces, demostrarse finalmente que lo que decía la mayoría no era lo mejor solo por un asunto estadístico de encontrarse de acuerdo.
Las supersticiones no solo están ligadas a la ignorancia, sino a la necesidad cerebral de buscar una consciencia superior o de creer que hay consciencia donde no la hay, como cuando se cuida una piedra con ojitos, o si le decís a un nene que se porte bien porque Dios, aunque no esté manifestado físicamente, lo está vigilando.
Cuando yo era chica me gustaba mucho ver la serie animada "Ed, Edd y Eddy", lo cual me inspiró a hacer mi propia versión de Tablón. Yo jugaba con él, y conversábamos, dado que tenía ojitos y eso había de ser suficiente para construir un ser vivo. El desenlace de mi historia con Tablón fue mi papá utilizándolo para hacer un asado. Lloré mucho, y me lamenté no haber sido suficiente para una tabla de madera con ojos, nariz de corcho y una boca mal pintada.
También, a lo largo de la historia, las creencias han estado ligadas a la ignorancia y la necesidad de tener una respuesta cuando no se la tiene. Como cuando un novio te deja, no sabes por qué, y por ende fabulás. Necesitamos una respuesta, y si no la tenemos la vamos a crear. A veces se crea la respuesta equivocada, y luego se expande entre las personas de una comunidad como un hecho verídico. Como todas las leyendas y mitos que se han hecho un lugar muy importante en nuestra sociedad. Por ésto no está ligado ni aislado el tema de las supersticiones a la intelectualidad de una persona, incluso puede ser un síntoma de crecer con un entorno cultural. Podés ser ignorante y supersticioso o ser intelectual y supersticioso porque también hay una característica neta del ser humano en buscar eso.
Finalmente concluyo en que vale la pena emitir un juicio propio sobre este tipo de características en los libros. De esta manera, se puede evitar hacer comentarios despectivos sobre los gauchos, para después argumentar: "¿No ves que lo explica el Martín Fierro?", el cual está influenciado por la corriente gauchesca, por tanto, exagerado.
Es importante no confundir esta situación con la confusión entre ficción y realidad que tienen algunas personas con personajes de películas. Estamos hablando de libros que ficcionan temas nacionales, basándose en dramatizaciones y en los movimientos lingüísticos de la época.
Y que el ciego no se crea mucho que tampoco debe ser Brad Pitt. Qué libro que no me gustó Marianela.
El realismo fue la peor época de la literatura. ¿En qué momento a alguien se le ocurre extirpar el final feliz en una relación monógama heterosexual? ¿Tamo' todo' loco'?