miércoles, 25 de septiembre de 2024

Una Excursión a los Indios Ranqueles - Lucio V. Mansilla

"Digan lo que quieran, si la felicidad existe, si la podemos concretar y definir, ella está en los extremos. Yo comprendo las satisfacciones del rico y las del pobre; las satisfacciones del amor y del odio; las satisfacciones de la oscuridad y las de la gloria. Pero ¿quién comprende las satisfacciones de los términos medios; las satisfacciones de la indiferencia; las satisfacciones de ser cualquier cosa?

Yo comprendo que haya quien diga: -Me gustaría ser Leonardo Pereira, potentado del dinero.

Pero que haya quien diga: -Me gustaría ser el almacenero de enfrente, don Juan o don Pedro, un nombre de pila cualquiera, sin apellido notorio -eso no.

Y comprendo que haya quien diga: -Yo quisiera ser limpiabotas o vendedor de billetes de lotería.

Yo comprendo el amor de Julieta y Romeo, como comprendo el odio de Silva por Hernani, y comprendo también la grandeza del perdón. 

Pero no comprendo esos sentimientos que no responden a nada enérgico, ni fuerte, a nada terrible o tierno."

lunes, 23 de septiembre de 2024

El Forastero Misterioso - Mark Twain

"no me producía efecto alguno. No, mi alma estaba llena de Nicolás; mis pensamientos giraban únicamente a su alrededor, acordándome de los días alegres que habíamos pasado juntos retozando y jugando por los bosques, los campos y el río durante los largos dias veraniegos, y patinando o esquiando durante el invierno, cuando nuestros padres nos creían en la escuela. Y ahora él salía de mi joven vida, y los veranos y los inviernos llegarían y pasarían, y nosotros seguiríamos vagabundeando y jugando como antes, pero su lugar permanecería vacio; ya no lo veríamos nunca más.

Mañana, él no sospecharía nada, sería el mismo de siempre; el oír su risa sería para mí un duro golpe, y el verlo hacer cosas ligeras y frívolas, porque para mí él era ya un cadáver, de manos de cera y ojos sin vida, y yo lo estaría viendo con la cara enmarcada en su mortaja; al siguiente día él no sospecharia nada, ni al otro, y en todo ese tiempo aquel puñado de días que le quedaba pasaría rápidamente, y el terrible suceso se iría acercando y acercando; su destino se iría cerrando cada vez más a su alrededor, y nadie sino Seppi y yo lo sabríamos.

Doce días. Sólo doce días. Era terrible pensar semejante cosa. Me fijé en que ya no lo llamaba en mi pensamiento con los diminutivos familiares, Nick y Nicolasito, sino que lo llamaba de una manera reverente con su nombre y apellido, como cuando se habla de los muertos. De la misma manera, siempre que acudían en tropel a mi pensamiento desde el pasado los recuerdos de los incidentes de nuestra camaradería, me fijaba en que, por lo general, se trataba de casos en que yo le había causado algún daño o alguna lastimadura; esos recuerdos constituían para mí una reprimenda y una censura; mi corazón sentíase retorcido por el remordimiento, lo mismo que nos ocurre cuando nos acordamos de las desatenciones tenidas con amigos que pasaron al otro lado del velo, y que nosotros desearíamos volver a tener a nuestro lado, aunque sólo fuese por un instante, para arrodillarnos ante ellos y decirles: «Compadeceos y perdonad».

...

No, yo no podía dormir. Aquellas pequeñas acciones ruines eran para mí una censura y una tortura, que me producían un dolor mucho más agudo que el que se siente cuando los actos injustos se han cometido con personas que están con vida."

sábado, 21 de septiembre de 2024

Un Alfajor Merecido - Del Conurbano a la Inteligencia Artificial

Mis alumnos hablaron de mí y dijeron que sé mucho y que soy muy sólida, con esas exactas palabras. El otro profesor que está con nosotros comentó que mis videos tutoriales son muy profesionales y que le gustaron tanto para explicar esos temas que ahora los utiliza en sus clases de esta materia, incluso en las que imparte exclusivamente él, donde no tengo participación.

Estoy realmente feliz por todo lo que logré.

Hoy tuve una pesadilla horrible y solo pude dormir dos horas antes de levantarme a las siete para cumplir con mis responsabilidades, lo cual también me gusta. Aprendí a levantarme independientemente del sueño, el cansancio o la tristeza. Considero esto un mérito, al igual que el resto de logros de los que ahora me siento tan orgullosa.

Y ahora, buenas noticias para Octitona (te amo): estoy a cargo de una comisión de capacitación en Python para inteligencia artificial.

¿Me permiten sentirme una absoluta capa por un momento? Prometo no olvidar mis raíces en el conurbano y a todos ustedes cuando sea millonaria y muy exitosa jajjjaja.

Si me permiten ser un poco engreída por unas breves líneas:

Al principio pensaba que me aburriría en la carrera de sistemas, ya que considero que mi inteligencia se alinea más con la lógica y las matemáticas, más que poseo mis conocimientos autodidactas. También consideré que eso era un pensamiento muy agrandado y que no tenía mucho más sustento que el sentimiento al ver nombres de materias (que muchas veces no se corresponden al contenido como parecería por ambigüedad). Sin embargo, sin siquiera haber completado el curso de ingreso, ya soy profesora (sin remuneración) en la universidad, enseñando a chicos que estarán siempre más adelantados en la carrera que yo (sin saberlo), y quienes técnicamente deberían ser mis compañeros. Lo que demuestra que sí, sé bastantes cosas de antemano para encarar la carrera cuando sea alumna (y aún profesora a la vez). Además ya vieron cómo dicen: uno aprende mucho enseñando, si podés enseñar algo es porque vos lo entendés muy bien, y si no entendías algo en lugar de omitirlo le ponés más detalle. También voy a estar enseñando a estudiantes del último año en un proyecto de inteligencia artificial centrado en la detección de imágenes, la semana que viene teóricamente.

Tengo una meta en aprobar todo con las mejores notas el año que viene, me siento muy capaz.

Mi papá siempre me relataba que, antes de poder ingresar a la carrera de sistemas (que en sus tiempos debía tener otro nombre), era gerente de la parte de sistemas de una empresa solo por sus conocimientos, antes de comenzar formalmente. Y siento que ésto es algo así, incluso corriendo los tiempos actuales.

No soy gerente ni gano plata; esto es más bien un pago al orgullo y a la autoestima, adquiriendo una experiencia valiosísima al pararme frente a muchas personas para explicar conceptos. Esto me prepara para cuando esté oficialmente certificada y me demuestra a mí misma lo que soy capaz de lograr, ayudándome a evitar el síndrome del impostor, especialmente tras recibir tan buenas críticas en mis primeras clases, y sin estar presente cuando las dijeron (es decir, no fue por compromiso). Aunque miento, mi papá me pagó uno de los videos comprándome un alfajor; los alfajores parecen más ricos cuando te sentís merecedor de ellos. En la última clase (la virtual, la que no me gustó nada), me dio un poco de plata que empleé en... Saben en qué? Bueno, no, no saben, pero pronto sabrán, y les permito intuír porque tampoco es tan difícil. Quizá sea amable y les deje un mini-vlog por acá, no por Youtube, todavía no es hora de volver.

Espero pronto formalizar mi rol. Me encanta ser profesora.

Actualización por un pensamiento llegado aleatorio a mi cerebro: Un profesor de la técnica (que lo quiero muchísimo, un genio) una vez nos dijo "si un profesor les repite lo mismo por lo menos tres veces es porque los va a evaluar con eso", y hacía chistes haciendo exactamente eso y enfatizando de sobremanera en algunos temas. Me acabo de acordar en que, sin acordarme hasta ahora en ese comentario, estuve haciendo eso; reiterando una y otra vez el concepto más clave para la construcción de los conocimientos de mis alumnos. Siempre presten atención a cuando un profe repite exactamente lo mismo más de tres veces, debe ser algo demasiado importante. Confíen en él, y ahora en mí.

miércoles, 18 de septiembre de 2024

Un Poema de Disculpas.

Me apena escribirte ahora,
sabiendo que no podrás leerlo.
Me sofoca el paso de las horas,
sin hallar en mis versos consuelo.

Porque esto parece en vano,
y mi rostro se convierte en piedra;
vos ya no estás en éste plano,
y no hay más que decir se pueda.

Dejaste atrás tus órganos,
pero tu esencia sigue en los campos,
en cada amanecer y en cada canto,
donde tu espíritu aún sigue tocando.

Tus risas se han ido, ya no están,
pero en cada acorde queda tu huella;
y en cada canción que en el viento se va,
siento que aún te escucho, melodía bella.

En este mundo cruel que te consumió,
encuentra paz en el aire sereno;
en la calma de tu vida que se esfumó,
mientras tu alma danza en sueño eterno.

Perdón en nombre de tus amigos,
tu pareja y tu familia.

martes, 17 de septiembre de 2024

SEMANAS... complicaditas

Hola, amigos del blog: ¿Cómo andan? Yo no lo sé muy bien.

Todas estas últimas semanas fueron re movidas, entre dar clases, el proyecto misterioso que menciono siempre y todas las situaciones desagradables que transité consecutivamente.

Me siento bastante reflexiva últimamente. Ayer, por ejemplo, no pude hacer otra cosa que mirar al techo, sumergida en pensamientos que no cesaban. Decidí salir a caminar, en un intento desesperado de despejarme, de no sentirme asfixiada por las paredes de mi casa que se cerraban sobre mí. Pero, sinceramente, no sirvió de mucho. Sentía el viento en la cara, pero más como una caricia que apenas rozaba la superficie, sin lograr despertar nada dentro de mí. Me era imposible quitarme de encima esa maraña de pensamientos en la que me encontraba absolutamente hundida. El ruido constante de los autos en la avenida, que solía ser insoportable, de alguna forma se convirtió en un silencio ensordecedor, un fondo que mi mente apenas percibía. Ni siquiera el movimiento de mis piernas al caminar lograba traerme de vuelta al presente. Me costaba horrores exteriorizar lo que sentía, todavía intentando unir mis dos mundos, como si estuvieran en un desfasaje eterno: el de afuera, con su ruido y su ritmo imparable, y el de adentro, donde todo es lento, confuso, como un mar de pensamientos profundo.

El reloj continuaba su constante monitoreo, en un cuerpo con un corazón que sí late a más de cinco latidos por minuto. Esa era mi única prueba de vitalidad. Tengo que decir que consideré seriamente salir sin él. Me siento extraña muchas veces cuando pretendo que el reloj sea la prueba objetiva de todo mi movimiento, especialmente por su precisión absurdamente exacta. Muchas veces hice las pruebas, como caminar ciertos pasos y ver el reloj para comprobar su concordancia, tomar mi propio pulso y contarlo para saber que el reloj lo contaba bien, recordar mi hora de dormir y despertar; es sencillamente preciso. Por esto, pensé en no intentar buscar precisión, no intentar buscar movimiento ni pruebas objetivas de nada. Solo caminar.

Salía de mi inmersión mental cuando mi reloj vibraba, marcando los kilómetros que hice en vueltas a la manzana de la plaza.

Eventualmente regresé, me serví una copa de vino y continué de la misma manera. También intentaba sobrellevar la culpa de sentir que me quejo demasiado. Realmente no quiero ver eso en el espejo; solo quería beber esa copa, disfrutando mi vino Malbec favorito, sin pensar de ninguna manera en un reflejo mío, ni mental ni físico. No quería que hubiera nada más que alguien sin nombre, sin pasado, presente ni futuro, sintiendo un sabor en su paladar, el único sentido que parecía despierto. No me sentí muy útil ayer, ni hoy. Solo quisiera seguir así un poco más.

Además, el viernes pasado di una clase que fue obligatoriamente virtual, y fue terrible. Mi deber es dar clases prácticas, así que necesito que me respondan y que hagan ejercicios. Pero casi nadie respondía, o utilizaban el chat de Zoom como si no fuera una clase, molestándose entre ellos, casi como si no hubiera estado esperando una respuesta. Me desesperó bastante; los únicos que respondían eran los que habían faltado la clase anterior. Me vi en la obligación de hacer caso más activamente a los que sí me prestaban atención, y tuve que repasar toda la clase anterior por tres alumnos que eran los únicos que hacían algo virtualmente, mientras el resto tenía una presencia fantasmal.

Eso me hace temer un poco por mi próxima clase. Espero que puedan seguir la corriente, que no sean hostiles y sean buenos alumnos: buenos adultos también, porque la clase pasada pareció que estaba dándole una clase a primer año de secundaria y no a adultos funcionales que se supone que eligieron su carrera.

Este viernes la clase va a ser corta porque tienen un parcial, así que, si no me atrasan en mi planificación, espero que puedan avanzar bastante. También, por ejemplo, les había dejado mi mail para que pregunten, y en lugar de hacerlo, esperaron a la clase para decir que no se pudieron instalar los programas. ¡Pero si esas preguntas es obvio que las tenían que hacer antes y tenían dónde! ¡Ahora programen en papel, no me atrasen a mí! Arrodíllate en maíz Pisingallo, ¡¡va, va, va!!

Cuando vuelva a YouTube, podría hacer un video que se llame "Cómo ser un buen alumno", porque ahora me doy cuenta de lo insufribles que son algunas cosas y antes no sabía.

Así que, quizás cuando tenga una mala época, debería dejar de tratarla como algo que va a durar para siempre. A veces pasa de tener un mes espantoso y volver a la normalidad. Y lo peor es tener que seguir siendo un adulto funcional y responsable mientras tanto.

Pero a veces pienso que esta sensación es parte de crecer, de sumergirte en la productividad que se pretende que tengas independientemente de todo, donde no sos más que una máquina industrial sin sentimientos. Me doy cuenta de que no tengo todas las respuestas y que, en algún punto, eso también está bien. Quizás la clave está en aceptar que hay días —o semanas enteras— en los que simplemente no se puede estar bien, y que eso no es sinónimo de fracaso. Nos enseñan a temer a los momentos de debilidad, como si fueran una señal de que estamos perdiendo el rumbo. Pero tal vez son justamente esos momentos los que nos obligan a replantearnos las cosas, a hacernos las preguntas que importan, y no son momentos eternos.

Estoy muy feliz con las cosas que estoy haciendo y la gente con la que estoy hablando igualmente. Es difícil también dividirme en las distintas cosas que quiero hacer, hacer bien todas y no derrochar demasiada energía en ninguna de esas actividades.

Como sea, nos vemos pronto en otra entrada. Seguiré escribiendo seguido, aunque las entradas no sean extensas, para no perder la costumbre.

Los quiero muchísimo.

P.D.: La chica de la otra entrada sigue sin responder mi carta. Me tienta bastante seguir escribiéndole, ya que el destinatario existe y tiene la chance de leerlas sin saberlo. Entonces es más divertido. Es una amistad unilateral.

lunes, 9 de septiembre de 2024

Qué Pesada Menganitaaaaaa

Les quiero contar algo que me sacó de quicio, pero con una diferencia: hoy me enojé y decidí escribirle a esta busca-roña. Para ponerlos en contexto, lo último que pasó fue que me acusó de ladrona, y cuando "todo se resolvió", en realidad lo que pasó fue que seguramente encontró la plata en su bolsillo, le dio vergüenza y nunca salió a desmentir las mentiras que había dicho de mí. Y claro, a mí ni siquiera me habló directamente, me enteré de todo por terceros. Desde que la parte de que soy una 'ladrona' hasta que 'se resolvió', a mí no me dijo ni una sola palabra.

El día empezó así: ella vino como si nada hubiera pasado, haciéndose la buena, y me preguntó lo de la feria, que si tenía ganas de ir el domingo. Obviamente le respondí que no, porque imaginate, me dejás mal parada y encima me pedís un favor que, además de ser algo que no quiero hacer, involucra plata. No tiene ningún sentido. Ella me contestó lo que ven y, sinceramente, me dio mucha bronca, porque era evidente que no entendía el problema. Igual lo dejé ahí, sin darle más vueltas.

Después Dani me escribe y me muestra lo que Menganita andaba diciendo, que no se puede confiar en mí, que soy descomprometida e irresponsable, y cualquier cosa negativa que se le ocurriera. De nuevo, siempre hablando por atrás, sin atreverse a decirme nada en la cara. Qué casualidad que la "víctima" de la supuesta ladrona es la que no tiene el coraje de confrontar, ¿no? Ahí decidí que ya era suficiente y tomé la iniciativa de escribirle yo. Así surgió la siguiente captura:


No puedo compartir el audio por razones obvias, pero básicamente me dijo: "ay, pero ese tema ya se resolvió", como si con que ella encontrara la plata se resolviera todo. Mi reputación (que no blanqueó, y su última actualización fue que soy una chorra), claro, no entraba en la ecuación. Además, dijo que vino varias veces a mi casa y no me encontró para decirme que pensaba que no le había devuelto la plata. Sin embargo, podría haberme escrito en lugar de quemarme con toda la familia, si a Dani le dijo por Whatsapp que yo le robé por qué no me podía decir lo mismo a mí, o decirme de juntarnos en persona a hablar. No es justificación en absoluto. Y también mencionó que no se puede contar conmigo.

Le contesté y me salió con que "ya está, no tiene más que decirme". Claro, a mí no tiene nada que decirme, pero por detrás tiene un montón de cosas para inventar. Por eso le respondí con un seco "Sí. Ya veo". Y ahí, la que decía que no tenía más para decir, fue corriendo a escribirle a mi hermana, mostrando solo la parte que le convenía de nuestra conversación, y encima diciendo que, atentos, yo soy una vueltera (?????).

Después de esto, nuestra charla siguió con ella todavía desviando el tema y no haciéndose cargo de nada. Les dejo la última captura:

Porque además, tal cual digo ahí, no sé por qué piensa ella que a mí me importa su pensamiento respecto a cómo me manejo yo; que ni siquiera sabe ella cómo lo hago ni qué hago, solo se basa en los favores que suelo rechazarle por éste tipo de motivos, que son favores muy demandantes y que solo le sirven a ella para que después ni siquiera sea una persona agradable, solo vean cómo me salió hacerle el favor de irle a comprar la antena el otro día. Ni siquiera es que ella sea un ejemplo a seguir o algo por el estilo, y ni hablar de que no la veo siendo constante con sus propios proyectos. A mí no me interesa si alguien es constante con sus cosas; estoy ocupada con las mías, que me van bastante bien como para preocuparme por que me acuse de inconstante por no pasar todo el día insolándome gratis para que ella intente vender sus cosas.

Finalmente, me la crucé en persona y, por supuesto, se quedó muda. Toda esa actitud confrontativa y patotera que tenía cuando hablaba por atrás desapareció. Solo me saludó, haciéndose la simpática, como si no hubiera pasado nada.

Si no tenés el coraje para enfrentar las cosas que vas a andar armando, mejor ni te metas en hacer todo ésto. Tan difícil no es.

Una re cagona.

Como sea, espero que no joda más. Ésta entrada es más informal. Perdón por mi mala onda de estos comienzos de septiembre. Ya volveré a publicar lo habitual, y me bancaré también las 'malas entradas' que pueda publicar como me banqué los 'malos videos', y me refiero a eso como cuando hago creaciones sin el mejor estado de ánimo y siento arruinar algo de una racha imaginaria, pero bueno, no es tan importante, es más importante mantener una constancia en escribir y sobre todo en descargarme.

¡Tomen agua! Los amo mucho, amigos míos.

ACTUALIZACIÓN: Menganita le dijo a mi papá que "la re insulté", y obvio sin mostrar el chat que fue toda la conversación y que yo les mostré completa. Tiene de todo para mentir con el resto y no me dice nada a mí porque no puede decirme que hice algo que ambas sabemos que no es así. Sabe perfectamente que está mintiendo porque si no vendría a hablar conmigo o mostrar, además de fabular verbalmente, "por qué yo soy tan mala y ella tan buena". Peor cuando la discusión fue por Whatsapp que hay registro de todo, que ella sabe que si muestra eso se le cae todo el cuento que está armando.

No sé qué le pintó realmente, solo se la agarró conmigo y está intentando todo lo que puede para hacerme quedar mal, incluso ahora con su tercer versión diciendo que soy una violenta. Como sea, más de cuarenta años al pedo tiene. No voy a darle pelota, no sé si alguien le creé a éste punto y si así fuera supongo que no es mi responsabilidad mientras no venga nadie a hablarme de frente.

domingo, 8 de septiembre de 2024

heaven knows i'm miserable now

Esta canción siempre ha resonado profundamente conmigo. Tengo una gran admiración por The Smiths. Me pregunto cómo podría expresar lo que siento sin tener que retractarme posteriormente. La fantasía a menudo parece más atractiva, incluso cuando sé que, aunque tuviera la posibilidad, no desearía que se materializara.

Ayer le escribí una carta a una chica que, como yo, tiene un escaso número de seguidores (aunque más que yo), y tiene su canal de YouTube donde sube vlogs sobre su vida, sin estructura ni guion. Creo que esta falta de formalidad le permite publicar con frecuencia. Su canal funciona como un diario personal en formato digital audiovisual, y ella ha manifestado que no busca un crecimiento significativo para su canal, aunque disfruta documentando su día a día.

A pesar de que sigo sus videos con regularidad, debo admitir que no me resultan particularmente agradables. No sé exactamente por qué lo hago. Hay otras creadoras de contenido que comparten esas mismas características, pero que no me interesan en absoluto ni me atrapan. No sé en qué momento me capturó su contenido; quizá tenga que ver con mi tendencia a burlarme de la gente. En mi opinión, o tenés que ser brillante o dar vergüenza ajena para que te quiera consumir. No creo que ella provoque vergüenza, pero tampoco sé cómo justificar por qué sigo viendo sus videos, especialmente cuando la respuesta no parece ser que ella sea particularmente brillante. ¿Podría ser que me siento contrastada? La verdad es que no lo sé, ya que no tengo otro espacio en mi mente fuera del que me he impuesto: reírme de alguien es lo único que me queda para sobrellevar esta miseria.

Como sea, le envié una carta a su correo, el cual saqué de su blog (por cierto, desactualizado desde hace tiempo, con solo dos entradas antigüas). No tengo claro por qué tomé esta decisión ni si recibiré una respuesta. Firmé la carta con mis dos nombres y, en un acto de sinceridad, con mis “dos cojones”. Si algún día me encuentra en las redes sociales, podrá asociar un rostro a mi nombre. Y si llegara a leer este texto, quizás descubra que no soy su mejor seguidora, a pesar de mi fidelidad hacia su contenido. Espero que esto no suceda.

A veces, esta actitud me genera cierta culpa, ya que me burlo de las personas y luego intento comunicarme con ellas de forma amigable, impulsada por una obsesión con el fracaso ajeno. Este comportamiento me permite aceptar que se rían de mis propios fracasos. Mantengo una exposición que deja espacio para personas como yo, incluso en tiempos en que no estoy produciendo contenido audiovisual. Es un intento de equilibrar las cosas. Sin embargo, prefiero no enterarme de las posibles repercusiones, inclusive esperadas al momento de mis publicaciones, así como ella no debería conocer más que el contenido de esa carta peculiar. La habría eliminado de no ser porque en Gmail no se puede borrar un correo ya enviado. Les informaré si recibo una respuesta.

Con aprecio,
Celeste Torres.

sábado, 7 de septiembre de 2024

Decime Profe

¡Hola! Últimamente he estado sumamente ocupada y, además, un poco estresada, lo que explica mi ausencia durante estos días. Escribí algunas cosas, pero lo hice en momentos en los que me encontraba algo contrariada, y no me convencía la idea de pasar de lo trivial y ameno a desear que el mundo entero sucumba lentamente. No obstante, creo que probablemente las publique de todas formas, ya que me parecen adecuadas, aunque trato de evitar exponer cuestiones demasiado personales. Después de todo, esto es un blog, y su naturaleza es justamente esa, pero también tengo un límite que responde a la imagen que deseo proyectar de mí misma, y ciertamente no quiero verme consumida por el enojo.

Prefiero revisitar este espacio y encontrar a alguien que disfruta de la vida y alcanza sus metas, antes que verme en mis momentos de furia. Aunque considero que lograr un equilibrio sería lo más sensato. Al fin y al cabo, soy tanto esa versión como todas las demás facetas emocionales que transito. Dicho esto, afortunadamente los problemas que me tuvieron ocupada ya se resolvieron, por lo que me parece adecuado dejar de lado la restricción sobre aquellas entradas que escribí como descarga emocional.

De todas formas, no es que me sobre el tiempo para escribir. Entre la preparación de clases, el avance en un proyecto de gran envergadura, la creación de tutoriales en video, la programación en assembler, y la continuidad de mi desafío de lectura, mis días se han vuelto un tanto apretados. Además, reflexioné sobre mi rutina física: aunque cumplí con mis propios desafíos para abandonar el sedentarismo, siento que no es suficiente aún. Debería ser más exigente conmigo misma en ese aspecto. Solo pasé de sedentaria a menos sedentaria.

Por cierto, ¿notaron el detalle de "haber estado preparando clases"? Si lo hicieron, se ganaron una estrellita dorada imaginaria. Efectivamente, ahora soy la profesora Nicole.

Ayer di mi primera clase universitaria, ¿pueden creerlo? Fue sobre la materia "Arquitectura de Computadoras", y honestamente, para ser mi primera vez frente a una audiencia de casi cien alumnos, creo que no lo hice nada mal. Superé rápidamente la incomodidad inicial y, a medida que avanzaba, me sentí cada vez más cómoda. Además, creo que fui de gran ayuda para los estudiantes, ya que, si bien comenzaron expresando que se encontraban absolutamente perdidos, al final de la clase todos lograron completar los ejercicios que les asigné, manteniendo clara la estructura del código y comprendiendo los fundamentos electrónicos necesarios.

Uno de mis temores era no poder corregir de manera efectiva en el momento; es decir, que un alumno se me acerque con una pregunta y que, aunque su método fuera distinto al mío, pudiera orientarlo correctamente si su solución también era válida, o incluso reconocer si no lo era, corrigiendo sus errores. Por suerte, ese temor resultó infundado, ya que pude aclarar las dudas de todos los que se acercaron, incluso cuando sus códigos funcionaban pero eran redundantes, distintos, correctos o incorrectos. No hubo ni una sola consulta que no supiera responder, y cuando volvían a preguntarme, notaba que habían implementado correctamente mis sugerencias, lo cual fue una gran satisfacción. También, cuando algún estudiante interrumpía mi explicación para pedir una aclaración sobre mi corrección de los ejercicios en el pizarrón junto a la explicación de los mismos, me sentí capaz de defender mi planteo (o verdaderamente cualquier aclaración pedida por los alumnos).

Había un alumno en particular que me hizo muchas preguntas que no tenían relación directa con el tema, pero incluso a él le respondí con tranquilidad. Por ejemplo, me consultó sobre el criterio que usé para un divisor de tensión en el circuito que les di para experimentar, y aunque su pregunta era un tanto fuera de lugar, y él no tenía mucho conocimiento de electrónica ni necesitaba saberlo, le ofrecí una respuesta. Algunos hacían consultas poco habituales, pero me mantuve firme y no titubeé en ningún momento. De hecho, me agradó ver que pasaron de no entender nada a experimentar con alternativas, lo que significa que comprendieron lo esencial. Claro que hubo algunos que no hicieron mucho ni preguntaron nada, pero afortunadamente no fueron mayoría.

Otra cosa que me agradó fue cómo logré estructurar la clase de forma clara, lo que les permitió entender el contenido de verdad, por lo menos según mi criterio. Los tutoriales que vi sobre el mismo tema me parecieron tediosos y mal explicados. Algunos incluso incluían líneas de código sin mayor justificación que "ahora hay que poner esa línea ahí... porque sí, debe ser una línea muy importante... seguramente". No quiero decir que soy la mejor, pero creo que haberles dado una estructura y una base sólida les fue de gran utilidad. Me quedó claro al ver cómo avanzaban en la resolución de los ejercicios. Espero que ellos piensen lo mismo, después de todo es lo más importante, pero al menos se comprobó que por lo menos los que participaron y me preguntaron salieron pudiendo manejar bastantes cosas y conceptos claves.

Fue divertido que me llamaran "profe" durante la clase: "Profe, ¿esto está bien?" o "¡Nos vemos, profe!". Ayer me sentí realmente bien con la experiencia, creo que salió todo muy bien. Estoy orgullosa de mi primera clase.

También había uno que se regodeaba de ser técnico (que igual todo bien), y uno que creo que era su amigo me pregunta mi título (técnica) y le dijo al otro: "ah mirá es como vos pero ella sí sabe" jajjjajjj. Son gente agradable.

Les dejo algunas fotos y un video de la clase de ayer. Una de las fotos quedó especialmente estética, me encantó. También hay una donde me ven ayudando a uno de los alumnos. El video es del principio, cuando aún estaba un poco nerviosa, pero después le tomé confianza y ya me paraba con seguridad frente a todos, hablando fuerte y escribiendo en el pizarrón con más firmeza.

Acá, entre nos, háganse los tontos con que en el video los alumnos se ven, incluso aunque se vean como un pixel. Somos dos gatos locos, así que no me hagan editar todo. Thank you, guys!

martes, 3 de septiembre de 2024

Entrada Densa, que todos laman el canino - Dos entradas en una

Esta vez voy a ser bastante concisa, porque siento que antes de seguir quiero hablarles de las cosas que pasaron. Pero como fueron varias, no quiero estancarme ni pretender hacer en una sola entrada todas las que no hice antes. No puedo dejar mi costumbre de documentar todo cronológicamente, pero eso no significa que si no les escribo algo u omito detalles es porque no pasó. En este tiempo de descanso deseaba escribir sin hacerlo; solo quería que mis días quedaran registrados sin tener que hacer esfuerzos mayores al estado vegetal en el que me encontraba.

Estuve más agotada de lo que pensaba. Dormí demasiado y a veces no dormí nada. Un día me levanté con un dolor de cabeza terrible y ganas de vomitar. Tuve pesadillas, y en otro momento, al despertar, sentí que estaba en una pesadilla aunque ya estaba en la realidad y consciente. Estuve lidiando con situaciones molestas, intentando no enojarme tanto por mi propio bien: primero los gatos del vecino y después mi familia. Desde ser acusada de robo por la busca roña de Menganita, hasta que los gatos del vecino me mearon la cama y todas las frazadas en pleno invierno. Encima a mi papá “le re pintó” empezar a insultarme descaradamente, así que le dije que si seguía así no lo iba a ayudar más en las cosas que me había pedido, él llamándome encima "inestable" por haber osado decirle que no me faltara el respeto, y menos si quería pedirme un favor. Menganita hizo algo similar.

Les cuento la secuencia con Menganita: me mandó a comprar una antena y me dio treinta mil pesos en efectivo. Fui, y no la tenían. Volví y le dije dónde el ferretero me dijo que seguramente la vendían, le di la dirección exacta, y le dije que tomara la plata. Me agradeció y me dijo que por ahora no la iba a agarrar. Dejé la plata en la pieza de mi hermana hasta la siguiente vez que Menganita vino a nuestra casa. Me acerqué a ella con el efectivo y se lo di en la mano. Me agradeció y siguió hablando con mi papá. Al día siguiente, le escribe a mi hermana (no a mí) y le dice que “me diga” que le devuelva la plata. No entiendo por qué no me escribió directamente. Mi hermana me lo comenta y, aunque las dos recordábamos que ya se la había dado, dudamos un poco. Finalmente, expresamos nuestros recuerdos comunes del momento exacto en que se la devolví, pero no entendíamos por qué había dicho eso entonces. Concluimos que se confundió, y le dijo que ya le había dado la plata. A Menganita no le gustó esa respuesta, y en vez de buscar en los bolsillos del pantalón, empezó a decirle a toda la familia que yo era una ladrona. ¿Lo pueden creer? Tremendo. Una acusación fuertísima, y más aún porque nunca vino a hablar conmigo. Después de todo su teatro, dejó de molestar, así que asumo que habrá encontrado la plata en sus bolsillos, se sintió una ignorante y le dio vergüenza retractarse. Porque para acusar no le tembló el pulso, pero para pedir perdón ya no tiene tanta "valentía". Además, teniendo en cuenta varias cosas, ¿por qué le habría robado treinta mil pesos enteros? ¿Por qué insistiría en devolverle la plata si supuestamente se la quería robar? ¿Por qué decidiría robársela justo ahora, cuando siempre le hago las compras? ¿Y desde cuándo confía tanto en su memoria, que es pésima? Encima, cuando le contó su versión de la historia a mi otra hermana, tenía errores claros, pero no es mi culpa su laguna mental. Como sea, en la otra entrada mencioné lo de la foto del lobo, así que ahora la pongo de nuevo con la frase: “Los falsos amigos creen en los rumores, los verdaderos creen en ti”. Tengo un sticker que dice eso, y encajaría perfecto acá.

Además, me pidió que vaya a vender cosas suyas en la feria, como si yo no tuviera una vida y tiempo valioso que dedicar a mis cosas. De buena onda le había dicho que sí, pero ahora, viendo que no puedo controlar mi cleptomanía, espero que se sienta una pelotuda y no vuelva a pedirme ningún favor más, menos si involucra plata. Como si yo me muriera de ganas de hacer favores o salir a la calle cuando estoy ocupada en mis cosas, para ir a comprar algo que ni siquiera es para mí. Siempre juega con decir "tal cosa me decepcionó", pero a ver, estúpida con las neuronas derretidas, ¿qué me importa si te decepciona algo que te inventaste para generar pleito? Convengamos que me decepcionaste más vos, no solo creyéndome ladrona, sino acusándome sin saber y sin haber hablado conmigo en ningún momento. Decepción y vergüenza me dio su actitud. ¿Quién se cree que es para ser la "Diosa de la moral y la inteligencia"? No sos nadie, ignorante, cara dura. Imagínense también que hubiera sido un error mío, y supongamos un caso hipotético en el que me lo dejé en el pantalón yo (que sé que no es así), vino de una a acusarme de lo más grave. Quizá Menganita vio suficientes películas de drama policial por el año y le están haciendo mal.

Vamos a las noticias lindas, que ya me estoy enojando de nuevo.

El domingo pasado vino un amigo a casa a acomodar stickers de Luis Miguel y comer milanesas con papas fritas que hizo mi mamá. Hablando de eso, sí, uno de los regalos que me faltó mostrarles fueron los stickers que compró mi hermano para mi cumpleaños, con la esperanza de completar la colección, y también un trípode con aro de luz que me regaló mi mamá. El regalo de los glosses fue de Dani y el hermoso CD de "20 Años" de Luis Miguel me lo dio el amigo que les menciono. No creo hacer la entrada que prometí entera porque ya tardé más de lo planeado, pero fueron todos regalos hermosos. Todavía no sabemos si logramos juntar las 90 figuritas, pero creo que sí. La jornada quedó incompleta por haber tomado tanto tiempo, y hablo como meme comunista porque siento que a él también le gustó la travesía de buscar las repetidas y lo agradezco un montón, así que obviamente le atribuyo también la aventura de la colección.

Siento que estuve escribiendo tanto últimamente para tantos proyectos distintos que mis recursos creativos para el blog se vieron absorbidos por otras cosas. Intentaré no dejar nada de lado.

Creo que ya estamos. Me estuve desvelando mucho, con horarios desastrosos. El otro día me comporté irresponsablemente y me quedé dormida para una salida, después me sentí mal. A veces quisiera encerrarme en mi cuarto para siempre. Estoy un poco cansada de pensar todos los días en cuándo tengo que salir. Hoy, por ejemplo, sé que tengo que ir al curso de inglés, pero con las pocas energías que manejo desearía detener el tiempo. Los lunes pienso "uh, mañana tengo que salir" y por eso no los disfruto, y así el resto de los días. Incluso los sábados se sienten como "uh, voy a tener que salir". Salir, salir, salir. No quiero salir. No quiero salir. ¿Lo escribo 5000 veces? Estoy harta. Una parte de mí quiere salir, pero otra gran parte no, no quiero salir.

Mi papá también cree que si me trata mal por cómo me visto va a lograr que me vista "normal", pero no, solo me hace sentir mal. Tengamos en cuenta que solo me visto como señora, no sé por qué no se busca problemas más serios. Les encanta molestar a la gente.

Con ésta densidad me despido. Ah me olvidé de criticar un poco más a los gatos: me destruyeron todo y los odié mucho, pero ahora aunque los gatos del vecino me caigan mal me reconcilié y volví a enamorar de Aiden que también se había estado portando mal, como el otro día que meó en el escritorio. Ahora no me acuerdo qué más hizo, pero algo había hecho para contribuír a ensuciar todo.

Si prenden un palo santo al lado mío, me desintegro entera. Voy a dormir un rato. Después, cuando me despierte más alegre, les haré una entrada endulzando la vida entera. Hoy justo no. Aunque ya estoy lista para despausar el blog, habiendo actualizado todo lo que sucedió hasta hoy, dejando ir el chisme que me hizo enojar para compartirlo con ustedes y no guardarlo más en mi memoria esperando plasmarlo. Ahora puede desintegrarse de donde sea que esté, en algún lugar de mi cerebro.

A ustedes los amo mucho, amigos míos, ¡¡recuerden tomar agua!! ❤️

ACTUALIZACIÓN: Mi papá notó el silencio repentino de Menganita y le fue a preguntar que al final qué pasó con mi supuesto robo, porque él también dijo que me vio devolviéndole la plata y mi otra hermana también sabía eso, y ella le dijo a él que al final no soy una ladrona, que 'cree' recordar que sí le di la plata y que al final no pasa nada. LA ENCONTRASTE EN EL BOLSILLO Y TE DIO VERGÜENZA MENGANA. ¿HACÍA FALTA GENERAR TODO ESO? Fabuladora. Encima haciendo esa acusación de la nada y sin fundamente para después encima haberte equivocado quedás COMO EL ORTO. A todo ésto, ella no me dijo nada a mí ni antes ni después, solo me acusó de algo falso con toda la familia y se quedó callada y a gusto cuando se encontró su plata en SU bolsillo, sin salir con un cartel en la frente que diga "SOY UNA BOLUDA" a desmentir lo que dijo.


LES METO DOS ENTRADAS EN UNA. Porque si no pierde la cronología, sepan entender.

Título: Exagerando, Aún Enojada e Improvisando.


Estuve reflexionando y noté que mis entradas más alegres son las que tiendo a exagerar, mientras que las que escribo cuando estoy enojada suelen reflejar la realidad tal cual es. Me encanta exagerar; quizás no se trata de una característica inherente a la exageración o a la realidad misma, sino que tengo una inclinación a embellecer lo que veo. Esta forma de amplificar las situaciones es una cualidad que emerge cuando estoy feliz, no porque quiera ocultar lo triste, sino porque disfruto de la exageración como recurso narrativo. Supongo que es mi realidad en dos momentos distintos.

Ahora, detesto escribir entradas como la última que publiqué (la anterior a esta) porque siento que son mucho más personales. Y eso se debe a dos motivos: primero, porque estoy ventilando mis frustraciones con tales personas, y segundo, porque me expongo al mostrar mi estado de ánimo. Sin embargo, no tengo intención de borrarla. Si a alguien quiere tratarme mal espero que tenga el coraje para ser publicado acá. No comparto todas las situaciones negativas o las peleas triviales que uno puede tener, pero hay ciertos temas que no se pueden resolver tan fácilmente, o que ni siquiera vuelven a la “normalidad”. Ni siquiera me enojé de la manera en que uno podría hacerlo, fuera de sí; me enojé desde mi ser más auténtico. También me estresé y me "rompieron mucho las pelotas". Me muevo entre la formalidad y la informalidad, simplemente porque no quiero esforzarme en ocultar un insulto entre palabras rebuscadas; no vale la pena. Por eso, en ese tipo de entradas no me sirve la exageración, porque no la merecen, y por eso me cuesta tanto escribirlas: porque no lo merecen. Tampoco quiero solo "desahogarme"; supongo que por eso prefiero escribirlo antes de liberarlo, porque aunque no me considero resentida, no quiero ser olvidadiza para cuando me pidan un favor más antes de volver a hablarme despectivamente.

¿Vieron? Por esto sirve escribir, llegué a una conclusión antes de haberla pensado al principio. Continuemos pensando juntos, entonces.

Ayer falté por primera vez a una clase de inglés. Últimamente me siento bastante triste, así que por eso escribo. Hoy voy a hacer algo diferente. No voy a continuar con mi proyecto por un rato; simplemente no me interesa. Solo quiero escribir y relajarme, aunque noto que tengo un estrés inmenso. Bueno, justamente es por eso que tomo esta decisión. No dejo de pensar mientras escribo en lugar de haberlo pensado antes; esta entrada será así entonces.

Recién vi uno de los videos viejos de AuronPlay y me pusieron de bastante buen humor, porque aún disfruto del viejo humor, como su etapa de llamadas telefónicas. Siento que puedo hablarles sobre mi descontento con el contenido actual, especialmente porque ahora está tan de moda el streaming. No entiendo por qué; ¿desde cuándo es rentable hacer streaming? ¿No tiene la gente cosas más importantes que hacer? Tampoco comprendo por qué, en una época donde todos quieren contenido rápido y estimulante, mirarían a alguien que no hace nada activamente en un directo sin cortes. Los videos de Youtube parecen hechos para un nene autista, pero es para los adultos funcionales de ahora. Por eso odio cuando alguien me dice que haga más ediciones en mis videos porque parecen demasiado lentos. Quiero mantener una pizca de humanidad en lugar de hablar a velocidad 5x con un cambio de imagen cada dos segundos. Realmente también me importa más agradar a mi público que el contenido en sí. Sí pienso que si hacés tutoriales tenés que ser rápido. Como el video que siempre me gusta seguir para hornear galletitas: es una chica que me cae bien y va al grano. Aunque casi toda la gente de canales de cocina que conozco me caen bien a simple vista, al menos los que yo conozco.

Hoy, en unas horas, estoy pensando en salir a la calle a caminar. El otro día, cuando dejé de ir a caminar a la plaza, fue porque me crucé a alguien ahí, y me puso nerviosa. Me gusta ir vestida así nomás, no me quiero cruzar a nadie si estoy mal vestida. Aunque me compré a propósito un jogging negro decente para salir y no verme tan mal. Mis zapatillas nuevas, el jogging, y una remera y campera normales, no es mi estilo común pero tampoco resulta desagradable. Antes salía con un jogging manchado con lavandina en una parte; no me da vergüenza, incluso he salido con el mate y el termo en los brazos y a veces voy a comprar así, despeinada. Lo que no me gusta es que me reconozcan en lugares a los que asisto o he asistido cuando estoy vestida de esa manera. No creo que nadie piense en esto tanto como yo, pero no puedo evitarlo, ¿o sí puedo? ¿Quiero hacerlo? Creo que no, estoy de acuerdo en que no deben pensarlo, pero ellos tampoco piensan si soy inteligente, si estoy en un desafío de lectura, o si escribo para el blog, si tengo un proyecto o tantas otras cosas, y yo soy la que se tiene que preocupar por eso y también por verme bien. Lo hice de nuevo: escribí antes de pensar. Están viendo desnudo mi proceso de pensamiento en esta entrada.

Es que a la plaza a la que voy es muy difícil que haya gente conocida. Es más, siempre te encontrás macumbas con velas y gallinas muertas, o un tipo pajeándose, o gente fumando porro ahí nomás a cualquier hora. Igual es frecuentada pero nunca vi tantas macumbas o historias raras como de esa plaza. Por eso no suele ser la primera opción de la gente de por acá, especialmente porque está más alejada de la estación que la otra plaza. Debería considerarla como una opción potencial para cruzarme con gente en cuanto la otra plaza, la primera opción, se vuelva inviable, como cuando hay partidos (el problema es que nunca estoy al tanto de los partidos).

Hablemos de actuación. Quiero hacer algunas cosas actuadas, o sketches, por ejemplo, pero, ¿cómo decirlo? Vieron cuando ya saben que algo les va a salir mal, entonces para no arriesgarse lo hacen de manera exagerada, casi ridiculizando el intento. Es como pensar que no te pueden echar de un trabajo si renunciás. Es una forma de actuar sin comprometerse completamente, porque ya te rendiste antes de empezar. Voy a proponerme un ejercicio de actuación; voy a buscar algunos ejercicios justo ahora.

Le pregunté a mi buen amigo ChatGPT y me dijo ésto:

Ejercicio 1: Monólogo Interno

  • Objetivo: Explorar tus emociones internas.
  • Instrucciones: Imagina que estás en una situación en la que acabas de recibir una noticia importante (puede ser buena o mala). No es necesario que hables en voz alta, pero visualiza y siente la emoción. Luego, expresa esa emoción a través de tu cuerpo y rostro mientras interpretas cómo reaccionarías. Mantén el monólogo interno en silencio, enfócate en la intensidad emocional.

Ejercicio 2: Cambio de Estado de Ánimo

  • Objetivo: Practicar cambios rápidos en la expresión emocional.
  • Instrucciones: Elige una breve línea de diálogo, como "¡No puedo creer que esto esté pasando!" Luego, interpreta esta línea con cinco emociones diferentes en cinco intentos diferentes: felicidad, enojo, sorpresa, tristeza y desesperación. Cambia tu tono de voz, expresiones faciales y lenguaje corporal para reflejar cada emoción de manera clara.

Ejercicio 3: Escena de Conflicto Imaginario

  • Objetivo: Trabajar en la tensión y el conflicto.
  • Instrucciones: Imagina que estás en una discusión con un amigo o familiar sobre un tema importante. Piensa en lo que quieres lograr en la conversación y cómo reaccionarías ante las respuestas de la otra persona. Actúa la escena con pasión y convicción, expresando claramente tu punto de vista y reaccionando a la oposición imaginaria.

Ejercicio 4: Monólogo de Personaje Ficticio

  • Objetivo: Desarrollar un personaje y su voz.
  • Instrucciones: Crea un personaje ficticio (puede ser un detective, una estrella de rock, o un anciano sabio). Escribe un breve monólogo de 2-3 frases desde la perspectiva de ese personaje. Actúa el monólogo manteniendo las características del personaje en tu voz, expresión y movimientos. Usa la imaginación para darle vida al personaje.

Ejercicio 5: Diálogo en el Espejo

  • Objetivo: Mejorar la conciencia del lenguaje corporal y la expresión facial.
  • Instrucciones: Frontalmente al espejo, actúa una breve conversación entre dos personas con opiniones opuestas sobre un tema trivial, como “¿Cuál es el mejor tipo de pizza?”. Cambia tu postura, expresiones faciales y tono de voz para cada personaje, observando cómo varían tus gestos y emociones mientras dialogas con tu reflejo.

Bueno. Voy a empezar mi día con hacerme unos mates y actuar ésto. Si me animo, aunque me salga mal, lo grabo y se los muestro a ustedes que son mis amigos íntimos (y de paso porque extraño mucho grabar, pero aún no es momento de volver, considérenlo una excusa). A todo ésto, a modo informativo les digo que son las siete de la mañana, y que hoy sí dormí... técnicamente.

Dios santo, QUÉ DE BUEN HUMOR QUE ME PONE LUIS MIGUEL te amo tanto Luis Miguel, te amo con todo mi corazón.

Y a qué debo dime entonces tu abandono, y en qué ruta tu promesa se perdió, y si dices la verdad yo te perdono, y te llevo de recuerdo junto a Dios!!! 🎶🎵

Quisiera prepararme unos mates, pero mis padres están en el comedor y prefiero evitarlos; últimamente estuvieron siendo desagradables con sus comentarios. El otro día, por ejemplo, estaba filmando un clip, pasó mi papá, así como si nada, y me dijo que me veía mal, como si estuviera "disfrazada" (que igual qué tendría de malo, me pregunto) y que dejara de hacer videos porque son una mierda, que les doy vergüenza a mis amigos, y se fue todo contento. Obviamente seguí grabando igual, pero en lugar de lograr su objetivo (que nunca entiendo cuál es: ¿que me vista de cualquier manera sencilla y no tenga hobbies?), lo único que consigue es que después me aleje lo más que pueda, tanto no saliendo de mi pieza como evitándolo cuando sí salgo. Lo peor es cuando, después de toda su rutina diaria de desprecio, hace un mínimo gesto de "bondad" barata y se regodea en eso, como si no entendiera por qué me distancio. Mi mamá también hace lo mismo, aunque no tan seguido; el otro día me dijo que les doy vergüenza a mis amigos por cómo me visto, aunque ellos no me lo digan. Es una idea que mis padres tienen en común y que les gusta repetir constantemente. Encima, cuando le respondí que si mis amigos tuvieran tanta vergüenza no saldrían conmigo, o que sería problema de ellos, no mío, me miró como si le estuviera diciendo una locura. ¿Desde cuándo la vergüenza injustificada y supuesta (porque ni siquiera lo dice desde un lugar de saber algo) de otro es problema mío?

Supongo que, mientras les cuento estos comentarios, se va justificando cada vez más el estrés y la angustia que estaba sintiendo y que creía no saber de dónde venían; pero a veces me siento atrapada con dos bullies, aunque casi todos tenemos a veces como principales haters a nuestros padres, lo cual me trae la frase "nadie es profeta en su tierra". No quiero decir que siempre son así de dsagradables o que los odio, para nada, pero tampoco parecen entender cuando les pido amablemente que no hagan determinados comentarios, no lo toman en serio.

Porque encima, recuerden que no tengo más actividades sociales que el curso de inglés dos veces por semana; no es como antes, cuando tenía doble turno en la técnica y podía fingir que ellos no tenían esa pasión por hacerme sentir mal independientemente de lo que yo les diga.

También convengamos que me visto bien. El otro día mi papá dijo que parezco "una abuela ucraniana", ¿desde cuándo vestirse de abuela es tan malo? Además me hace feliz, y cuando salgo mal vestida me siento menos poderosa, porque me hace sentir bien vestirme bien incluso aunque alguien más piense que estoy fea. Muchas veces me pasó que Dani me dijera "no, esa corbata no va" y yo la usé igual, o "esos dos estampados quedan raros", y no le hago caso porque aunque ella nunca tiene ésta actitud de despreciar mi vestimenta a propósito y pueda confiar en su honestidad, simplemente mi ropa la visto yo y si al resto le parece mal y a mí bien tengo la confianza de salir igual porque es eso lo que más me importa. Entonces, lo hago igual, no me baja el autoestima ni nada, solo me genera ansiedad y un sentimiento de impotencia porque aunque les repita y les repita y les vuelva a repetir que no hagan esos comentarios ellos los sigan haciendo. A pesar de todo son duros como una pierda.

Como sea, eso es todo. Tomen agua. Los quiero mucho, amigos míos.

PD: Estoy compartiendo mis sentimientos y no criticando a mis padres como personas. No quiero que parezca que quiero pelear o solo criticar, quería desahogarme y no quiero que lo malinterprete nadie.