Esta vez voy a ser bastante concisa, porque siento que antes de seguir quiero hablarles de las cosas que pasaron. Pero como fueron varias, no quiero estancarme ni pretender hacer en una sola entrada todas las que no hice antes. No puedo dejar mi costumbre de documentar todo cronológicamente, pero eso no significa que si no les escribo algo u omito detalles es porque no pasó. En este tiempo de descanso deseaba escribir sin hacerlo; solo quería que mis días quedaran registrados sin tener que hacer esfuerzos mayores al estado vegetal en el que me encontraba.
Estuve más agotada de lo que pensaba. Dormí demasiado y a veces no dormí nada. Un día me levanté con un dolor de cabeza terrible y ganas de vomitar. Tuve pesadillas, y en otro momento, al despertar, sentí que estaba en una pesadilla aunque ya estaba en la realidad y consciente. Estuve lidiando con situaciones molestas, intentando no enojarme tanto por mi propio bien: primero los gatos del vecino y después mi familia. Desde ser acusada de robo por la busca roña de Menganita, hasta que los gatos del vecino me mearon la cama y todas las frazadas en pleno invierno. Encima a mi papá “le re pintó” empezar a insultarme descaradamente, así que le dije que si seguía así no lo iba a ayudar más en las cosas que me había pedido, él llamándome encima "inestable" por haber osado decirle que no me faltara el respeto, y menos si quería pedirme un favor. Menganita hizo algo similar.
Les cuento la secuencia con Menganita: me mandó a comprar una antena y me dio treinta mil pesos en efectivo. Fui, y no la tenían. Volví y le dije dónde el ferretero me dijo que seguramente la vendían, le di la dirección exacta, y le dije que tomara la plata. Me agradeció y me dijo que por ahora no la iba a agarrar. Dejé la plata en la pieza de mi hermana hasta la siguiente vez que Menganita vino a nuestra casa. Me acerqué a ella con el efectivo y se lo di en la mano. Me agradeció y siguió hablando con mi papá. Al día siguiente, le escribe a mi hermana (no a mí) y le dice que “me diga” que le devuelva la plata. No entiendo por qué no me escribió directamente. Mi hermana me lo comenta y, aunque las dos recordábamos que ya se la había dado, dudamos un poco. Finalmente, expresamos nuestros recuerdos comunes del momento exacto en que se la devolví, pero no entendíamos por qué había dicho eso entonces. Concluimos que se confundió, y le dijo que ya le había dado la plata. A Menganita no le gustó esa respuesta, y en vez de buscar en los bolsillos del pantalón, empezó a decirle a toda la familia que yo era una ladrona. ¿Lo pueden creer? Tremendo. Una acusación fuertísima, y más aún porque nunca vino a hablar conmigo. Después de todo su teatro, dejó de molestar, así que asumo que habrá encontrado la plata en sus bolsillos, se sintió una ignorante y le dio vergüenza retractarse. Porque para acusar no le tembló el pulso, pero para pedir perdón ya no tiene tanta "valentía". Además, teniendo en cuenta varias cosas, ¿por qué le habría robado treinta mil pesos enteros? ¿Por qué insistiría en devolverle la plata si supuestamente se la quería robar? ¿Por qué decidiría robársela justo ahora, cuando siempre le hago las compras? ¿Y desde cuándo confía tanto en su memoria, que es pésima? Encima, cuando le contó su versión de la historia a mi otra hermana, tenía errores claros, pero no es mi culpa su laguna mental. Como sea, en la otra entrada mencioné lo de la foto del lobo, así que ahora la pongo de nuevo con la frase: “Los falsos amigos creen en los rumores, los verdaderos creen en ti”. Tengo un sticker que dice eso, y encajaría perfecto acá.
Además, me pidió que vaya a vender cosas suyas en la feria, como si yo no tuviera una vida y tiempo valioso que dedicar a mis cosas. De buena onda le había dicho que sí, pero ahora, viendo que no puedo controlar mi cleptomanía, espero que se sienta una pelotuda y no vuelva a pedirme ningún favor más, menos si involucra plata. Como si yo me muriera de ganas de hacer favores o salir a la calle cuando estoy ocupada en mis cosas, para ir a comprar algo que ni siquiera es para mí. Siempre juega con decir "tal cosa me decepcionó", pero a ver, estúpida con las neuronas derretidas, ¿qué me importa si te decepciona algo que te inventaste para generar pleito? Convengamos que me decepcionaste más vos, no solo creyéndome ladrona, sino acusándome sin saber y sin haber hablado conmigo en ningún momento. Decepción y vergüenza me dio su actitud. ¿Quién se cree que es para ser la "Diosa de la moral y la inteligencia"? No sos nadie, ignorante, cara dura. Imagínense también que hubiera sido un error mío, y supongamos un caso hipotético en el que me lo dejé en el pantalón yo (que sé que no es así), vino de una a acusarme de lo más grave. Quizá Menganita vio suficientes películas de drama policial por el año y le están haciendo mal.
Vamos a las noticias lindas, que ya me estoy enojando de nuevo.
El domingo pasado vino un amigo a casa a acomodar stickers de Luis Miguel y comer milanesas con papas fritas que hizo mi mamá. Hablando de eso, sí, uno de los regalos que me faltó mostrarles fueron los stickers que compró mi hermano para mi cumpleaños, con la esperanza de completar la colección, y también un trípode con aro de luz que me regaló mi mamá. El regalo de los glosses fue de Dani y el hermoso CD de "20 Años" de Luis Miguel me lo dio el amigo que les menciono. No creo hacer la entrada que prometí entera porque ya tardé más de lo planeado, pero fueron todos regalos hermosos. Todavía no sabemos si logramos juntar las 90 figuritas, pero creo que sí. La jornada quedó incompleta por haber tomado tanto tiempo, y hablo como meme comunista porque siento que a él también le gustó la travesía de buscar las repetidas y lo agradezco un montón, así que obviamente le atribuyo también la aventura de la colección.
Siento que estuve escribiendo tanto últimamente para tantos proyectos distintos que mis recursos creativos para el blog se vieron absorbidos por otras cosas. Intentaré no dejar nada de lado.
Creo que ya estamos. Me estuve desvelando mucho, con horarios desastrosos. El otro día me comporté irresponsablemente y me quedé dormida para una salida, después me sentí mal. A veces quisiera encerrarme en mi cuarto para siempre. Estoy un poco cansada de pensar todos los días en cuándo tengo que salir. Hoy, por ejemplo, sé que tengo que ir al curso de inglés, pero con las pocas energías que manejo desearía detener el tiempo. Los lunes pienso "uh, mañana tengo que salir" y por eso no los disfruto, y así el resto de los días. Incluso los sábados se sienten como "uh, voy a tener que salir". Salir, salir, salir. No quiero salir. No quiero salir. ¿Lo escribo 5000 veces? Estoy harta. Una parte de mí quiere salir, pero otra gran parte no, no quiero salir.
Mi papá también cree que si me trata mal por cómo me visto va a lograr que me vista "normal", pero no, solo me hace sentir mal. Tengamos en cuenta que solo me visto como señora, no sé por qué no se busca problemas más serios. Les encanta molestar a la gente.
Con ésta densidad me despido. Ah me olvidé de criticar un poco más a los gatos: me destruyeron todo y los odié mucho, pero ahora aunque los gatos del vecino me caigan mal me reconcilié y volví a enamorar de Aiden que también se había estado portando mal, como el otro día que meó en el escritorio. Ahora no me acuerdo qué más hizo, pero algo había hecho para contribuír a ensuciar todo.
Si prenden un palo santo al lado mío, me desintegro entera. Voy a dormir un rato. Después, cuando me despierte más alegre, les haré una entrada endulzando la vida entera. Hoy justo no. Aunque ya estoy lista para despausar el blog, habiendo actualizado todo lo que sucedió hasta hoy, dejando ir el chisme que me hizo enojar para compartirlo con ustedes y no guardarlo más en mi memoria esperando plasmarlo. Ahora puede desintegrarse de donde sea que esté, en algún lugar de mi cerebro.
A ustedes los amo mucho, amigos míos, ¡¡recuerden tomar agua!! ❤️
ACTUALIZACIÓN: Mi papá notó el silencio repentino de Menganita y le fue a preguntar que al final qué pasó con mi supuesto robo, porque él también dijo que me vio devolviéndole la plata y mi otra hermana también sabía eso, y ella le dijo a él que al final no soy una ladrona, que 'cree' recordar que sí le di la plata y que al final no pasa nada. LA ENCONTRASTE EN EL BOLSILLO Y TE DIO VERGÜENZA MENGANA. ¿HACÍA FALTA GENERAR TODO ESO? Fabuladora. Encima haciendo esa acusación de la nada y sin fundamente para después encima haberte equivocado quedás COMO EL ORTO. A todo ésto, ella no me dijo nada a mí ni antes ni después, solo me acusó de algo falso con toda la familia y se quedó callada y a gusto cuando se encontró su plata en SU bolsillo, sin salir con un cartel en la frente que diga "SOY UNA BOLUDA" a desmentir lo que dijo.
LES METO DOS ENTRADAS EN UNA. Porque si no pierde la cronología, sepan entender.
Título: Exagerando, Aún Enojada e Improvisando.
Estuve reflexionando y noté que mis entradas más alegres son las que tiendo a exagerar, mientras que las que escribo cuando estoy enojada suelen reflejar la realidad tal cual es. Me encanta exagerar; quizás no se trata de una característica inherente a la exageración o a la realidad misma, sino que tengo una inclinación a embellecer lo que veo. Esta forma de amplificar las situaciones es una cualidad que emerge cuando estoy feliz, no porque quiera ocultar lo triste, sino porque disfruto de la exageración como recurso narrativo. Supongo que es mi realidad en dos momentos distintos.
Ahora, detesto escribir entradas como la última que publiqué (la anterior a esta) porque siento que son mucho más personales. Y eso se debe a dos motivos: primero, porque estoy ventilando mis frustraciones con tales personas, y segundo, porque me expongo al mostrar mi estado de ánimo. Sin embargo, no tengo intención de borrarla. Si a alguien quiere tratarme mal espero que tenga el coraje para ser publicado acá. No comparto todas las situaciones negativas o las peleas triviales que uno puede tener, pero hay ciertos temas que no se pueden resolver tan fácilmente, o que ni siquiera vuelven a la “normalidad”. Ni siquiera me enojé de la manera en que uno podría hacerlo, fuera de sí; me enojé desde mi ser más auténtico. También me estresé y me "rompieron mucho las pelotas". Me muevo entre la formalidad y la informalidad, simplemente porque no quiero esforzarme en ocultar un insulto entre palabras rebuscadas; no vale la pena. Por eso, en ese tipo de entradas no me sirve la exageración, porque no la merecen, y por eso me cuesta tanto escribirlas: porque no lo merecen. Tampoco quiero solo "desahogarme"; supongo que por eso prefiero escribirlo antes de liberarlo, porque aunque no me considero resentida, no quiero ser olvidadiza para cuando me pidan un favor más antes de volver a hablarme despectivamente.
¿Vieron? Por esto sirve escribir, llegué a una conclusión antes de haberla pensado al principio. Continuemos pensando juntos, entonces.
Ayer falté por primera vez a una clase de inglés. Últimamente me siento bastante triste, así que por eso escribo. Hoy voy a hacer algo diferente. No voy a continuar con mi proyecto por un rato; simplemente no me interesa. Solo quiero escribir y relajarme, aunque noto que tengo un estrés inmenso. Bueno, justamente es por eso que tomo esta decisión. No dejo de pensar mientras escribo en lugar de haberlo pensado antes; esta entrada será así entonces.
Recién vi uno de los videos viejos de AuronPlay y me pusieron de bastante buen humor, porque aún disfruto del viejo humor, como su etapa de llamadas telefónicas. Siento que puedo hablarles sobre mi descontento con el contenido actual, especialmente porque ahora está tan de moda el streaming. No entiendo por qué; ¿desde cuándo es rentable hacer streaming? ¿No tiene la gente cosas más importantes que hacer? Tampoco comprendo por qué, en una época donde todos quieren contenido rápido y estimulante, mirarían a alguien que no hace nada activamente en un directo sin cortes. Los videos de Youtube parecen hechos para un nene autista, pero es para los adultos funcionales de ahora. Por eso odio cuando alguien me dice que haga más ediciones en mis videos porque parecen demasiado lentos. Quiero mantener una pizca de humanidad en lugar de hablar a velocidad 5x con un cambio de imagen cada dos segundos. Realmente también me importa más agradar a mi público que el contenido en sí. Sí pienso que si hacés tutoriales tenés que ser rápido. Como el video que siempre me gusta seguir para hornear galletitas: es una chica que me cae bien y va al grano. Aunque casi toda la gente de canales de cocina que conozco me caen bien a simple vista, al menos los que yo conozco.
Hoy, en unas horas, estoy pensando en salir a la calle a caminar. El otro día, cuando dejé de ir a caminar a la plaza, fue porque me crucé a alguien ahí, y me puso nerviosa. Me gusta ir vestida así nomás, no me quiero cruzar a nadie si estoy mal vestida. Aunque me compré a propósito un jogging negro decente para salir y no verme tan mal. Mis zapatillas nuevas, el jogging, y una remera y campera normales, no es mi estilo común pero tampoco resulta desagradable. Antes salía con un jogging manchado con lavandina en una parte; no me da vergüenza, incluso he salido con el mate y el termo en los brazos y a veces voy a comprar así, despeinada. Lo que no me gusta es que me reconozcan en lugares a los que asisto o he asistido cuando estoy vestida de esa manera. No creo que nadie piense en esto tanto como yo, pero no puedo evitarlo, ¿o sí puedo? ¿Quiero hacerlo? Creo que no, estoy de acuerdo en que no deben pensarlo, pero ellos tampoco piensan si soy inteligente, si estoy en un desafío de lectura, o si escribo para el blog, si tengo un proyecto o tantas otras cosas, y yo soy la que se tiene que preocupar por eso y también por verme bien. Lo hice de nuevo: escribí antes de pensar. Están viendo desnudo mi proceso de pensamiento en esta entrada.
Es que a la plaza a la que voy es muy difícil que haya gente conocida. Es más, siempre te encontrás macumbas con velas y gallinas muertas, o un tipo pajeándose, o gente fumando porro ahí nomás a cualquier hora. Igual es frecuentada pero nunca vi tantas macumbas o historias raras como de esa plaza. Por eso no suele ser la primera opción de la gente de por acá, especialmente porque está más alejada de la estación que la otra plaza. Debería considerarla como una opción potencial para cruzarme con gente en cuanto la otra plaza, la primera opción, se vuelva inviable, como cuando hay partidos (el problema es que nunca estoy al tanto de los partidos).
Hablemos de actuación. Quiero hacer algunas cosas actuadas, o sketches, por ejemplo, pero, ¿cómo decirlo? Vieron cuando ya saben que algo les va a salir mal, entonces para no arriesgarse lo hacen de manera exagerada, casi ridiculizando el intento. Es como pensar que no te pueden echar de un trabajo si renunciás. Es una forma de actuar sin comprometerse completamente, porque ya te rendiste antes de empezar. Voy a proponerme un ejercicio de actuación; voy a buscar algunos ejercicios justo ahora.
Le pregunté a mi buen amigo ChatGPT y me dijo ésto:
Ejercicio 1: Monólogo Interno
- Objetivo: Explorar tus emociones internas.
- Instrucciones: Imagina que estás en una situación en la que acabas de recibir una noticia importante (puede ser buena o mala). No es necesario que hables en voz alta, pero visualiza y siente la emoción. Luego, expresa esa emoción a través de tu cuerpo y rostro mientras interpretas cómo reaccionarías. Mantén el monólogo interno en silencio, enfócate en la intensidad emocional.
Ejercicio 2: Cambio de Estado de Ánimo
- Objetivo: Practicar cambios rápidos en la expresión emocional.
- Instrucciones: Elige una breve línea de diálogo, como "¡No puedo creer que esto esté pasando!" Luego, interpreta esta línea con cinco emociones diferentes en cinco intentos diferentes: felicidad, enojo, sorpresa, tristeza y desesperación. Cambia tu tono de voz, expresiones faciales y lenguaje corporal para reflejar cada emoción de manera clara.
Ejercicio 3: Escena de Conflicto Imaginario
- Objetivo: Trabajar en la tensión y el conflicto.
- Instrucciones: Imagina que estás en una discusión con un amigo o familiar sobre un tema importante. Piensa en lo que quieres lograr en la conversación y cómo reaccionarías ante las respuestas de la otra persona. Actúa la escena con pasión y convicción, expresando claramente tu punto de vista y reaccionando a la oposición imaginaria.
Ejercicio 4: Monólogo de Personaje Ficticio
- Objetivo: Desarrollar un personaje y su voz.
- Instrucciones: Crea un personaje ficticio (puede ser un detective, una estrella de rock, o un anciano sabio). Escribe un breve monólogo de 2-3 frases desde la perspectiva de ese personaje. Actúa el monólogo manteniendo las características del personaje en tu voz, expresión y movimientos. Usa la imaginación para darle vida al personaje.
Ejercicio 5: Diálogo en el Espejo
- Objetivo: Mejorar la conciencia del lenguaje corporal y la expresión facial.
- Instrucciones: Frontalmente al espejo, actúa una breve conversación entre dos personas con opiniones opuestas sobre un tema trivial, como “¿Cuál es el mejor tipo de pizza?”. Cambia tu postura, expresiones faciales y tono de voz para cada personaje, observando cómo varían tus gestos y emociones mientras dialogas con tu reflejo.
Bueno. Voy a empezar mi día con hacerme unos mates y actuar ésto. Si me animo, aunque me salga mal, lo grabo y se los muestro a ustedes que son mis amigos íntimos (y de paso porque extraño mucho grabar, pero aún no es momento de volver, considérenlo una excusa). A todo ésto, a modo informativo les digo que son las siete de la mañana, y que hoy sí dormí... técnicamente.
Dios santo, QUÉ DE BUEN HUMOR QUE ME PONE LUIS MIGUEL te amo tanto Luis Miguel, te amo con todo mi corazón.
Y a qué debo dime entonces tu abandono, y en qué ruta tu promesa se perdió, y si dices la verdad yo te perdono, y te llevo de recuerdo junto a Dios!!! 🎶🎵
Quisiera prepararme unos mates, pero mis padres están en el comedor y prefiero evitarlos; últimamente estuvieron siendo desagradables con sus comentarios. El otro día, por ejemplo, estaba filmando un clip, pasó mi papá, así como si nada, y me dijo que me veía mal, como si estuviera "disfrazada" (que igual qué tendría de malo, me pregunto) y que dejara de hacer videos porque son una mierda, que les doy vergüenza a mis amigos, y se fue todo contento. Obviamente seguí grabando igual, pero en lugar de lograr su objetivo (que nunca entiendo cuál es: ¿que me vista de cualquier manera sencilla y no tenga hobbies?), lo único que consigue es que después me aleje lo más que pueda, tanto no saliendo de mi pieza como evitándolo cuando sí salgo. Lo peor es cuando, después de toda su rutina diaria de desprecio, hace un mínimo gesto de "bondad" barata y se regodea en eso, como si no entendiera por qué me distancio. Mi mamá también hace lo mismo, aunque no tan seguido; el otro día me dijo que les doy vergüenza a mis amigos por cómo me visto, aunque ellos no me lo digan. Es una idea que mis padres tienen en común y que les gusta repetir constantemente. Encima, cuando le respondí que si mis amigos tuvieran tanta vergüenza no saldrían conmigo, o que sería problema de ellos, no mío, me miró como si le estuviera diciendo una locura. ¿Desde cuándo la vergüenza injustificada y supuesta (porque ni siquiera lo dice desde un lugar de saber algo) de otro es problema mío?
Supongo que, mientras les cuento estos comentarios, se va justificando cada vez más el estrés y la angustia que estaba sintiendo y que creía no saber de dónde venían; pero a veces me siento atrapada con dos bullies, aunque casi todos tenemos a veces como principales haters a nuestros padres, lo cual me trae la frase "nadie es profeta en su tierra". No quiero decir que siempre son así de dsagradables o que los odio, para nada, pero tampoco parecen entender cuando les pido amablemente que no hagan determinados comentarios, no lo toman en serio.
Porque encima, recuerden que no tengo más actividades sociales que el curso de inglés dos veces por semana; no es como antes, cuando tenía doble turno en la técnica y podía fingir que ellos no tenían esa pasión por hacerme sentir mal independientemente de lo que yo les diga.
También convengamos que me visto bien. El otro día mi papá dijo que parezco "una abuela ucraniana", ¿desde cuándo vestirse de abuela es tan malo? Además me hace feliz, y cuando salgo mal vestida me siento menos poderosa, porque me hace sentir bien vestirme bien incluso aunque alguien más piense que estoy fea. Muchas veces me pasó que Dani me dijera "no, esa corbata no va" y yo la usé igual, o "esos dos estampados quedan raros", y no le hago caso porque aunque ella nunca tiene ésta actitud de despreciar mi vestimenta a propósito y pueda confiar en su honestidad, simplemente mi ropa la visto yo y si al resto le parece mal y a mí bien tengo la confianza de salir igual porque es eso lo que más me importa. Entonces, lo hago igual, no me baja el autoestima ni nada, solo me genera ansiedad y un sentimiento de impotencia porque aunque les repita y les repita y les vuelva a repetir que no hagan esos comentarios ellos los sigan haciendo. A pesar de todo son duros como una pierda.
Como sea, eso es todo. Tomen agua. Los quiero mucho, amigos míos.
PD: Estoy compartiendo mis sentimientos y no criticando a mis padres como personas. No quiero que parezca que quiero pelear o solo criticar, quería desahogarme y no quiero que lo malinterprete nadie.