viernes, 29 de noviembre de 2024

Reflexiones Sobre la Mediocridad

Hola, amigos del blog. ¿Cómo están? Yo, sinceramente, me encuentro algo aturdida por la música fuerte y espantosa de los vecinos. Realmente, da igual qué canción estén pasando: cuando el volumen excede ciertos decibeles, resulta imposible disfrutar de nada. Esto en Suiza no pasaría (?).

Soy bastante sensible en general, y cualquier estímulo sensorial constante termina afectándome profundamente, haciéndome doler la cabeza y dificultando mis tareas del día.

Últimamente estuve realizando los cursos que compré con la plata del trabajo al que renuncié. Además, sigo aprendiendo algunos conceptos de manera autodidacta y retomando un pequeño trabajo informal del que ya les había contado: cobrar algo de plata por limpiar mi propia casa.

En cuanto al liceo de inglés, continúo asistiendo, salvo que cambié de día y horario a uno que me resultaba menos cómodo. Sin embargo, gracias a ese cambio conocí a mi nueva profesora, cuyas clases me encantan. También noté que prefiero ir un solo día a la semana, para perpetuar un estado más calmo socialmente. Aunque, debo admitir, ya no parece haber demasiado interés en la pronunciación, algo que me desagrada un poco. Por otro lado, el enfoque más gramatical que tiene ahora también aporta, para mí, mucho valor al contenido. Es un método de enseñanza que me resulta más efectivo y agradable desde su teoría.

En lo que los pongo al día, tengo que decir que lamentablemente, me atrasé con mi proyecto secreto y con mi desafío de lectura.

Y, sobre los pensamientos aquí escritos sobre el bienestar digital, hace tiempo que vengo reflexionando sobre la “estafa” del mismo y los matices que rodean estas condiciones de supuesto bienestar.

Por ejemplo, mis padres suelen ver televisión, en particular ven el noticiero por las tardes. En una ocasión, estaban entrevistando a personas en la calle sobre cuánto usaban el celular, planteando la problemática del uso excesivo (sin cuestionarse en ningún momento si ese uso podía ser productivo). Me resultó irónico, porque mientras criticaban el uso del celular, estaban transmitiendo su mensaje en una pantalla digital más grande, dirigida a personas que tampoco cuestionan su "bienestar digital" frente al televisor.

Todo en esta sociedad parece un chiste. Parece no haber lógica básica, porque las personas carecen de capacidad para razonar profundamente. Solo observan lo más superficial, adoptan el primer pensamiento que encuentran como un argumento válido y, en ese proceso, se forma una cadena de personas que buscan encajar en el pensamiento popular. Esa comodidad perpetúa su ignorancia. Este es solo un ejemplo, pero diría que en general las personas de los medios televisivos no son brillantes, aunque últimamente no veo demasiada brillantez en ningún lado. Ni siquiera en las redes sociales, que tampoco utilizo desde hace unos meses precisamente por ese motivo.

Volviendo al tema, ese segmento del celular que permite monitorear ésto, aunque entiendo su intención, tiene muchos grises y tal vez debería llamarse de otra forma. Algo como "Registros digitales" o "Uso del dispositivo" podría ser más adecuado.

Finalmente, quiero compartirles que muy pronto voy a lanzar un nuevo canal de ASMR. Me entusiasma mucho la idea, aunque ahora mismo me encantaría poder grabar, de no ser por los mogólicos de mis vecinos.

ASMR in the Conurbano City: coming soon. (*suena cumbia villera de fondo*)

Sigo amando mi reloj... Quizá los estoy poniendo al día de una manera tonta, como si hubiera despertado de un coma de 10 años. Sin embargo, no puedo evitarlo, voy a contarles de todas formas: me resulta imposible estar sin mi reloj por más de dos minutos. Ya incorporé, de manera casi involuntaria, el gesto de deslizar mi dedo índice hacia arriba sobre mi muñeca, incluso cuando no lo llevo puesto.

Recientemente, mientras navegaba por internet, descubrí un dispositivo similar que llamó mi atención. Al verlo, sentí esa rara y puntual fascinación por ciertas innovaciones tecnológicas que logran despertarme el impulso consumista de adquirirlas. Esto no me sucede con frecuencia, pero en contadas ocasiones encuentro objetos que realmente me generan esa necesidad inmediata de poseerlos.

Por otro lado, estuve reflexionando sobre el acto laboral y su relación con la sensación de necesidad de plata. Me pregunto por qué, cuando trabajo, siento inevitablemente que necesito objetos materiales que nunca creí necesitar cuando no estaban a mi alcance. Este vínculo con los objetos, en un periodo de mi vida en el cual no tengo la necesidad de mantenerme (ni puedo hacerlo) parece ser una construcción artificial, una falacia diseñada por el sistema capitalista para mantenernos subordinados.

Como seres humanos, somos animales que han sido atrapados en una estructura social que limita nuestra capacidad de experimentar una verdadera libertad. Estamos condicionados desde el nacimiento a aceptar un concepto de libertad que, en realidad, no es más que una ilusión dentro de un sistema cerrado y rígido que nunca elegimos habitar.

Sin embargo, en parte esto me agrada, porque incluso de no ser así no hay segundas opciones. Estuve pensando que la libertad se ejerce en la acción voluntaria, no en la ausencia de ella: incluso en vacaciones, no dejamos de hacer cosas. Lavamos platos, nos bañamos, paseamos, leemos, escribimos, entre tantas otras actividades. Aún en tiempos no laborales, no nos volvemos vegetativos. Por eso, supongo que trabajar no es únicamente vender horas de vida.

Esto me recuerda a una película que vi de chica, donde las personas negociaban con horas de vida. No recuerdo ni el título ni la resolución. Es algo así, y a la vez no. Después de todo, no entregamos esas horas de manera gratuita, porque a nadie le interesa poseerlas en sí mismas. Lo que importa no son las horas vendidas, sino lo que hacemos durante ellas para el comprador del tiempo. A nosotros mismos nos tienen que importar nuestras horas, y tendríamos que, en tanto sea posible, comercializarlas como un medio preciado.

Personalmente, resolvería ésta cuestión matemáticamente de la siguiente manera:

Remuneración=(hs.útiles⋅ (g+t+p⋅ 10
                máx.hs          3​

hs (horas trabajadas) dividido máxhs como estimativo máximo de trabajo continuo para tu tarea. Horas incluye consigo "impacto" en la tarea. Ésto nos dará un número entre 0 y 1 (bajo, medio o alto impacto) que afectará al puntaje de remuneración final. Obviamente siempre el máximo tiene que ser más alto o igual que las horas útiles. El máximo de horas son las que considerás más eficaces. Por ejemplo, puedo grabar un buen video en 15 minutos y que no me afecte al resultado haber demorado menos, pero puedo leer 15 minutos en un día entero y solo haber terminado tres páginas que, si lo mantengo como trabajo constante, no me van a alcanzar para haber terminado el libro antes del año 3000. Determínenlo ustedes. Ésto a fin de no penalizar trabajos parciales.

g (gusto personal)

t (tipo de trabajo, involucrando las diferencias de valorización en los distintos grupos laborales)

p (productividad, eficacia en el trabajo)

El gusto personal se cuantifica personalmente, en una escala numérica del 1 al 10. (1 siendo casi una tortura, 10 siendo lo que más te apasiona).

El tipo de trabajo, promediando cotizaciones según el sector laboral y estableciéndolas en una escala de 10.

La productividad (p) en resultados por unidades de tiempo (tareas realizadas / hs trabajadas (medir en las mismas horas útiles que establezcas previamente)=resultado).

Para medir p se realizará en la escala del 1 al 10 con una normalización lineal en base a resultados por hora, ésto para compararse con el mejor resultado posible en productividad:

 p=10 (resultado/resultadomax)

Imaginamos cuántas veces nuestro trabajo lo podría completar un chino en la misma cantidad de horas, y hacemos el cálculo con ese nivel máximo, de tener registros propios, en cambio, medimos nuestro desempeño máximo y utilizamos ese número de referencia. siempre el resultado ideal es igual o mayor al real. Por ende, en tanto se superen a ustedes mismos, aumentan el resultado ideal y lo igualan con el real para que les quede 10 en la escala. La primera vez de realizar o registrar la tarea también puede indicar el primer ideal, por ser el primer máximo, hasta superarse el mismo.

Para medir tipo de trabajo (t) en situación laboral se realizará la misma escala del 1 al 10 en base al sueldo, de acuerdo al sueldo promedio del tipo de trabajo que tienen relacionado al sueldo propio:

 t=10 (salario-salariomin/salariomax-salariomin)

Para medir tipo de trabajo (t) en situación personal se elegirá en una escala del 1 al 10 en base a satisfacción:

1-3Trabajo rutinario, de bajo impacto o satisfacción.
4-6Trabajo moderadamente importante o satisfactorio.
7-9Trabajo significativo, con impacto personal.
10Trabajo excepcionalmente valioso o gratificante.

El índice máximo es de 100 (muy satisfactorio, alta recompensa de cualquier tipo), el índice mínimo es 0.

0-25: Insatisfactorio.
25-50: Regular.
50-75: Bueno.
75-100: Excelente.

Verbalizado sería un "¿Te gusta? ¿Es útil? ¿Sos bueno en eso? ¿Cuánto tiempo le invertís?" escalando del 0 al 100 la satisfacción de absolutamente cualquier tipo de trabajo, personal o no. Se podría considerar la eficiencia del uso del tiempo en el promedio. Se puede seguir mejorando, aunque es un debate más bien filosófico.

¿Qué otros aspectos tendrían ustedes en cuenta?

Espero que se entienda la comparativa entre la remuneración personal con la laboral, y el propósito de la ecuación de no hacerte sentir que estás vendiendo horas de vida, comparándolo a vivir normal. Después de todo hay que ser conscientes de que siempre hay una remuneración, "buena" o "mala", y estamos condenados también a no poder detener el tiempo. Esa ecuación siempre sirve, porque siempre hacemos algo en cuanto sigamos consumiendo horas de vida. Tenemos en cuenta la palabra "trabajo" como su definicion:

"Es la actividad física o intelectual que las personas realizan para alcanzar un objetivo o satisfacer una necesidad, produciendo bienes o servicios como resultado de su esfuerzo."

Personalmente espero poder contribuir al menos un poco a mejorar la intelectualidad de un mundo que parece tan mediocre, cruel e ignorante. No anhelo señalar la ignorancia para perpetuarla, sino más bien crear un espacio donde pueda combatirse. Como sea. No sean tontos. Bastante poco me gusta la gente.

Nos vemos, mis amigos.

Con cariño,

Celeste Torres.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

Dra. Laurent

En la universidad donde me inscribí para estudiar Sistemas, me informaron que estoy inscripta en un doctorado. Al principio pensé que se habían confundido en la verbalidad, pero cuando recibí el comprobante de pago de la matrícula, confirmé que efectivamente figuraba como inscripta en un doctorado. Lo curioso es que eso es imposible, ya que para hacerlo necesitaría contar con un título de grado, cosa que claramente no tengo. Igual, me causó gracia. Con 20 años, resulta que estoy en un doctorado y, además, fui profesora de una materia universitaria. ¿Podrán? (???)

Por otro lado, en otra universidad donde me anoté por las dudas, me mandaron un mail confirmando mi aprobación para una excepción al curso de ingreso. Esta excepción solo se concede a quienes tienen un título de grado (o cumplen condiciones similares, como haber aprobado al menos cuatro materias en otra universidad, terminado un terciario, o contar con un título de grado). Spoiler: no cumplo con nada de eso.

¿¿¿Alguien me puede explicar por qué las universidades insisten en inventarme un título de grado???

jueves, 14 de noviembre de 2024

Agarré la pala, y también la solté

Hola, amiguitos del blog.

Quisiera haber podido combinar trabajo y blog, pero como no pude, renuncié; de la misma manera, tampoco logré combinarlo con el desafío de lectura, ni con mi proyecto ultra-secreto del que hablo cada dos minutos.

Supongo que debería desistir del deseo de adelantar el contenido lo más posible para compensar mi desactualización, dejarlos con un título que resuma sin mayores detalles y eventualmente ir desglosando mis aventuras laborales.

No puedo decir que no fue divertido, pero viendo la cercanía del fin de año y, siendo ya mediados de noviembre, sentí la presión constante mientras vendía horas de mi vida, y vi el momento de volver a mis planes iniciales.

Lejos de lo que podría ser la opinión popular sobre mi trabajo y mi renuncia tras poco más de un mes, utilicé mi sueldo, antes de volver a la precaria economía de cualquier joven promedio de 20 años, para hacer inversiones en el canal de YouTube. Sepan reconocer el esfuerzo cuando vean artículos caros, o medianamente buenos, en el canal. Yo soy la única fuente de sustento para esta apuesta de éxito (o solo un hobbie hecho con muchas ganas, según como vaya saliendo, mientras sigan acá mis amigos de siempre).

Conocí a un muchacho en un bar al que fui con una amiga después de mi jornada laboral, y ahora nos llevamos bien. Ese mismo día le hablé de mi canal y también le pasé este blog (un saludo especial, si estás leyendo esto). Me dio sus opiniones sobre el mismo, que me hicieron reflexionar. Primero, sobre la manera descomprometida en que presenté el canal, mencionándolo como algo pequeño entre mis amigos de YouTube (ustedes) y yo, y la indecisión sobre si realmente quiero que crezca o no. Para él, parecía una contradicción entre hacerlo público y, al mismo tiempo, no querer que lo sea. Como sea, lo que aprendí fue a ser más ambiciosa con el proyecto, tomándomelo de otra forma. Volví, ya hace un tiempo (y ahora aún más), a desear ser esa estrella punk que siempre está en algún lugar de mí. Él me está dando buenos consejos y ejemplos sobre cómo podría ser el contenido, que antes de ésto carecía completamente de definición y ahora comienza a tomar forma.

Extraño muchísimo hacer videos, pero me hice una promesa sobre cómo regresar, y ahora me veo encasillada en lo que debo hacer, con una propuesta que requiere bastante trabajo. Me gusta la idea, así que espero poder avanzar a pasos grandes no solo por la constancia, sino por episodios maníacos que me harían un favor de surgir ahora, como con los libros atrasados del desafío. Sin embargo, eso también representa un problema: no puedo hacer ese video, ni tantos otros. Puedo hacerlos pero no podría publicarlos, y me conviene invertir ese tiempo y esfuerzo en terminar lo otro para después sí poder dedicar todo al canal exclusivamente. Ya saben, el que mucho abarca poco aprieta, a lo cual me rehuso. He tenido muchas ideas divertidas, pero me veo limitada por un deber autoimpuesto y, en igual medida, por la necesidad de cumplir con mis propias expectativas. Todas esas ideas de cualquier manera están anotadas en papel y son potenciales videos del futuro.

Ayer fue un día muy desafortunado, como casi todos los anteriores. Intento ponerle buena cara y actitud, como siempre, aunque es difícil que eso se traduzca mágicamente en sentirme bien. Al final, termino con un dolor de cabeza persistente y una mente repleta de pensamientos negativos que regresan siempre a los mismos puntos.

Un sentimiento muy frecuente es la inseguridad respecto a todo, y me parece esa la forma más sencilla de explicarlo. Esa sensación de que, si alguien más hace cualquier cosa, automáticamente lo hace mejor que yo, incluso si objetivamente no es así, o tan solo da absolutamente igual. Sentir que todo mi trabajo es basura, que no valgo nada, que quizás nunca llegue a ningún lado, y que la vida sea un laberinto del que no logre encontrar la salida a la realización antes de mi defunción. Como siempre, seguiré intentando; seguiré tratando de sentirme una hablante de español, en lugar de alguien sin idioma, sentirme una persona completa, en lugar de alguien sin identidad, nombre, especie ni cultura. ¿Quién escribe estas palabras?

No cesan mis pesadillas; casi no puedo dormir.

Seguiremos en contacto.

Con cariño,

Celeste Torres.

jueves, 17 de octubre de 2024

jueves, 3 de octubre de 2024

La Desgracia, Mi Condena. - Poema

El ambiente denso mis órganos calcinera;
tomá mi sangre, la oscura y espesa copa.
En mi corazón, la misma fluye pastosa,
brota, opaca; mi alma sentíase destrozada.
Íntegra se contamina, es mi anhelo purgarla.
En mis pulmones, el aire fluye laborioso;
asfixia mía, mareado mi pobre cerebro,
distorsionada la infortunada razón.
En mi cerebro, ideas mendigan de oídos,
los míos claman con súplica un silencio piadoso
para arrancar de mi piel cada poro manchado,
éstas sucias partículas que de mí subyacen.
Traspasa paredes: vasto incendio en tierra triste;
el humo quema, ensucia, mi casa ahora ardiente.
Las ventanas cerradas, las paredes aprietan;
paralizados labios, profunda insonora.
Fuera, un laurel yacía abrasado, como agotado;
sus hojas pretenden exhumar severo exaspero.
Allí yo quisiera estar, escribiendo junto a él,
navegando el rincón de mi verso deprimente.

miércoles, 2 de octubre de 2024

Eternos en Papel - Poema

Zumbidos insistentes llenaron los silencios
capacitor enérgico pretende un impacto
terminal es el conductor -por supuesto un cable-
cortocircuitámonos, la conexión: un mate.

Mi tele saturada es sonido blanco, estática
la espera inmaculada, el silbido de la pava
el destrozo divino de la tapa del termo
tu abrazo lo repara, medio punto te cedo.

En la unión nuestra armonía nos tiene conformes
estamos registrados eternos en papel
somos origami con nuestras envueltas páginas
paso a paso el tiempo nuestro libro nos revela.

miércoles, 25 de septiembre de 2024

Una Excursión a los Indios Ranqueles - Lucio V. Mansilla

"Digan lo que quieran, si la felicidad existe, si la podemos concretar y definir, ella está en los extremos. Yo comprendo las satisfacciones del rico y las del pobre; las satisfacciones del amor y del odio; las satisfacciones de la oscuridad y las de la gloria. Pero ¿quién comprende las satisfacciones de los términos medios; las satisfacciones de la indiferencia; las satisfacciones de ser cualquier cosa?

Yo comprendo que haya quien diga: -Me gustaría ser Leonardo Pereira, potentado del dinero.

Pero que haya quien diga: -Me gustaría ser el almacenero de enfrente, don Juan o don Pedro, un nombre de pila cualquiera, sin apellido notorio -eso no.

Y comprendo que haya quien diga: -Yo quisiera ser limpiabotas o vendedor de billetes de lotería.

Yo comprendo el amor de Julieta y Romeo, como comprendo el odio de Silva por Hernani, y comprendo también la grandeza del perdón. 

Pero no comprendo esos sentimientos que no responden a nada enérgico, ni fuerte, a nada terrible o tierno."

lunes, 23 de septiembre de 2024

El Forastero Misterioso - Mark Twain

"no me producía efecto alguno. No, mi alma estaba llena de Nicolás; mis pensamientos giraban únicamente a su alrededor, acordándome de los días alegres que habíamos pasado juntos retozando y jugando por los bosques, los campos y el río durante los largos dias veraniegos, y patinando o esquiando durante el invierno, cuando nuestros padres nos creían en la escuela. Y ahora él salía de mi joven vida, y los veranos y los inviernos llegarían y pasarían, y nosotros seguiríamos vagabundeando y jugando como antes, pero su lugar permanecería vacio; ya no lo veríamos nunca más.

Mañana, él no sospecharía nada, sería el mismo de siempre; el oír su risa sería para mí un duro golpe, y el verlo hacer cosas ligeras y frívolas, porque para mí él era ya un cadáver, de manos de cera y ojos sin vida, y yo lo estaría viendo con la cara enmarcada en su mortaja; al siguiente día él no sospecharia nada, ni al otro, y en todo ese tiempo aquel puñado de días que le quedaba pasaría rápidamente, y el terrible suceso se iría acercando y acercando; su destino se iría cerrando cada vez más a su alrededor, y nadie sino Seppi y yo lo sabríamos.

Doce días. Sólo doce días. Era terrible pensar semejante cosa. Me fijé en que ya no lo llamaba en mi pensamiento con los diminutivos familiares, Nick y Nicolasito, sino que lo llamaba de una manera reverente con su nombre y apellido, como cuando se habla de los muertos. De la misma manera, siempre que acudían en tropel a mi pensamiento desde el pasado los recuerdos de los incidentes de nuestra camaradería, me fijaba en que, por lo general, se trataba de casos en que yo le había causado algún daño o alguna lastimadura; esos recuerdos constituían para mí una reprimenda y una censura; mi corazón sentíase retorcido por el remordimiento, lo mismo que nos ocurre cuando nos acordamos de las desatenciones tenidas con amigos que pasaron al otro lado del velo, y que nosotros desearíamos volver a tener a nuestro lado, aunque sólo fuese por un instante, para arrodillarnos ante ellos y decirles: «Compadeceos y perdonad».

...

No, yo no podía dormir. Aquellas pequeñas acciones ruines eran para mí una censura y una tortura, que me producían un dolor mucho más agudo que el que se siente cuando los actos injustos se han cometido con personas que están con vida."

sábado, 21 de septiembre de 2024

Un Alfajor Merecido - Del Conurbano a la Inteligencia Artificial

Mis alumnos hablaron de mí y dijeron que sé mucho y que soy muy sólida, con esas exactas palabras. El otro profesor que está con nosotros comentó que mis videos tutoriales son muy profesionales y que le gustaron tanto para explicar esos temas que ahora los utiliza en sus clases de esta materia, incluso en las que imparte exclusivamente él, donde no tengo participación.

Estoy realmente feliz por todo lo que logré.

Hoy tuve una pesadilla horrible y solo pude dormir dos horas antes de levantarme a las siete para cumplir con mis responsabilidades, lo cual también me gusta. Aprendí a levantarme independientemente del sueño, el cansancio o la tristeza. Considero esto un mérito, al igual que el resto de logros de los que ahora me siento tan orgullosa.

Y ahora, buenas noticias para Octitona (te amo): estoy a cargo de una comisión de capacitación en Python para inteligencia artificial.

¿Me permiten sentirme una absoluta capa por un momento? Prometo no olvidar mis raíces en el conurbano y a todos ustedes cuando sea millonaria y muy exitosa jajjjaja.

Si me permiten ser un poco engreída por unas breves líneas:

Al principio pensaba que me aburriría en la carrera de sistemas, ya que considero que mi inteligencia se alinea más con la lógica y las matemáticas, más que poseo mis conocimientos autodidactas. También consideré que eso era un pensamiento muy agrandado y que no tenía mucho más sustento que el sentimiento al ver nombres de materias (que muchas veces no se corresponden al contenido como parecería por ambigüedad). Sin embargo, sin siquiera haber completado el curso de ingreso, ya soy profesora (sin remuneración) en la universidad, enseñando a chicos que estarán siempre más adelantados en la carrera que yo (sin saberlo), y quienes técnicamente deberían ser mis compañeros. Lo que demuestra que sí, sé bastantes cosas de antemano para encarar la carrera cuando sea alumna (y aún profesora a la vez). Además ya vieron cómo dicen: uno aprende mucho enseñando, si podés enseñar algo es porque vos lo entendés muy bien, y si no entendías algo en lugar de omitirlo le ponés más detalle. También voy a estar enseñando a estudiantes del último año en un proyecto de inteligencia artificial centrado en la detección de imágenes, la semana que viene teóricamente.

Tengo una meta en aprobar todo con las mejores notas el año que viene, me siento muy capaz.

Mi papá siempre me relataba que, antes de poder ingresar a la carrera de sistemas (que en sus tiempos debía tener otro nombre), era gerente de la parte de sistemas de una empresa solo por sus conocimientos, antes de comenzar formalmente. Y siento que ésto es algo así, incluso corriendo los tiempos actuales.

No soy gerente ni gano plata; esto es más bien un pago al orgullo y a la autoestima, adquiriendo una experiencia valiosísima al pararme frente a muchas personas para explicar conceptos. Esto me prepara para cuando esté oficialmente certificada y me demuestra a mí misma lo que soy capaz de lograr, ayudándome a evitar el síndrome del impostor, especialmente tras recibir tan buenas críticas en mis primeras clases, y sin estar presente cuando las dijeron (es decir, no fue por compromiso). Aunque miento, mi papá me pagó uno de los videos comprándome un alfajor; los alfajores parecen más ricos cuando te sentís merecedor de ellos. En la última clase (la virtual, la que no me gustó nada), me dio un poco de plata que empleé en... Saben en qué? Bueno, no, no saben, pero pronto sabrán, y les permito intuír porque tampoco es tan difícil. Quizá sea amable y les deje un mini-vlog por acá, no por Youtube, todavía no es hora de volver.

Espero pronto formalizar mi rol. Me encanta ser profesora.

Actualización por un pensamiento llegado aleatorio a mi cerebro: Un profesor de la técnica (que lo quiero muchísimo, un genio) una vez nos dijo "si un profesor les repite lo mismo por lo menos tres veces es porque los va a evaluar con eso", y hacía chistes haciendo exactamente eso y enfatizando de sobremanera en algunos temas. Me acabo de acordar en que, sin acordarme hasta ahora en ese comentario, estuve haciendo eso; reiterando una y otra vez el concepto más clave para la construcción de los conocimientos de mis alumnos. Siempre presten atención a cuando un profe repite exactamente lo mismo más de tres veces, debe ser algo demasiado importante. Confíen en él, y ahora en mí.

miércoles, 18 de septiembre de 2024

Un Poema de Disculpas.

Me apena escribirte ahora,
sabiendo que no podrás leerlo.
Me sofoca el paso de las horas,
sin hallar en mis versos consuelo.

Porque esto parece en vano,
y mi rostro se convierte en piedra;
vos ya no estás en éste plano,
y no hay más que decir se pueda.

Dejaste atrás tus órganos,
pero tu esencia sigue en los campos,
en cada amanecer y en cada canto,
donde tu espíritu aún sigue tocando.

Tus risas se han ido, ya no están,
pero en cada acorde queda tu huella;
y en cada canción que en el viento se va,
siento que aún te escucho, melodía bella.

En este mundo cruel que te consumió,
encuentra paz en el aire sereno;
en la calma de tu vida que se esfumó,
mientras tu alma danza en sueño eterno.

Perdón en nombre de tus amigos,
tu pareja y tu familia.

martes, 17 de septiembre de 2024

SEMANAS... complicaditas

Hola, amigos del blog: ¿Cómo andan? Yo no lo sé muy bien.

Todas estas últimas semanas fueron re movidas, entre dar clases, el proyecto misterioso que menciono siempre y todas las situaciones desagradables que transité consecutivamente.

Me siento bastante reflexiva últimamente. Ayer, por ejemplo, no pude hacer otra cosa que mirar al techo, sumergida en pensamientos que no cesaban. Decidí salir a caminar, en un intento desesperado de despejarme, de no sentirme asfixiada por las paredes de mi casa que se cerraban sobre mí. Pero, sinceramente, no sirvió de mucho. Sentía el viento en la cara, pero más como una caricia que apenas rozaba la superficie, sin lograr despertar nada dentro de mí. Me era imposible quitarme de encima esa maraña de pensamientos en la que me encontraba absolutamente hundida. El ruido constante de los autos en la avenida, que solía ser insoportable, de alguna forma se convirtió en un silencio ensordecedor, un fondo que mi mente apenas percibía. Ni siquiera el movimiento de mis piernas al caminar lograba traerme de vuelta al presente. Me costaba horrores exteriorizar lo que sentía, todavía intentando unir mis dos mundos, como si estuvieran en un desfasaje eterno: el de afuera, con su ruido y su ritmo imparable, y el de adentro, donde todo es lento, confuso, como un mar de pensamientos profundo.

El reloj continuaba su constante monitoreo, en un cuerpo con un corazón que sí late a más de cinco latidos por minuto. Esa era mi única prueba de vitalidad. Tengo que decir que consideré seriamente salir sin él. Me siento extraña muchas veces cuando pretendo que el reloj sea la prueba objetiva de todo mi movimiento, especialmente por su precisión absurdamente exacta. Muchas veces hice las pruebas, como caminar ciertos pasos y ver el reloj para comprobar su concordancia, tomar mi propio pulso y contarlo para saber que el reloj lo contaba bien, recordar mi hora de dormir y despertar; es sencillamente preciso. Por esto, pensé en no intentar buscar precisión, no intentar buscar movimiento ni pruebas objetivas de nada. Solo caminar.

Salía de mi inmersión mental cuando mi reloj vibraba, marcando los kilómetros que hice en vueltas a la manzana de la plaza.

Eventualmente regresé, me serví una copa de vino y continué de la misma manera. También intentaba sobrellevar la culpa de sentir que me quejo demasiado. Realmente no quiero ver eso en el espejo; solo quería beber esa copa, disfrutando mi vino Malbec favorito, sin pensar de ninguna manera en un reflejo mío, ni mental ni físico. No quería que hubiera nada más que alguien sin nombre, sin pasado, presente ni futuro, sintiendo un sabor en su paladar, el único sentido que parecía despierto. No me sentí muy útil ayer, ni hoy. Solo quisiera seguir así un poco más.

Además, el viernes pasado di una clase que fue obligatoriamente virtual, y fue terrible. Mi deber es dar clases prácticas, así que necesito que me respondan y que hagan ejercicios. Pero casi nadie respondía, o utilizaban el chat de Zoom como si no fuera una clase, molestándose entre ellos, casi como si no hubiera estado esperando una respuesta. Me desesperó bastante; los únicos que respondían eran los que habían faltado la clase anterior. Me vi en la obligación de hacer caso más activamente a los que sí me prestaban atención, y tuve que repasar toda la clase anterior por tres alumnos que eran los únicos que hacían algo virtualmente, mientras el resto tenía una presencia fantasmal.

Eso me hace temer un poco por mi próxima clase. Espero que puedan seguir la corriente, que no sean hostiles y sean buenos alumnos: buenos adultos también, porque la clase pasada pareció que estaba dándole una clase a primer año de secundaria y no a adultos funcionales que se supone que eligieron su carrera.

Este viernes la clase va a ser corta porque tienen un parcial, así que, si no me atrasan en mi planificación, espero que puedan avanzar bastante. También, por ejemplo, les había dejado mi mail para que pregunten, y en lugar de hacerlo, esperaron a la clase para decir que no se pudieron instalar los programas. ¡Pero si esas preguntas es obvio que las tenían que hacer antes y tenían dónde! ¡Ahora programen en papel, no me atrasen a mí! Arrodíllate en maíz Pisingallo, ¡¡va, va, va!!

Cuando vuelva a YouTube, podría hacer un video que se llame "Cómo ser un buen alumno", porque ahora me doy cuenta de lo insufribles que son algunas cosas y antes no sabía.

Así que, quizás cuando tenga una mala época, debería dejar de tratarla como algo que va a durar para siempre. A veces pasa de tener un mes espantoso y volver a la normalidad. Y lo peor es tener que seguir siendo un adulto funcional y responsable mientras tanto.

Pero a veces pienso que esta sensación es parte de crecer, de sumergirte en la productividad que se pretende que tengas independientemente de todo, donde no sos más que una máquina industrial sin sentimientos. Me doy cuenta de que no tengo todas las respuestas y que, en algún punto, eso también está bien. Quizás la clave está en aceptar que hay días —o semanas enteras— en los que simplemente no se puede estar bien, y que eso no es sinónimo de fracaso. Nos enseñan a temer a los momentos de debilidad, como si fueran una señal de que estamos perdiendo el rumbo. Pero tal vez son justamente esos momentos los que nos obligan a replantearnos las cosas, a hacernos las preguntas que importan, y no son momentos eternos.

Estoy muy feliz con las cosas que estoy haciendo y la gente con la que estoy hablando igualmente. Es difícil también dividirme en las distintas cosas que quiero hacer, hacer bien todas y no derrochar demasiada energía en ninguna de esas actividades.

Como sea, nos vemos pronto en otra entrada. Seguiré escribiendo seguido, aunque las entradas no sean extensas, para no perder la costumbre.

Los quiero muchísimo.

P.D.: La chica de la otra entrada sigue sin responder mi carta. Me tienta bastante seguir escribiéndole, ya que el destinatario existe y tiene la chance de leerlas sin saberlo. Entonces es más divertido. Es una amistad unilateral.

lunes, 9 de septiembre de 2024

Qué Pesada Menganitaaaaaa

Les quiero contar algo que me sacó de quicio, pero con una diferencia: hoy me enojé y decidí escribirle a esta busca-roña. Para ponerlos en contexto, lo último que pasó fue que me acusó de ladrona, y cuando "todo se resolvió", en realidad lo que pasó fue que seguramente encontró la plata en su bolsillo, le dio vergüenza y nunca salió a desmentir las mentiras que había dicho de mí. Y claro, a mí ni siquiera me habló directamente, me enteré de todo por terceros. Desde que la parte de que soy una 'ladrona' hasta que 'se resolvió', a mí no me dijo ni una sola palabra.

El día empezó así: ella vino como si nada hubiera pasado, haciéndose la buena, y me preguntó lo de la feria, que si tenía ganas de ir el domingo. Obviamente le respondí que no, porque imaginate, me dejás mal parada y encima me pedís un favor que, además de ser algo que no quiero hacer, involucra plata. No tiene ningún sentido. Ella me contestó lo que ven y, sinceramente, me dio mucha bronca, porque era evidente que no entendía el problema. Igual lo dejé ahí, sin darle más vueltas.

Después Dani me escribe y me muestra lo que Menganita andaba diciendo, que no se puede confiar en mí, que soy descomprometida e irresponsable, y cualquier cosa negativa que se le ocurriera. De nuevo, siempre hablando por atrás, sin atreverse a decirme nada en la cara. Qué casualidad que la "víctima" de la supuesta ladrona es la que no tiene el coraje de confrontar, ¿no? Ahí decidí que ya era suficiente y tomé la iniciativa de escribirle yo. Así surgió la siguiente captura:


No puedo compartir el audio por razones obvias, pero básicamente me dijo: "ay, pero ese tema ya se resolvió", como si con que ella encontrara la plata se resolviera todo. Mi reputación (que no blanqueó, y su última actualización fue que soy una chorra), claro, no entraba en la ecuación. Además, dijo que vino varias veces a mi casa y no me encontró para decirme que pensaba que no le había devuelto la plata. Sin embargo, podría haberme escrito en lugar de quemarme con toda la familia, si a Dani le dijo por Whatsapp que yo le robé por qué no me podía decir lo mismo a mí, o decirme de juntarnos en persona a hablar. No es justificación en absoluto. Y también mencionó que no se puede contar conmigo.

Le contesté y me salió con que "ya está, no tiene más que decirme". Claro, a mí no tiene nada que decirme, pero por detrás tiene un montón de cosas para inventar. Por eso le respondí con un seco "Sí. Ya veo". Y ahí, la que decía que no tenía más para decir, fue corriendo a escribirle a mi hermana, mostrando solo la parte que le convenía de nuestra conversación, y encima diciendo que, atentos, yo soy una vueltera (?????).

Después de esto, nuestra charla siguió con ella todavía desviando el tema y no haciéndose cargo de nada. Les dejo la última captura:

Porque además, tal cual digo ahí, no sé por qué piensa ella que a mí me importa su pensamiento respecto a cómo me manejo yo; que ni siquiera sabe ella cómo lo hago ni qué hago, solo se basa en los favores que suelo rechazarle por éste tipo de motivos, que son favores muy demandantes y que solo le sirven a ella para que después ni siquiera sea una persona agradable, solo vean cómo me salió hacerle el favor de irle a comprar la antena el otro día. Ni siquiera es que ella sea un ejemplo a seguir o algo por el estilo, y ni hablar de que no la veo siendo constante con sus propios proyectos. A mí no me interesa si alguien es constante con sus cosas; estoy ocupada con las mías, que me van bastante bien como para preocuparme por que me acuse de inconstante por no pasar todo el día insolándome gratis para que ella intente vender sus cosas.

Finalmente, me la crucé en persona y, por supuesto, se quedó muda. Toda esa actitud confrontativa y patotera que tenía cuando hablaba por atrás desapareció. Solo me saludó, haciéndose la simpática, como si no hubiera pasado nada.

Si no tenés el coraje para enfrentar las cosas que vas a andar armando, mejor ni te metas en hacer todo ésto. Tan difícil no es.

Una re cagona.

Como sea, espero que no joda más. Ésta entrada es más informal. Perdón por mi mala onda de estos comienzos de septiembre. Ya volveré a publicar lo habitual, y me bancaré también las 'malas entradas' que pueda publicar como me banqué los 'malos videos', y me refiero a eso como cuando hago creaciones sin el mejor estado de ánimo y siento arruinar algo de una racha imaginaria, pero bueno, no es tan importante, es más importante mantener una constancia en escribir y sobre todo en descargarme.

¡Tomen agua! Los amo mucho, amigos míos.

ACTUALIZACIÓN: Menganita le dijo a mi papá que "la re insulté", y obvio sin mostrar el chat que fue toda la conversación y que yo les mostré completa. Tiene de todo para mentir con el resto y no me dice nada a mí porque no puede decirme que hice algo que ambas sabemos que no es así. Sabe perfectamente que está mintiendo porque si no vendría a hablar conmigo o mostrar, además de fabular verbalmente, "por qué yo soy tan mala y ella tan buena". Peor cuando la discusión fue por Whatsapp que hay registro de todo, que ella sabe que si muestra eso se le cae todo el cuento que está armando.

No sé qué le pintó realmente, solo se la agarró conmigo y está intentando todo lo que puede para hacerme quedar mal, incluso ahora con su tercer versión diciendo que soy una violenta. Como sea, más de cuarenta años al pedo tiene. No voy a darle pelota, no sé si alguien le creé a éste punto y si así fuera supongo que no es mi responsabilidad mientras no venga nadie a hablarme de frente.

domingo, 8 de septiembre de 2024

heaven knows i'm miserable now

Esta canción siempre ha resonado profundamente conmigo. Tengo una gran admiración por The Smiths. Me pregunto cómo podría expresar lo que siento sin tener que retractarme posteriormente. La fantasía a menudo parece más atractiva, incluso cuando sé que, aunque tuviera la posibilidad, no desearía que se materializara.

Ayer le escribí una carta a una chica que, como yo, tiene un escaso número de seguidores (aunque más que yo), y tiene su canal de YouTube donde sube vlogs sobre su vida, sin estructura ni guion. Creo que esta falta de formalidad le permite publicar con frecuencia. Su canal funciona como un diario personal en formato digital audiovisual, y ella ha manifestado que no busca un crecimiento significativo para su canal, aunque disfruta documentando su día a día.

A pesar de que sigo sus videos con regularidad, debo admitir que no me resultan particularmente agradables. No sé exactamente por qué lo hago. Hay otras creadoras de contenido que comparten esas mismas características, pero que no me interesan en absoluto ni me atrapan. No sé en qué momento me capturó su contenido; quizá tenga que ver con mi tendencia a burlarme de la gente. En mi opinión, o tenés que ser brillante o dar vergüenza ajena para que te quiera consumir. No creo que ella provoque vergüenza, pero tampoco sé cómo justificar por qué sigo viendo sus videos, especialmente cuando la respuesta no parece ser que ella sea particularmente brillante. ¿Podría ser que me siento contrastada? La verdad es que no lo sé, ya que no tengo otro espacio en mi mente fuera del que me he impuesto: reírme de alguien es lo único que me queda para sobrellevar esta miseria.

Como sea, le envié una carta a su correo, el cual saqué de su blog (por cierto, desactualizado desde hace tiempo, con solo dos entradas antigüas). No tengo claro por qué tomé esta decisión ni si recibiré una respuesta. Firmé la carta con mis dos nombres y, en un acto de sinceridad, con mis “dos cojones”. Si algún día me encuentra en las redes sociales, podrá asociar un rostro a mi nombre. Y si llegara a leer este texto, quizás descubra que no soy su mejor seguidora, a pesar de mi fidelidad hacia su contenido. Espero que esto no suceda.

A veces, esta actitud me genera cierta culpa, ya que me burlo de las personas y luego intento comunicarme con ellas de forma amigable, impulsada por una obsesión con el fracaso ajeno. Este comportamiento me permite aceptar que se rían de mis propios fracasos. Mantengo una exposición que deja espacio para personas como yo, incluso en tiempos en que no estoy produciendo contenido audiovisual. Es un intento de equilibrar las cosas. Sin embargo, prefiero no enterarme de las posibles repercusiones, inclusive esperadas al momento de mis publicaciones, así como ella no debería conocer más que el contenido de esa carta peculiar. La habría eliminado de no ser porque en Gmail no se puede borrar un correo ya enviado. Les informaré si recibo una respuesta.

Con aprecio,
Celeste Torres.

sábado, 7 de septiembre de 2024

Decime Profe

¡Hola! Últimamente he estado sumamente ocupada y, además, un poco estresada, lo que explica mi ausencia durante estos días. Escribí algunas cosas, pero lo hice en momentos en los que me encontraba algo contrariada, y no me convencía la idea de pasar de lo trivial y ameno a desear que el mundo entero sucumba lentamente. No obstante, creo que probablemente las publique de todas formas, ya que me parecen adecuadas, aunque trato de evitar exponer cuestiones demasiado personales. Después de todo, esto es un blog, y su naturaleza es justamente esa, pero también tengo un límite que responde a la imagen que deseo proyectar de mí misma, y ciertamente no quiero verme consumida por el enojo.

Prefiero revisitar este espacio y encontrar a alguien que disfruta de la vida y alcanza sus metas, antes que verme en mis momentos de furia. Aunque considero que lograr un equilibrio sería lo más sensato. Al fin y al cabo, soy tanto esa versión como todas las demás facetas emocionales que transito. Dicho esto, afortunadamente los problemas que me tuvieron ocupada ya se resolvieron, por lo que me parece adecuado dejar de lado la restricción sobre aquellas entradas que escribí como descarga emocional.

De todas formas, no es que me sobre el tiempo para escribir. Entre la preparación de clases, el avance en un proyecto de gran envergadura, la creación de tutoriales en video, la programación en assembler, y la continuidad de mi desafío de lectura, mis días se han vuelto un tanto apretados. Además, reflexioné sobre mi rutina física: aunque cumplí con mis propios desafíos para abandonar el sedentarismo, siento que no es suficiente aún. Debería ser más exigente conmigo misma en ese aspecto. Solo pasé de sedentaria a menos sedentaria.

Por cierto, ¿notaron el detalle de "haber estado preparando clases"? Si lo hicieron, se ganaron una estrellita dorada imaginaria. Efectivamente, ahora soy la profesora Nicole.

Ayer di mi primera clase universitaria, ¿pueden creerlo? Fue sobre la materia "Arquitectura de Computadoras", y honestamente, para ser mi primera vez frente a una audiencia de casi cien alumnos, creo que no lo hice nada mal. Superé rápidamente la incomodidad inicial y, a medida que avanzaba, me sentí cada vez más cómoda. Además, creo que fui de gran ayuda para los estudiantes, ya que, si bien comenzaron expresando que se encontraban absolutamente perdidos, al final de la clase todos lograron completar los ejercicios que les asigné, manteniendo clara la estructura del código y comprendiendo los fundamentos electrónicos necesarios.

Uno de mis temores era no poder corregir de manera efectiva en el momento; es decir, que un alumno se me acerque con una pregunta y que, aunque su método fuera distinto al mío, pudiera orientarlo correctamente si su solución también era válida, o incluso reconocer si no lo era, corrigiendo sus errores. Por suerte, ese temor resultó infundado, ya que pude aclarar las dudas de todos los que se acercaron, incluso cuando sus códigos funcionaban pero eran redundantes, distintos, correctos o incorrectos. No hubo ni una sola consulta que no supiera responder, y cuando volvían a preguntarme, notaba que habían implementado correctamente mis sugerencias, lo cual fue una gran satisfacción. También, cuando algún estudiante interrumpía mi explicación para pedir una aclaración sobre mi corrección de los ejercicios en el pizarrón junto a la explicación de los mismos, me sentí capaz de defender mi planteo (o verdaderamente cualquier aclaración pedida por los alumnos).

Había un alumno en particular que me hizo muchas preguntas que no tenían relación directa con el tema, pero incluso a él le respondí con tranquilidad. Por ejemplo, me consultó sobre el criterio que usé para un divisor de tensión en el circuito que les di para experimentar, y aunque su pregunta era un tanto fuera de lugar, y él no tenía mucho conocimiento de electrónica ni necesitaba saberlo, le ofrecí una respuesta. Algunos hacían consultas poco habituales, pero me mantuve firme y no titubeé en ningún momento. De hecho, me agradó ver que pasaron de no entender nada a experimentar con alternativas, lo que significa que comprendieron lo esencial. Claro que hubo algunos que no hicieron mucho ni preguntaron nada, pero afortunadamente no fueron mayoría.

Otra cosa que me agradó fue cómo logré estructurar la clase de forma clara, lo que les permitió entender el contenido de verdad, por lo menos según mi criterio. Los tutoriales que vi sobre el mismo tema me parecieron tediosos y mal explicados. Algunos incluso incluían líneas de código sin mayor justificación que "ahora hay que poner esa línea ahí... porque sí, debe ser una línea muy importante... seguramente". No quiero decir que soy la mejor, pero creo que haberles dado una estructura y una base sólida les fue de gran utilidad. Me quedó claro al ver cómo avanzaban en la resolución de los ejercicios. Espero que ellos piensen lo mismo, después de todo es lo más importante, pero al menos se comprobó que por lo menos los que participaron y me preguntaron salieron pudiendo manejar bastantes cosas y conceptos claves.

Fue divertido que me llamaran "profe" durante la clase: "Profe, ¿esto está bien?" o "¡Nos vemos, profe!". Ayer me sentí realmente bien con la experiencia, creo que salió todo muy bien. Estoy orgullosa de mi primera clase.

También había uno que se regodeaba de ser técnico (que igual todo bien), y uno que creo que era su amigo me pregunta mi título (técnica) y le dijo al otro: "ah mirá es como vos pero ella sí sabe" jajjjajjj. Son gente agradable.

Les dejo algunas fotos y un video de la clase de ayer. Una de las fotos quedó especialmente estética, me encantó. También hay una donde me ven ayudando a uno de los alumnos. El video es del principio, cuando aún estaba un poco nerviosa, pero después le tomé confianza y ya me paraba con seguridad frente a todos, hablando fuerte y escribiendo en el pizarrón con más firmeza.

Acá, entre nos, háganse los tontos con que en el video los alumnos se ven, incluso aunque se vean como un pixel. Somos dos gatos locos, así que no me hagan editar todo. Thank you, guys!

martes, 3 de septiembre de 2024

Entrada Densa, que todos laman el canino - Dos entradas en una

Esta vez voy a ser bastante concisa, porque siento que antes de seguir quiero hablarles de las cosas que pasaron. Pero como fueron varias, no quiero estancarme ni pretender hacer en una sola entrada todas las que no hice antes. No puedo dejar mi costumbre de documentar todo cronológicamente, pero eso no significa que si no les escribo algo u omito detalles es porque no pasó. En este tiempo de descanso deseaba escribir sin hacerlo; solo quería que mis días quedaran registrados sin tener que hacer esfuerzos mayores al estado vegetal en el que me encontraba.

Estuve más agotada de lo que pensaba. Dormí demasiado y a veces no dormí nada. Un día me levanté con un dolor de cabeza terrible y ganas de vomitar. Tuve pesadillas, y en otro momento, al despertar, sentí que estaba en una pesadilla aunque ya estaba en la realidad y consciente. Estuve lidiando con situaciones molestas, intentando no enojarme tanto por mi propio bien: primero los gatos del vecino y después mi familia. Desde ser acusada de robo por la busca roña de Menganita, hasta que los gatos del vecino me mearon la cama y todas las frazadas en pleno invierno. Encima a mi papá “le re pintó” empezar a insultarme descaradamente, así que le dije que si seguía así no lo iba a ayudar más en las cosas que me había pedido, él llamándome encima "inestable" por haber osado decirle que no me faltara el respeto, y menos si quería pedirme un favor. Menganita hizo algo similar.

Les cuento la secuencia con Menganita: me mandó a comprar una antena y me dio treinta mil pesos en efectivo. Fui, y no la tenían. Volví y le dije dónde el ferretero me dijo que seguramente la vendían, le di la dirección exacta, y le dije que tomara la plata. Me agradeció y me dijo que por ahora no la iba a agarrar. Dejé la plata en la pieza de mi hermana hasta la siguiente vez que Menganita vino a nuestra casa. Me acerqué a ella con el efectivo y se lo di en la mano. Me agradeció y siguió hablando con mi papá. Al día siguiente, le escribe a mi hermana (no a mí) y le dice que “me diga” que le devuelva la plata. No entiendo por qué no me escribió directamente. Mi hermana me lo comenta y, aunque las dos recordábamos que ya se la había dado, dudamos un poco. Finalmente, expresamos nuestros recuerdos comunes del momento exacto en que se la devolví, pero no entendíamos por qué había dicho eso entonces. Concluimos que se confundió, y le dijo que ya le había dado la plata. A Menganita no le gustó esa respuesta, y en vez de buscar en los bolsillos del pantalón, empezó a decirle a toda la familia que yo era una ladrona. ¿Lo pueden creer? Tremendo. Una acusación fuertísima, y más aún porque nunca vino a hablar conmigo. Después de todo su teatro, dejó de molestar, así que asumo que habrá encontrado la plata en sus bolsillos, se sintió una ignorante y le dio vergüenza retractarse. Porque para acusar no le tembló el pulso, pero para pedir perdón ya no tiene tanta "valentía". Además, teniendo en cuenta varias cosas, ¿por qué le habría robado treinta mil pesos enteros? ¿Por qué insistiría en devolverle la plata si supuestamente se la quería robar? ¿Por qué decidiría robársela justo ahora, cuando siempre le hago las compras? ¿Y desde cuándo confía tanto en su memoria, que es pésima? Encima, cuando le contó su versión de la historia a mi otra hermana, tenía errores claros, pero no es mi culpa su laguna mental. Como sea, en la otra entrada mencioné lo de la foto del lobo, así que ahora la pongo de nuevo con la frase: “Los falsos amigos creen en los rumores, los verdaderos creen en ti”. Tengo un sticker que dice eso, y encajaría perfecto acá.

Además, me pidió que vaya a vender cosas suyas en la feria, como si yo no tuviera una vida y tiempo valioso que dedicar a mis cosas. De buena onda le había dicho que sí, pero ahora, viendo que no puedo controlar mi cleptomanía, espero que se sienta una pelotuda y no vuelva a pedirme ningún favor más, menos si involucra plata. Como si yo me muriera de ganas de hacer favores o salir a la calle cuando estoy ocupada en mis cosas, para ir a comprar algo que ni siquiera es para mí. Siempre juega con decir "tal cosa me decepcionó", pero a ver, estúpida con las neuronas derretidas, ¿qué me importa si te decepciona algo que te inventaste para generar pleito? Convengamos que me decepcionaste más vos, no solo creyéndome ladrona, sino acusándome sin saber y sin haber hablado conmigo en ningún momento. Decepción y vergüenza me dio su actitud. ¿Quién se cree que es para ser la "Diosa de la moral y la inteligencia"? No sos nadie, ignorante, cara dura. Imagínense también que hubiera sido un error mío, y supongamos un caso hipotético en el que me lo dejé en el pantalón yo (que sé que no es así), vino de una a acusarme de lo más grave. Quizá Menganita vio suficientes películas de drama policial por el año y le están haciendo mal.

Vamos a las noticias lindas, que ya me estoy enojando de nuevo.

El domingo pasado vino un amigo a casa a acomodar stickers de Luis Miguel y comer milanesas con papas fritas que hizo mi mamá. Hablando de eso, sí, uno de los regalos que me faltó mostrarles fueron los stickers que compró mi hermano para mi cumpleaños, con la esperanza de completar la colección, y también un trípode con aro de luz que me regaló mi mamá. El regalo de los glosses fue de Dani y el hermoso CD de "20 Años" de Luis Miguel me lo dio el amigo que les menciono. No creo hacer la entrada que prometí entera porque ya tardé más de lo planeado, pero fueron todos regalos hermosos. Todavía no sabemos si logramos juntar las 90 figuritas, pero creo que sí. La jornada quedó incompleta por haber tomado tanto tiempo, y hablo como meme comunista porque siento que a él también le gustó la travesía de buscar las repetidas y lo agradezco un montón, así que obviamente le atribuyo también la aventura de la colección.

Siento que estuve escribiendo tanto últimamente para tantos proyectos distintos que mis recursos creativos para el blog se vieron absorbidos por otras cosas. Intentaré no dejar nada de lado.

Creo que ya estamos. Me estuve desvelando mucho, con horarios desastrosos. El otro día me comporté irresponsablemente y me quedé dormida para una salida, después me sentí mal. A veces quisiera encerrarme en mi cuarto para siempre. Estoy un poco cansada de pensar todos los días en cuándo tengo que salir. Hoy, por ejemplo, sé que tengo que ir al curso de inglés, pero con las pocas energías que manejo desearía detener el tiempo. Los lunes pienso "uh, mañana tengo que salir" y por eso no los disfruto, y así el resto de los días. Incluso los sábados se sienten como "uh, voy a tener que salir". Salir, salir, salir. No quiero salir. No quiero salir. ¿Lo escribo 5000 veces? Estoy harta. Una parte de mí quiere salir, pero otra gran parte no, no quiero salir.

Mi papá también cree que si me trata mal por cómo me visto va a lograr que me vista "normal", pero no, solo me hace sentir mal. Tengamos en cuenta que solo me visto como señora, no sé por qué no se busca problemas más serios. Les encanta molestar a la gente.

Con ésta densidad me despido. Ah me olvidé de criticar un poco más a los gatos: me destruyeron todo y los odié mucho, pero ahora aunque los gatos del vecino me caigan mal me reconcilié y volví a enamorar de Aiden que también se había estado portando mal, como el otro día que meó en el escritorio. Ahora no me acuerdo qué más hizo, pero algo había hecho para contribuír a ensuciar todo.

Si prenden un palo santo al lado mío, me desintegro entera. Voy a dormir un rato. Después, cuando me despierte más alegre, les haré una entrada endulzando la vida entera. Hoy justo no. Aunque ya estoy lista para despausar el blog, habiendo actualizado todo lo que sucedió hasta hoy, dejando ir el chisme que me hizo enojar para compartirlo con ustedes y no guardarlo más en mi memoria esperando plasmarlo. Ahora puede desintegrarse de donde sea que esté, en algún lugar de mi cerebro.

A ustedes los amo mucho, amigos míos, ¡¡recuerden tomar agua!! ❤️

ACTUALIZACIÓN: Mi papá notó el silencio repentino de Menganita y le fue a preguntar que al final qué pasó con mi supuesto robo, porque él también dijo que me vio devolviéndole la plata y mi otra hermana también sabía eso, y ella le dijo a él que al final no soy una ladrona, que 'cree' recordar que sí le di la plata y que al final no pasa nada. LA ENCONTRASTE EN EL BOLSILLO Y TE DIO VERGÜENZA MENGANA. ¿HACÍA FALTA GENERAR TODO ESO? Fabuladora. Encima haciendo esa acusación de la nada y sin fundamente para después encima haberte equivocado quedás COMO EL ORTO. A todo ésto, ella no me dijo nada a mí ni antes ni después, solo me acusó de algo falso con toda la familia y se quedó callada y a gusto cuando se encontró su plata en SU bolsillo, sin salir con un cartel en la frente que diga "SOY UNA BOLUDA" a desmentir lo que dijo.


LES METO DOS ENTRADAS EN UNA. Porque si no pierde la cronología, sepan entender.

Título: Exagerando, Aún Enojada e Improvisando.


Estuve reflexionando y noté que mis entradas más alegres son las que tiendo a exagerar, mientras que las que escribo cuando estoy enojada suelen reflejar la realidad tal cual es. Me encanta exagerar; quizás no se trata de una característica inherente a la exageración o a la realidad misma, sino que tengo una inclinación a embellecer lo que veo. Esta forma de amplificar las situaciones es una cualidad que emerge cuando estoy feliz, no porque quiera ocultar lo triste, sino porque disfruto de la exageración como recurso narrativo. Supongo que es mi realidad en dos momentos distintos.

Ahora, detesto escribir entradas como la última que publiqué (la anterior a esta) porque siento que son mucho más personales. Y eso se debe a dos motivos: primero, porque estoy ventilando mis frustraciones con tales personas, y segundo, porque me expongo al mostrar mi estado de ánimo. Sin embargo, no tengo intención de borrarla. Si a alguien quiere tratarme mal espero que tenga el coraje para ser publicado acá. No comparto todas las situaciones negativas o las peleas triviales que uno puede tener, pero hay ciertos temas que no se pueden resolver tan fácilmente, o que ni siquiera vuelven a la “normalidad”. Ni siquiera me enojé de la manera en que uno podría hacerlo, fuera de sí; me enojé desde mi ser más auténtico. También me estresé y me "rompieron mucho las pelotas". Me muevo entre la formalidad y la informalidad, simplemente porque no quiero esforzarme en ocultar un insulto entre palabras rebuscadas; no vale la pena. Por eso, en ese tipo de entradas no me sirve la exageración, porque no la merecen, y por eso me cuesta tanto escribirlas: porque no lo merecen. Tampoco quiero solo "desahogarme"; supongo que por eso prefiero escribirlo antes de liberarlo, porque aunque no me considero resentida, no quiero ser olvidadiza para cuando me pidan un favor más antes de volver a hablarme despectivamente.

¿Vieron? Por esto sirve escribir, llegué a una conclusión antes de haberla pensado al principio. Continuemos pensando juntos, entonces.

Ayer falté por primera vez a una clase de inglés. Últimamente me siento bastante triste, así que por eso escribo. Hoy voy a hacer algo diferente. No voy a continuar con mi proyecto por un rato; simplemente no me interesa. Solo quiero escribir y relajarme, aunque noto que tengo un estrés inmenso. Bueno, justamente es por eso que tomo esta decisión. No dejo de pensar mientras escribo en lugar de haberlo pensado antes; esta entrada será así entonces.

Recién vi uno de los videos viejos de AuronPlay y me pusieron de bastante buen humor, porque aún disfruto del viejo humor, como su etapa de llamadas telefónicas. Siento que puedo hablarles sobre mi descontento con el contenido actual, especialmente porque ahora está tan de moda el streaming. No entiendo por qué; ¿desde cuándo es rentable hacer streaming? ¿No tiene la gente cosas más importantes que hacer? Tampoco comprendo por qué, en una época donde todos quieren contenido rápido y estimulante, mirarían a alguien que no hace nada activamente en un directo sin cortes. Los videos de Youtube parecen hechos para un nene autista, pero es para los adultos funcionales de ahora. Por eso odio cuando alguien me dice que haga más ediciones en mis videos porque parecen demasiado lentos. Quiero mantener una pizca de humanidad en lugar de hablar a velocidad 5x con un cambio de imagen cada dos segundos. Realmente también me importa más agradar a mi público que el contenido en sí. Sí pienso que si hacés tutoriales tenés que ser rápido. Como el video que siempre me gusta seguir para hornear galletitas: es una chica que me cae bien y va al grano. Aunque casi toda la gente de canales de cocina que conozco me caen bien a simple vista, al menos los que yo conozco.

Hoy, en unas horas, estoy pensando en salir a la calle a caminar. El otro día, cuando dejé de ir a caminar a la plaza, fue porque me crucé a alguien ahí, y me puso nerviosa. Me gusta ir vestida así nomás, no me quiero cruzar a nadie si estoy mal vestida. Aunque me compré a propósito un jogging negro decente para salir y no verme tan mal. Mis zapatillas nuevas, el jogging, y una remera y campera normales, no es mi estilo común pero tampoco resulta desagradable. Antes salía con un jogging manchado con lavandina en una parte; no me da vergüenza, incluso he salido con el mate y el termo en los brazos y a veces voy a comprar así, despeinada. Lo que no me gusta es que me reconozcan en lugares a los que asisto o he asistido cuando estoy vestida de esa manera. No creo que nadie piense en esto tanto como yo, pero no puedo evitarlo, ¿o sí puedo? ¿Quiero hacerlo? Creo que no, estoy de acuerdo en que no deben pensarlo, pero ellos tampoco piensan si soy inteligente, si estoy en un desafío de lectura, o si escribo para el blog, si tengo un proyecto o tantas otras cosas, y yo soy la que se tiene que preocupar por eso y también por verme bien. Lo hice de nuevo: escribí antes de pensar. Están viendo desnudo mi proceso de pensamiento en esta entrada.

Es que a la plaza a la que voy es muy difícil que haya gente conocida. Es más, siempre te encontrás macumbas con velas y gallinas muertas, o un tipo pajeándose, o gente fumando porro ahí nomás a cualquier hora. Igual es frecuentada pero nunca vi tantas macumbas o historias raras como de esa plaza. Por eso no suele ser la primera opción de la gente de por acá, especialmente porque está más alejada de la estación que la otra plaza. Debería considerarla como una opción potencial para cruzarme con gente en cuanto la otra plaza, la primera opción, se vuelva inviable, como cuando hay partidos (el problema es que nunca estoy al tanto de los partidos).

Hablemos de actuación. Quiero hacer algunas cosas actuadas, o sketches, por ejemplo, pero, ¿cómo decirlo? Vieron cuando ya saben que algo les va a salir mal, entonces para no arriesgarse lo hacen de manera exagerada, casi ridiculizando el intento. Es como pensar que no te pueden echar de un trabajo si renunciás. Es una forma de actuar sin comprometerse completamente, porque ya te rendiste antes de empezar. Voy a proponerme un ejercicio de actuación; voy a buscar algunos ejercicios justo ahora.

Le pregunté a mi buen amigo ChatGPT y me dijo ésto:

Ejercicio 1: Monólogo Interno

  • Objetivo: Explorar tus emociones internas.
  • Instrucciones: Imagina que estás en una situación en la que acabas de recibir una noticia importante (puede ser buena o mala). No es necesario que hables en voz alta, pero visualiza y siente la emoción. Luego, expresa esa emoción a través de tu cuerpo y rostro mientras interpretas cómo reaccionarías. Mantén el monólogo interno en silencio, enfócate en la intensidad emocional.

Ejercicio 2: Cambio de Estado de Ánimo

  • Objetivo: Practicar cambios rápidos en la expresión emocional.
  • Instrucciones: Elige una breve línea de diálogo, como "¡No puedo creer que esto esté pasando!" Luego, interpreta esta línea con cinco emociones diferentes en cinco intentos diferentes: felicidad, enojo, sorpresa, tristeza y desesperación. Cambia tu tono de voz, expresiones faciales y lenguaje corporal para reflejar cada emoción de manera clara.

Ejercicio 3: Escena de Conflicto Imaginario

  • Objetivo: Trabajar en la tensión y el conflicto.
  • Instrucciones: Imagina que estás en una discusión con un amigo o familiar sobre un tema importante. Piensa en lo que quieres lograr en la conversación y cómo reaccionarías ante las respuestas de la otra persona. Actúa la escena con pasión y convicción, expresando claramente tu punto de vista y reaccionando a la oposición imaginaria.

Ejercicio 4: Monólogo de Personaje Ficticio

  • Objetivo: Desarrollar un personaje y su voz.
  • Instrucciones: Crea un personaje ficticio (puede ser un detective, una estrella de rock, o un anciano sabio). Escribe un breve monólogo de 2-3 frases desde la perspectiva de ese personaje. Actúa el monólogo manteniendo las características del personaje en tu voz, expresión y movimientos. Usa la imaginación para darle vida al personaje.

Ejercicio 5: Diálogo en el Espejo

  • Objetivo: Mejorar la conciencia del lenguaje corporal y la expresión facial.
  • Instrucciones: Frontalmente al espejo, actúa una breve conversación entre dos personas con opiniones opuestas sobre un tema trivial, como “¿Cuál es el mejor tipo de pizza?”. Cambia tu postura, expresiones faciales y tono de voz para cada personaje, observando cómo varían tus gestos y emociones mientras dialogas con tu reflejo.

Bueno. Voy a empezar mi día con hacerme unos mates y actuar ésto. Si me animo, aunque me salga mal, lo grabo y se los muestro a ustedes que son mis amigos íntimos (y de paso porque extraño mucho grabar, pero aún no es momento de volver, considérenlo una excusa). A todo ésto, a modo informativo les digo que son las siete de la mañana, y que hoy sí dormí... técnicamente.

Dios santo, QUÉ DE BUEN HUMOR QUE ME PONE LUIS MIGUEL te amo tanto Luis Miguel, te amo con todo mi corazón.

Y a qué debo dime entonces tu abandono, y en qué ruta tu promesa se perdió, y si dices la verdad yo te perdono, y te llevo de recuerdo junto a Dios!!! 🎶🎵

Quisiera prepararme unos mates, pero mis padres están en el comedor y prefiero evitarlos; últimamente estuvieron siendo desagradables con sus comentarios. El otro día, por ejemplo, estaba filmando un clip, pasó mi papá, así como si nada, y me dijo que me veía mal, como si estuviera "disfrazada" (que igual qué tendría de malo, me pregunto) y que dejara de hacer videos porque son una mierda, que les doy vergüenza a mis amigos, y se fue todo contento. Obviamente seguí grabando igual, pero en lugar de lograr su objetivo (que nunca entiendo cuál es: ¿que me vista de cualquier manera sencilla y no tenga hobbies?), lo único que consigue es que después me aleje lo más que pueda, tanto no saliendo de mi pieza como evitándolo cuando sí salgo. Lo peor es cuando, después de toda su rutina diaria de desprecio, hace un mínimo gesto de "bondad" barata y se regodea en eso, como si no entendiera por qué me distancio. Mi mamá también hace lo mismo, aunque no tan seguido; el otro día me dijo que les doy vergüenza a mis amigos por cómo me visto, aunque ellos no me lo digan. Es una idea que mis padres tienen en común y que les gusta repetir constantemente. Encima, cuando le respondí que si mis amigos tuvieran tanta vergüenza no saldrían conmigo, o que sería problema de ellos, no mío, me miró como si le estuviera diciendo una locura. ¿Desde cuándo la vergüenza injustificada y supuesta (porque ni siquiera lo dice desde un lugar de saber algo) de otro es problema mío?

Supongo que, mientras les cuento estos comentarios, se va justificando cada vez más el estrés y la angustia que estaba sintiendo y que creía no saber de dónde venían; pero a veces me siento atrapada con dos bullies, aunque casi todos tenemos a veces como principales haters a nuestros padres, lo cual me trae la frase "nadie es profeta en su tierra". No quiero decir que siempre son así de dsagradables o que los odio, para nada, pero tampoco parecen entender cuando les pido amablemente que no hagan determinados comentarios, no lo toman en serio.

Porque encima, recuerden que no tengo más actividades sociales que el curso de inglés dos veces por semana; no es como antes, cuando tenía doble turno en la técnica y podía fingir que ellos no tenían esa pasión por hacerme sentir mal independientemente de lo que yo les diga.

También convengamos que me visto bien. El otro día mi papá dijo que parezco "una abuela ucraniana", ¿desde cuándo vestirse de abuela es tan malo? Además me hace feliz, y cuando salgo mal vestida me siento menos poderosa, porque me hace sentir bien vestirme bien incluso aunque alguien más piense que estoy fea. Muchas veces me pasó que Dani me dijera "no, esa corbata no va" y yo la usé igual, o "esos dos estampados quedan raros", y no le hago caso porque aunque ella nunca tiene ésta actitud de despreciar mi vestimenta a propósito y pueda confiar en su honestidad, simplemente mi ropa la visto yo y si al resto le parece mal y a mí bien tengo la confianza de salir igual porque es eso lo que más me importa. Entonces, lo hago igual, no me baja el autoestima ni nada, solo me genera ansiedad y un sentimiento de impotencia porque aunque les repita y les repita y les vuelva a repetir que no hagan esos comentarios ellos los sigan haciendo. A pesar de todo son duros como una pierda.

Como sea, eso es todo. Tomen agua. Los quiero mucho, amigos míos.

PD: Estoy compartiendo mis sentimientos y no criticando a mis padres como personas. No quiero que parezca que quiero pelear o solo criticar, quería desahogarme y no quiero que lo malinterprete nadie.

domingo, 18 de agosto de 2024

Feliz Cumpleaños!!

¡Hola! ¿Cómo están? Yo muy bien, y muy de cumpleaños.

18 de agosto - 08:00 AM

Recién me despierto, pero siento que ya tengo mucho para escribir sobre mi cumpleaños de este año. ¡Ni hablar de lo que tendré para decir más tarde! Me abstengo por ahora porque lo que tengo para decir hasta ahora es algo negativo. Tuve problemas con dos invitados completamente descomprometidos. Me dejaron colgada, haciéndome planificar todo pensando en ellos, comprar cosas para ellos, y al final me decepcionaron completamente. Así que decidí no hacerme más mala sangre ni intentar ser más agradable con ellos de lo que ellos lo fueron conmigo al dejarme plantada. Todo eso, sumado a los preparativos, obviamente me puso triste. Solo planifiqué una fiestita porque iban a venir ellos, el novio de mi hermana y un amigo. Pero después me di cuenta de que había que mirar el lado bueno: ¡los otros muchachos no me cancelaron! Se comprometieron realmente a venir. Introduzca al lobo de los memes con la frase: "En la vida no perdemos amigos, solo descubrimos quiénes son los verdaderos". (?)

Todavía no me decido qué hacer con ellos. No sé si me haría feliz una venganza tipo: "Ah, bueno, entonces no voy a ir a tu cumpleañitos" (les saco la lengua). Creo que sencillamente voy a ignorarlos y enfocarme en quienes no tienen estas actitudes. No me molesta que te olvides de mi cumpleaños, pero más allá de eso, no da que me dejen colgada después de haber confirmado que iban a venir, que me cancelen a último momento porque no se les da la gana, y que ni siquiera tengan en cuenta que me dejan haciendo una "fiesta" con dos gatos locos y mis papás. Ni un gramo de empatía, porque obviamente, como a nadie, no me gusta que me dejen plantada. Espero que se entienda el problema. Ni siquiera hubiera sido grave que se olvidaran de saludarme o que desde un principio me dijeran que no. Siempre les he dicho a mis amistades que si no tienen ganas, no hace falta inventar una buena excusa; es válido simplemente no tener ganas. Pero una vez que te comprometés, y no es una juntada casual sino una reunión con gente, es inaceptable tener esta actitud. Además, no podés cancelarme tan poco tiempo antes, cuando ya estoy vestida y maquillada, algo que no haría si no fuera para salir. No podés ser tan volátil en la vida; pestañaste una vez de más y ya te cansaste, y dejás plantada a la gente sin avisar. Yo tampoco tengo ganas muchas veces de salir o hacer determinadas cosas, pero dale, si siempre nos guiáramos por eso, nadie haría nada.

El novio de Dani hizo cosas dulces para traer y van a cocinar las pizzas con ella. Ayer, cuando me saludó, ¡¡Dani me dijo que tiene un regalo para mí!! Eso me emociona mucho, me encantan los regalos, incluso los más tontos.

Tengo una carpetita de madera donde guardo todas esas cositas que me regalan o encuentro y que tienen un significado especial. Desde un simple papelito hasta un dibujo, lo que más valoro es la historia detrás. Para mí, no es tanto el objeto en sí, sino los recuerdos y los momentos que representan.

Igualmente, lo que termina en la carpeta de madera no son los regalos útiles, son los que cuentan una historia interesante. Es más para momentos, para decir "encontré una chapita en el piso mientras me dirigía a tal lugar con tal".

Personalmente, soy una persona muy de los regalos, me gusta hacerlos y recibirlos, incluso regalarme una florcita que tendré que obligatoriamente tirar, o un dibujito.

Voy a comprar cosas para la fiestita y también voy a prepararme yo.

18 de agosto - 21:50 PM

Hola de nuevo. Estoy re cansada, y quisiera sacarme fotos del maquillaje antes de sacármelo, pero creo que me ganará el cansancio. De igual forma tengo algunas fotos, pero no se ven tan bien porque las saqué de noche y con la cámara frontal, por esto mismo estarán editadas, pero al menos sabrán cómo era.

Me hice un maquillaje que se ve algo infantil, pero de igual manera me gustó. Creo que incluso tranquilamente representa el día de los niños que cayó justo en mi cumpleaños, así que quizá fui oportuna.

La pasé muy bien y les quiero contar todo.

Dani y mi amigo me hicieron un regalo cada uno; ¡Son maravillosos! Los dos supieron exactamente qué obsequiarme, y lo aprecio tanto tanto. No puedo dejar de ver los regalos; en lugar de guardarlos, los acomodé acá al lado mío mientras escribo.

Las reuniones de gente en general me resultan muy desgastantes. Además, porque mis padres en algunos momentos se comportaron muy infantiles y manipuladores (no delante de los invitados, pero delante mío), y eso me malhumoró en cierta medida. No sé si quiero contarles eso, si bien no me molestaría hacerlo, no quiero enfatizar en lo malo.

El día fue hermosísimo, agradezco mucho a mis invitados.

También me sucede en las reuniones de gente que siento que quizá no doy con el target para hablar con más de una persona a la vez. Ustedes, más que nadie, saben que a mí me encanta hablar, pero de a uno. Además, si hablo demasiado fuerte, comienzo a sentirme culpable porque me siento naturalmente insoportable; me pongo nerviosa y mal, y comienzo a comunicarme erráticamente, hago una verborragia de la que me arrepiento en el mismo momento y quiero desaparecer en mis palabras. Quiero escribir y tener la voz del lector. Quiero solo ser los pensamientos de los que me enorgullezco, y poder sentirme igual de tranquila que en mi soledad.

19 de agosto - 14:51 PM

Si se preguntan por qué está escrito todo de esta manera, es debido a que esta entrada es más compleja de escribir que si pretendiera realizar un análisis exhaustivo sobre un tema concreto no referente directamente a mí. Cuando no se entienda exactamente lo que quise decir, o no sienta haberlo explicado bien, quiero que entiendan que fue muy difícil acomodar todas mis ideas. Dicho esto, también se pretende que se entienda que desde antes de la publicación de esta entrada, yo ya sé que no me expresé bien; sé que me estoy forzando a escribir para no dejarlo en el aire por mi mala costumbre de desear tener todo rápido y bien hecho.

Es difícil también porque estoy muy desgastada por la semana, y quizá me vuelva a tomar un descanso de escribir de algunos días, como acostumbro a hacer acá, nada fuera de lo habitual. Mis disculpas por desde ya no sentir haber hecho una buena entrada. Tampoco me sentía linda ayer, estaba muy insegura y, no sé, necesito un descanso.

La pasé re bien, pero las reuniones son demasiado para mí; tampoco sé si me gusta tanto que sean en mi casa porque no me agrada estar maquillada y en tacones en mi hogar. Quiero vestir mi jogging más cómodo y mi remera de la suerte para estudiar (una remera negra, oversize, manga corta con dibujos en color naranja, muy cómoda, que mi hermano le regaló a mi hermana, y que a ella le intercambié por algunas prendas mías dado mi fanatismo por su comodidad y estilo). Así vestida, tomar unos mates con mi mate de Maradona culón mientras programo y planifico mis proyectos locos. De otra forma, quiero estar fuera de casa. No son compatibles ambas cosas.

Los regalos que me hicieron, como dije, son maravillosos y se los mostraré, pero debo hacer un aviso: faltan dos regalos en la foto porque aún no los tengo; cuando los reciba, los agregaré con un apartado de "Actualización" o quizá en otra entrada, como contemple más conveniente. Más no es de ninguna manera una desvalorización a los mismos porque estoy enamorada de todos los regalos que me hicieron, del detalle, la intención, y el cariño de los que asistieron o se interesaron por mi cumpleaños. Les digo públicamente muchas gracias.

Respecto a los inconvenientes de los dos invitados que rompieron mi corazón antes de venir, ambos se disculparon y una de las personas a último momento decidió venir igual. Valoro la intención y son perdonados. No me agradó igualmente que hayan tomado esa decisión en primera instancia, pero estamos todos en paz.

Les adjuntaré fotos de mi maquillaje y los primeros dos regalos, los cuales hicieron mi amigo y Dani. Todos los regalos fueron muy acertados en cuanto a mis gustos (son cuatro, pero luego verán los otros dos, como dije).

Creo que voy a poder hablar mejor de mi felicidad por los regalitos en otra entrada así que espérenla y tenganme paciencia para hacerlo, por favor, porque me gustaría decir algunas cosas más al respecto. Los quiero mucho, y recuerden tomar agua.




viernes, 16 de agosto de 2024

¿Me das un beso? (No)

Hola! Hoy les voy a contar una serie de eventos afortundos y desafortunados que acontecieron, acompañado con una foto de mi vestimenta el día de hoy.

Desperté a las 9:00 AM, y no dormí mucho, ni tuve un sueño muy profundo, lo que, consecuentemente, no lo volvió muy placentero. Es como despertar sin nunca haber dormido, y siendo una persona que racionaliza cosas innecesarias he de decir que me desagrada la idea de dormir, cuando no es solo una condición corporal para descansar el cuerpo, si no una obligación a vivir simultáneamente situaciones que parecen reales en las que no tenés las mismas posibilidades que en el plano real. No elegís dónde estás, no elegís si las cosas se ponen raras, no elegís las personas que van a ser partícipes del sueño. No es placentero, e incluso cuando lo es, ¿qué sentido tiene? Si es tan placentero, ¿por qué querría yo despertar? ¿Por qué me veo obligada a pensar lo que no anhelo, y someterme a participar de un escenario que ni siquiera puedo escojer? Me gusta cuando sueño con Luis Miguel, más no despierto con él. Es peor cuando contrasta con la realidad; más teniendo en cuenta que hubo muchas mujeres con la suerte de cruzarse en su camino. Supongo que yo tendré otras suertes en consecuencia, estadísticamente no tendría por qué, pero lo intuyo al vivir apasionadamente. 

Sobre los sueños, tengo que añadir que también me indignan porque, aunque no estuve teniendo pesadillas, estuve teniendo sueños que no quería tener, de gente que no quiero ni en un sueño. Y, de nuevo, no sucedía nada realmente malo, pero anhelo borrar voluntariamente cosas de mi mente, y soñar con muchos gatitos bebés, arcoíris y flores.

Revisé el celular y tenía mensajes de mis hermanas, contando chisme indignante, así que aunque no estuviera últimamente en mucho contacto con el celular (a fines de saciar mi cuota diaria de productividad), me entretuve un rato leyendo y respondiendo antes del desayuno.

Les resumiré el chismerío mañanero un poco intervenido para que nadie me llore después: Pepita hizo algo, y Menganita se re metió en sus asuntos. No nos cae mal Menganita, todo bien, pero tiene malas actitudes, y siempre actúa y se comunica desde un 'pedestal' (en el cual solo ella se ve).

Me dirigí al comedor, luego de apagado el teléfono, y mi mamá, quien se encontraba trabajando de manera remota en la mesa, me ofreció café, que obviamente acepté. También encontré a Dani, a quien mostré mis avances en un proyecto.

Mientras desayunábamos, Dani tomaba café pegada en la estufa, mi mamá programaba y yo pensaba en mis siguientes movimientos con mis metas próximas. Pronto cambiamos de posición geográfica, y decidí pensar desde el masajeador de espalda electrónico que tenemos, Dani se acostó en el sillón y me estiró los pies para que le haga masajes; es de alguna manera una norma implícita, en la que la persona que ocupa el masajeador se vuelve el masajeador, pero más bien ese rol suele tocarnos a mi papá y a mí con Dani y mi mamá, y no al revés.

Regresé a la pieza, y reproduje videoclips de Luis Miguel; es crucial para mi buen humor ser expectadora de al menos uno de esos videos en un mismo día (o no, pero me hace muy feliz igualmente). Tomé la decisión de tomar mate, y así fue. Después me fui a bañar.

Éste día que les narro, yo tenía un turno odontológico a las 16:00 PM, así que me preparé más temprano de lo habitual para tratarse de un jueves (porque también debía asistir a mi clase de inglés). Dicho sea de paso, también tuve que ir al cyber a imprimir un papel que me requerían para atenderme, porque mi impresora es quisquillosa, y cuando hace frío no anda; atasca el papel y hace muchas impresiones en vano.

Hace poco cambiamos la obra social, por lo que aún estoy, de alguna manera, tanteando el terreno de la misma; qué cubre, o hasta cuánto, o dónde, y dónde quedan los centros que atienden por ella, ver cómo son los médicos que atienden por ésta obra social, y cualquier duda que pueda surgir. Así que saqué un turno de un número que saqué de la página oficial de ésta obra social nueva, y según decía estaba ubicada a poca distancia de mi hogar. Y aunque tengo que admitir que no lo observé con antelación y me confié de éste dato pobre respecto a su localización, me dieron una dirección un poco más lejos de lo que esperaba, en una zona fea que ni siquiera conozco, y el supuesto departamento no lucía como un centro médico, parecía cualquier otra cosa, y no quise verme como el episodio del dentista de Three Friends Happy.

No puedo creer que yo de chica veía ese dibujito, ¿dónde estaba el control parental? (?) Ahora mis sobrinos ven los dibujitos de ahora, que parecen hechos muy vagamente, sin personajes de personalidades fuertes, y con historias aburridas referidas a familias sanas; como Bluey. Igual está muy bien, solo no me entretiene a mí, pero sí podría en el presente ver Phineas y Ferb y pasarla bomba. A mi sobrino también le encanta Toy Story 3, así que no se perdió todo de los dibujitos antigüos.

El punto es que no quise arriesgar todas mis pertenencias y someterme a una posible carnicería de un supuesto centro que si bien estaba anotado en la página solo tenía una pared llena de hongos y ningún cartel que indique odontología. Como sea, el cerebro para detectar patrones es bueno, y confío si él me dice "Mejor no vayas ahí, medio raro". Así que saqué otro turno en otro lugar, que sí tiene toda una estructura perteneciente a otro nivel, que grita que se trata efectivamente de un centro médico.
Así que me permití otro café con mi mamá, que tomamos, ésta vez, mientras las dos programábamos. También hablamos sobre algunas cosas referidas a la programación, dado que le pedí un consejo.

Fuimos a comprar, cosa que si bien no me interesa mucho, ella me compró un alfajor Pepitos, y compró dos bandejitas de bizcochitos con azúcar negra y blanca; las blancas tenían membrillo. Las cosas dulces me hacen muy feliz. Así que llegamos y comimos todas juntas, aunque me guardé mi alfajor en el bolsillo porque no le compré uno a Dani; ya saben lo que dicen, si tenés un alfajor y el otro no, escondelo. ¿O no era así? Ups. En fin. Después le compro uno, y les voy a contar acá cuando lo haga. Éste es el vacío legal de saber quiénes no leen mi blog, que puedo hablar lo que quiera, porque de igual manera no lo verán.

Hasta acá todo perfecto. Llegada la hora de la merienda, debía ir a mis clases de inglés, así que tomé mis post-its cute y el resto de mis cosas, los metí en mi mochila, que combinaba perfectamente con mi ropa, y fui al comedor a pedirle a Dani la foto que ven al principio. Pero cuando quise poner la mochila en mi espalda, noté que estaba mojada y tenía mal olor; no quise pensar que tenía razón en que sería culpa de Aiden el líquido que subyacía en mi mochila, y me dirigí a mi pieza de nuevo para encontrar la fuente de éste 'algo' responsable de haber arruinado mi outfit.

Está de más decir que efectivamente, no solo fue su culpa, si no que actuó de la manera más imbécil posible como gato. Hizo pis en mi escritorio. Así como me leen. Sobre todas mis cosas, sobre mis apuntes, pasando por debajo del LuisMi-Cubo, lo arruinó todo. Y mientras escribo debe estar sintiendo mis malas vibras, que me acaba de querer oler y se fue. Sale mi odio por los poros de mi piel, y lo sintió, más lo que no siente es un gramo de culpa.

Primero me enojé mucho, ella estaba comiendo su décima quinta ración de comida del día, la agarré, la saqué afuera, y le cerré la puerta. Me dispuse a insultarla mentalmente mientras dejaba el escritorio vacío y sacaba los objetos valiosos de él, porque yo tenía que irme rápido, así que solo lo dejé fácil para limpiar después. Agarré mi otra mochila, hice el pasaje de pertenencias y puse la otra a lavar.

Me dediqué a decir "No, esta gata no entra más. No lo puedo creer", y todo lo que puede decir una persona enojada.

Me dirigí con mucha culpa a la puerta, porque siempre me gusta salir en buenos términos con Aiden, y saludarla apropiadamente, cosa que no fue así. Por lo que regresé, le dije con tranquilidad lo mala que era al haber hecho eso, le di una caricia, y volví a despedirme como de costumbre. Igualmente no le abrí la puerta, dado que conozco su característica torpeza, y sabía que hasta no haber limpiado eso, ella volvería a pisarlo y lo desparramaría por todos lados, especialmente en mi cama, así que no cedí, y la dejé esa hora y media en el patio, lo cual ni siquiera fue por castigo, aunque siento que se lo merecía pero también soy consciente de que ella no aprendió nada.

Comencé a caminar, como si las calles destruídas de mi localidad fueran una pasarela, donde lucir mi estilo; aunque Dani me describió como "una potencial Testigo de Jehová", diciendo que si me viera por la calle, se cruzaría de vereda para evitar charlas indeseadas sobre Dios. También dijo que mi pollera le gustaría más si fuera más corta y apretada.

Nunca cedo ante esas provocaciones, así que le pregunté si por lo menos me preguntaría a qué iglesia voy, por ser la testigo de Jehová más linda, me dijo que sí, y fue suficiente para mí.

Fui primero a acreditar mi carga en la sube, pero no me figuraba ninguna carga pendiente. Aunque no me gusta sacar el celular en la calle, tuve que llamar a mi mamá para comentarle, porque de otra forma no tenía carga suficiente para volver a mi casa en colectivo. En el preciso instante en el que cortamos la llamada, yo tenía el celular en la mano y se me acerca un hombre con una pinta terrible, se pone muy cerca mío y me pregunta la hora. Agarré muy fuerte el celular, y me ví imposibilitada a mentirle sobre no saber la hora porque lo tenía en la mano. Prendí la pantalla rápidamente, y le dije la hora a la vez que metía mi mano con el celular de regreso en el bolsillo. Permanece igualmente frente a mí, pese que ya le había respondido, y he de decir que temí por mi celular. Aunque me dio a entender que no era ese su principal interés, cuando me pregunta "¿Me das un beso?". Le respondí con un rotundo "No", mientras intentaba alejarme. Él continúa preguntando muy insistente, y vuelvo a responderle con una negatividad convincente ésta vez dirigiéndome con rapidez hacia la multitud, y por fortuna desistió. Me dirigí de nuevo a la terminal de sube, y la cargué satisfactoriamente, cerré el bolsillo con cierre en el que estaba mi celular, y me fui del lugar.

Volví a enfrentar mi impuntualidad, ya que siempre llego una hora temprano a todos los lugares. Antes solía alardear de llegar primero, pero mi papá dijo que eso también es ser impuntual. No puedo soportar el miedo a llegar tarde, especialmente a mis clases de inglés, así que sigo manteniéndome así con el paso de los años. Aunque utilizo esta impuntualidad como una excusa para caminar, y caminar el trayecto hasta mi destino más una hora extra me resulta beneficioso, salvo por la hora y la noche que se va aproximando.

Siempre intento evitar las calles, porque me empezaron a resultar complejas de atravesar. En particular porque no soporto que nunca se cumple la norma de darle prioridad al peatón, especialmente en calles sin semáforos. Así que prefiero cruzar lo menos posible. También porque me gusta controlar el tiempo, y pensar que si a cierto ritmo llegué en 15 minutos a un punto geográfico, preciso otros 15 para volver; de esa manera distribuyo mis caminatas cuando tengo que hacer tiempo. Los minutos de semáforo arruinarían los minutos meticulosamente planificados en algún caso de mala suerte.

Durante mi caminata, cuando noté que me alejé bastante del centro, decidí volver al punto inicial y reiniciar la cuenta pero dirigiéndome a otro lugar más poblado. Cuando me doy la vuelta en la misma cuadra, un señor indigente me llama la atención para el segundo momento que me vio. Me dijo que parezco 'las chicas de las películas', de manera agradable. Comenzó a contar algunas cosas. Me habló de su sobrina, si no entendí mal el parentezco, y me comentó que se viste similar a mí; es decir, sin mostrar un centímetro de piel. Me hizo un comentario que me resultó tierno a forma de chiste, que era más bien anecdótico de lo que le dice a su sobrina, me reí sutilmente y volvió a encontrar una concordancia entre su sobrina y yo.

Reiteró en varias ocasiones que no pretendía comunicarse como 'un pervertido de la calle', dirigiéndose siempre a mí de "usted".

Me hablaba de su agrado a mi manera de caminar y de vestir. Me dijo que tengo una caminata muy sensata, que trasmite tranquilidad. Mi estilo le parecía adecuado, y me dio el visto bueno de no salir, como dijo él, como las 'chicas que salen medio desnudas' y 'que podrían ser sus hijas'. Me dijo que nunca cambie, que soy muy agradable y que siga siendo así.

Sé que no es adecuado detenerme a hablar con un extraño, más no puedo sencillamente desistir al encanto de la amabilidad, y a veces prefiero arriesgarme con un poco de confianza a las personas (sin hacer algo excesivamente tonto, como meterme a la casa de un desconocido, por supuesto).

Dijo "Yo no tengo trabajo, y hay gente que puede tenerlo y decide no ejercer", que me inundó de preguntas sobre su historia de vida para terminar viviendo en un banco. Más que lo encontré aburrido o solo, quizá, como para hablarme de sus pensamientos a mí, quien solo se paseaba por ahí. Me ha pasado varias veces de detenerme a hablar de cualquier cosa con gente en situaciones similares a la de él, y todos me dan esa sensación de que tienen muchas ganas de hablar, cosa que me da ganas de hacerme un tiempo extra y quedarme allí, sentada, solo conversando. Pero de más está decir que no los conozco, y no los iría a visitar como si fuera así.

También el otro entré en un baño, y me puse a hablar con la señora de limpieza, a quien creo que caí bien, porque luego de darle pie a que se siga quejándose, dándole yo la razón, me extendió un papel para que seque las manos antes de irme. Solo me pareció destacable porque era parte de sus cosas de limpieza, en ese baño nunca hay papeles de secarse las manos.

Yo también debo admitir que amo hablar, y nunca estoy aburrida. Quizá solo es que me da pena que las otras personas sean indigentes, y no puedo solo hablar con ellos sin desear darles una mano que no tengo para dar. Dios los guarde. Aunque Dios no me cayó bien en mi intento de leer la biblia y no creo que exista, porque en tal caso se opone a mis ideales, y si existiera no ampara a los indigentes. Ojalá queden muy lejos de la mano de Dios, y alguien los ampare. Algo así como una organización benéfica, con mucha plata.

Regresé al punto de inicio, dí varias vueltas manzana y entré a mis clases de inglés, como siempre, tres minutos antes del horario de entrada. No estoy segura de por qué hago eso, pero es siempre de esa manera.

Siempre me siento en lugares distintos para poder interactuar con todos mis compañeros que son muy agradables, e ir rotando para las prácticas orales de a dos. Aunque noto que los demás intentan sentarse más o menos en los mismos lugares, y también tengo que procurar que siempre haya asientos vacíos al frente para que mi compañera Sara se siente ahí, porque no ve muy bien.

Hay también un grupo de amigas que siempre intentan sentarse en el mismo lugar, en el mismo orden, y se encierran mucho en ellas mismas. No me gusta ese modo de operar que tienen. Además se las nota muy vergonzosas, y cuando alguien está predispuesto desde la vergüenza no se puede esforzar lo suficiente. Entonces, por ejemplo, no quieren arriesgarse a pronunciar exagerado, como nuestra profesora espera de nosotros.

Siempre que quieran hacer una actividad con amigos, tengan cuidado de no encerrarse, ni en el grupo ni en ustedes mismos.

Un día por ejemplo nos sentamos algo más desordenados a la vez anterior y ya no podían sentarse juntas, pero en lugar de ver los asientos que podían ocupar al lado de otras personas, intentaban ver la manera de volver a disponerse de modo tal que queden todas juntas, y la profesora les dijo "dejate de hinchar andá a tu casa"; mentira, porque no se le permite hablar así, así que eso me lo comunicó telepáticamente mientras las palabras que salieron de su boca fueron "chicas no se van a sentar siempre juntas".

Me senté al lado de un muchacho que es aprendiz de herrería de caballos, y de una muchacha. Me agradaron también. Pese que ya me agradaban, sentarme al lado de ellos me hizo poder interactuar más, y reforzar mi idea de que son todos muy tiernas personas.

Luego la profesora nos hizo leer en voz alta la conversación del libro de a pares, y, como siempre, ¡Es tan divertido! Así que hablé bien alto y con mi pronunciación más británica, y fui muy feliz, como en todas las clases. También hice algunos aportes a la clase o preguntas.

Tengo que admitir que en dos semanas siento que mejoré un montón, el curso también me hizo apasionarme mucho por el inglés británico y sacia absolutamente mi anhelo de ver gente, a falta de otras actividades sociales. También me hace caminar, y siento que voy dejando el sedentarismo atrás. Sigo con mis "entrenamientos" en casa, y todavía no me animo a correr en la plaza. Será el próximo paso.

¡Nos vemos! Si no, seguiría hablando todo el día y tengo que prepararme para mis aventuras del día siguiente. Ya tengo unas noticias increíbles que me emocionan como no se imaginan. Los amo con todo mi corazón, amigos míos.