martes, 22 de abril de 2025

No sé qué estoy haciendo

Hola de nuevo.

Cada vez me desvanezco un poco más de la vida virtual pública. Me cuesta encontrar un equilibrio entre las cosas de mi vida.

Descubro, no sin cierta amargura, que aun haciendo, aun cumpliendo con esa productividad que tanto defiendo, algo en mí se resiste a amar la vida tal como es. ¿Cómo abrazar unas circunstancias tan toscas, tan limitadas por leyes físicas, sociales, por sistemas que apenas alcanzo a comprender? Y, sin embargo, sé que no es solo eso lo que me aleja. No lo entiendo del todo.

Me cuesta hacer videos. Me cuesta enfocar la mirada en un punto fijo, saber en qué lugar estoy, en qué hora.

No es un período depresivo —nada de eso— ni malo, en absoluto. Al contrario: es un tiempo feliz. Soy yo quien no sabe habitarlo. Tampoco sé cómo aprenderlo. Intento ordenarme, poner algo de estructura en este caos interno, pero todo se me deshace entre los dedos. Tengo tantas cosas empezadas que ya ni sé por dónde continuar.

Antes, en momentos así, solía deshacerlo todo y volver a empezar. Esta vez, en cambio, quiero terminar esas cosas.

También me entristece ponerme metas y cumplirlas a medias. No sé concederme "medio mérito" por el intento; solo me llena de ansiedad.

Si logro terminar un video, siempre siento que podría pulirlo un poco más, y más, y más, hasta nunca terminarlo. Tampoco me satisface lo que hago. No me siento bonita. No me siento inteligente. No sé muy bien por qué. El síndrome del impostor, últimamente, está matándome.

Por ahora, me limito a cumplir con mis actividades académicas.

lunes, 14 de abril de 2025

¿Quién es el editor?

Algo que no me gusta de los libros traducidos es que, si no te gusta el traductor, no te gusta el libro.

Yo pensaba que me gustaba un escritor, hasta que, de tres libros leídos, el cuarto se sintió abismalmente impersonal; fue un baldazo de agua fría el contraste de estilos con los libros que ya conocía del autor. En cambio, los libros que comparten mi lengua nativa me permiten vincularme con todo lo que ese escritor tenga para decir.

Creo que, a veces, uno se enamora más del estilo de escritura que de la historia, y que el detalle en la pintura puede superar la fidelidad con que los trazos retratan la realidad.

Pasé por tres libros pedidos en la biblioteca de mi universidad. Uno por semana.

Hay dos motivos por los cuales eso me tiene contenta. Primero, porque leés y devolvés: no acumulás polvo en estanterías de madera ya vencidas por los años, además de que hay muchas opciones muy buenas. Como es una biblioteca universitaria, tiene muchos libros clásicos de los que me gustan a mí, y también de electrónica, física y matemática. Segundo, porque tengo un tiempo limitado antes de tener que devolverlo, y eso me obliga a leerlo.

Veré qué sigo leyendo.

viernes, 11 de abril de 2025

Una Breve Descripción de mi Persona

Me pidieron de una materia de la facultad que realice una breve descripción de mí en menos de dos renglones, como si aquella respuesta —si es que la hay— pudiera comprimirse y caber ahí. Mientras, inevitablemente, suena el eco de la canción del Cuarteto de Nos en mi cabeza.

Comienzo todos mis intentos con "Una persona..." y siento que con eso debería ser suficiente. Pero no lo es. ¿Acaso puede responderse esta pregunta, que me convierte en una máquina poética mal calibrada, que humea negro debido a la exigencia autoimpuesta y que calcina mis circuitos mentales?

Quisiera escribir algo como "Una persona de carácter general deprimido, independientemente de su entorno y condiciones", pero intuyo que no buscan esa honestidad. Sospecho que esperan algo más digerible. Tampoco sé si es una condición inherente a mi persona o no; quizá soy alguien muy reflexiva, pero temo que la vida me arrebate eso un día. Además últimamente aquello se convirtió más en una ansiedad constante que en una serie de buenas ideas. Podría limitarme a mencionar mis logros educativos y materiales, y dejar que los empleados de la universidad pública respiren aliviados. Pero entonces, ¿no sería cómplice de ese crimen que es reducir una vida a datos temporales que uno no lleva consigo?

No, no voy a mencionar logros. Ni títulos, ni voy a cometer esa vileza de cuantificarme en las cosas comunes que categorizan para hacernos creer que eso somos nosotros. No seré cómplice de la ilusión de que un título o un puesto puedan definir a alguien. Tampoco diré que soy "estudiante de Sistemas", porque esa es una etiqueta temporal, no una identidad. Ni siquiera mi nombre me representa: está ahí para que otros me llamen, no para que yo me explique.

Mis conclusiones más certeras me indican estas opciones:

"Ciudadana argentina, habitante de Buenos Aires y, por sentimientos patrióticos quizá banales, orgullosa de esa casualidad geográfica". ¿Soy una ciudadana o la etiqueta de ciudadana subyace primero de mi existir? No, tampoco puede ser esta la respuesta. Es una casualidad que envuelve y describe mi persona, es una característica que vive del otro lado de lo que soy.

"Soy una entusiasta de la tecnología, alguien que piensa demasiado y me gustan las milanesas de carne". Quizá funcione para mí.

De cualquier forma, no sabría hacer esto en ninguna cantidad de renglones. Hay realidades que trascienden el lenguaje; conceptos que, al verbalizarse, generan categorías donde antes solo había experiencia pura. No soy un juicio ajeno.

Solo siento mi existencia, solo siento sensaciones: el incordio de quien intentara describirle el viento a un marciano que nunca lo conoció.