Me pidieron de una materia de la facultad que realice una breve descripción de mí en menos de dos renglones, como si aquella respuesta —si es que la hay— pudiera comprimirse y caber ahí. Mientras, inevitablemente, suena el eco de la canción del Cuarteto de Nos en mi cabeza.
Comienzo todos mis intentos con "Una persona..." y siento que con eso debería ser suficiente. Pero no lo es. ¿Acaso puede responderse esta pregunta, que me convierte en una máquina poética mal calibrada, que humea negro debido a la exigencia autoimpuesta y que calcina mis circuitos mentales?
Quisiera escribir algo como "Una persona de carácter general deprimido, independientemente de su entorno y condiciones", pero intuyo que no buscan esa honestidad. Sospecho que esperan algo más digerible. Tampoco sé si es una condición inherente a mi persona o no; quizá soy alguien muy reflexiva, pero temo que la vida me arrebate eso un día. Además últimamente aquello se convirtió más en una ansiedad constante que en una serie de buenas ideas. Podría limitarme a mencionar mis logros educativos y materiales, y dejar que los empleados de la universidad pública respiren aliviados. Pero entonces, ¿no sería cómplice de ese crimen que es reducir una vida a datos temporales que uno no lleva consigo?
No, no voy a mencionar logros. Ni títulos, ni voy a cometer esa vileza de cuantificarme en las cosas comunes que categorizan para hacernos creer que eso somos nosotros. No seré cómplice de la ilusión de que un título o un puesto puedan definir a alguien. Tampoco diré que soy "estudiante de Sistemas", porque esa es una etiqueta temporal, no una identidad. Ni siquiera mi nombre me representa: está ahí para que otros me llamen, no para que yo me explique.
Mis conclusiones más certeras me indican estas opciones:
"Ciudadana argentina, habitante de Buenos Aires y, por sentimientos patrióticos quizá banales, orgullosa de esa casualidad geográfica". ¿Soy una ciudadana o la etiqueta de ciudadana subyace primero de mi existir? No, tampoco puede ser esta la respuesta. Es una casualidad que envuelve y describe mi persona, es una característica que vive del otro lado de lo que soy.
"Soy una entusiasta de la tecnología, alguien que piensa demasiado y me gustan las milanesas de carne". Quizá funcione para mí.
De cualquier forma, no sabría hacer esto en ninguna cantidad de renglones. Hay realidades que trascienden el lenguaje; conceptos que, al verbalizarse, generan categorías donde antes solo había experiencia pura. No soy un juicio ajeno.
Solo siento mi existencia, solo siento sensaciones: el incordio de quien intentara describirle el viento a un marciano que nunca lo conoció.
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