miércoles, 28 de mayo de 2025

¿Qué necesidad de ser tan cruel?

Corrección necesaria:

Varias personas se comunicaron conmigo por privado diciéndome que estaban de acuerdo conmigo, dejando en claro que, en realidad, eran aproximadamente tres personas (como mínimo, creo que incluso algunas más) las que estaban realmente molestas y actuando con crueldad. Pero hacían "mucho bulto" al no ser tantos los que escribieran al grupo en defensa, entonces parecía tratarse de un "todos", y más aún en el fervor de la situación.

Otras personas —algunas que llegué a ver, y otras no, pero de las que me llegaron capturas de pantalla— intentaron defenderme y también terminaron siendo atacadas por este mismo grupo de personas violentas, ignorantes, conflictivas y profundamente desconsideradas.

Por eso hubo quienes prefirieron escribirme directamente a mí, para evitar que los molesten, y otros que parecían estar de acuerdo pero optaron por callar porque sabían que no había forma de establecer un diálogo real con esta gente.

En medio de todo esto, y por el malestar que me generó la situación entera, me referí a "toda la comisión", porque no me puse a contar uno por uno quién estaba atacando; solo veía críticas injustificadas y agresiones gratuitas que caían sobre mí sin cesar.
Pero lo cierto es que no fue toda la comisión. Y lo aclaro, porque se los debo.

Otra consideración aparte:

Una de las chicas que se ha sumado a este ataque injustificado, Leila, respondió —luego de que yo dijera que no llegarán a nada en la vida si siguen siendo así— diciendo que es enfermera, como queriendo señalar: “yo sí llegué a algún lado”, o peor, como si me estuviera ganando en algo.
Incluso comentó que si algún día necesito de sus servicios, no piensa brindármelos.

Tranquila, Leila. No tengo un abuelo que se cague encima, así que no voy a necesitarte.
Andá a buscar a otras personas que necesiten que les cambies el pañal.
No sos doctora, Leila.


Hola, amigos.
Honestamente, estuve pasando un día bastante duro, luego de ser fuertemente apaleada por toda la comisión de la materia Expresión de Problemas y Algoritmos, de la que hablaba en alguna entrada anterior (estoy bastante convencida de que fue un par de entradas atrás).

Logré mi cometido y abogué por todos. Mi mail, redactado a mis profesores y al director de la carrera simultáneamente, me aludía como representante de varios: aquellos varios que, en el grupo, expresaron su desacuerdo con el desatino del profesor, limitándose a intentar nada más, sin participar con demasiada actividad, más que relatar sus sentimientos al respecto entre nosotros.

Cabe destacar que, personalmente, noto un miedo bastante marcado a la comunicación con puestos jerárquicos más altos por parte de mis pares. Por esto mismo suelen dejar todo entre ellos, quejarse haciendo suposiciones sobre la maldad ajena —que finalmente inventan— (y que quizá, no lo afirmo para nada, provenga de un reflejo de la maldad propia que se aloja dentro de ellos y los hace creer que todos son así de crueles), o incluso inventan cosas colectivamente que todos creen sin más (rumores), porque nunca tienen el coraje de hablar con las personas en cuestión.

El profesor me respondió positivamente: logré otra instancia de recuperatorio para todos, de la que, al final, puede que incluso me haya arrepentido. En parte estoy contenta, pero no vale todo el odio que se dirigió hacia mí sin ninguna justificación. Solo por eso, en parte, hubiera deseado no haberlos ayudado, porque son los mismos a los que ayudé quienes han sido malos conmigo. Sé que no me hubiera hundido desaprobar, y que, sin más, me habría anotado la próxima vez con otros profesores. Así que espero salir victoriosa de esta nueva instancia, para sacar la curita de un solo tirón.
Así mismo, sin cuidado de no ofender ni de quedar bien, espero que fracasen en cada proyecto que tengan por ser activamente malos.

Noté mucho últimamente a esta gente, con características muy esenciales para categorizarse así: no luchan por triunfar, solo luchan por bajarte, incluso si no ganan nada por aquello. Justamente por eso no suele irles especialmente bien, ni tienen paz un solo día.

Por esto mismo llevo, generalmente, una trenza a mis clases universitarias, con el fin de protegerme energéticamente. Cuando iba al liceo de inglés, iba con el pelo suelto, porque la gente allí era muy cálida y buena. Se siente en el aire el ambiente hostil, y no quiero ni rozarlo de cerca.

Siento que hay muchas categorías de gente mala, pero creo que pueden aquellas ramificaciones partir de dos bases fundamentales: el malo inteligente, y el malo ignorante. No lo sé, quizá deba pensarlo más a fondo y traer mis ideas después. Por ahora dejo esto como borrador de la idea. ¿Ustedes qué piensan?

Todo esto me recordó por qué titubeo en volver al canal de YouTube: porque ahí también la gente es bastante mala. Por suerte, dar mi mensaje escrito resultó ser un filtro bastante grande de gente cruel. De cualquier forma me gusta hacer videos y sé que voy a volver, pero estas situaciones me duelen y cansan.

Me perdí una parte del chat (que no deseo recuperar), dado que salí del grupo en medio de toda esta situación desagradable. Solo voy a decir un par de cosas:

El principal sujeto que molestaba expresó que mi nota era agresiva. Es la misma nota que ustedes tienen. Júzguenlo ustedes mismos, porque no tiene un ápice de agresividad. Ni siquiera me da pudor mostrarla, ni mostrar el mail que he redactado, porque tengo la consciencia limpia respecto de cada paso que di.
Se dijo también de un supuesto "acomodamiento" por ser hija de uno de los profesores con mayor antigüedad, cuando todo esto fue charlado con el director de la carrera —de quien no soy hija— y nada de mi genealogía me quita el derecho de ser una alumna más, que puede reclamar lo que le corresponde igual que todo el mundo.

Cuando además dijeron eso, desmeritando todo mi trabajo (que no fue solo por y para mí, sino para todos), e incluso si "estuviera tan acomodada", ¿no pueden ver lo que les conviene? Sea por lo que sea, ayudé a todas las personas que desaprobaron ambas instancias a no perder una materia que se da una vez al año. No fui solo a salvarme a mí, fui por todos incluso a costa de exponerme a situaciones como esta, y no pueden ver ni lo que eso conlleva ni que tengo sentimientos. Y lo único por lo que pueden responder al grupo es para atacar a alguien que no ha hecho nada en contra de nadie. Ni siquiera del mismo profesor, porque en ningún momento pedí ni quise ningún tipo de medida perjudicial para él —como por ejemplo, que lo echen—, sino que pedí algo justo, de frente a él, con absoluto respeto, con mi cara, mi nombre, mi DNI, y dos cojones que a ellos les hacen mucha falta.

Porque podrán venir a hacerse los cocoritos en el chat, pero en persona no pueden más que hacerse pis encima. Y ni siquiera pueden leer o pensar, incluso aunque alguien los esté ayudando. Solo pueden ser activos escribiendo para atacar en masa a una sola estudiante. Pero para defenderse a sí mismos no pueden ni siquiera redactar una nota sin vomitar de los nervios, de toda la inutilidad que llevan consigo, y que no los va a arrastrar más que al fracaso que les depara si siguen siendo así.

Y aun así, creen que están haciendo algo productivo o inteligente, porque tienen un cerebro del tamaño de un pequeño maní.

No, Servacio, no sos importante para nadie. Ni para el presente, ni para el futuro. No aportás a la inteligencia, ni al respeto, ni a la construcción de absolutamente nada. Sos ruido. Sos el tipo de persona que no queda en ninguna memoria por mérito, solo por lástima o fastidio.

Te deseo que algún día sepas lo que es hacer algo valioso, algo verdadero, aunque sea una vez en tu vida. Si te animás, claro. Si podés solo.

Yo salí del grupo. No porque me sintiera en falta, sino porque ya nadie estaba realmente leyendo lo que yo decía. Porque me di cuenta de que hablaba con paredes, con rencores disfrazados de personas, con miradas incapaces de ver más allá del reflejo de su propia mediocridad.
Y sí, me dolió. Porque puse mi cara y mis palabras por todos. Porque lo hice sola, mientras ustedes se escondían atrás del teclado y se pasaban la lengua por las heridas sin hacer nada para curarlas.

Cuando además ser hija del profesor y dar la cara es peor que si alguno de ustedes hubiera intentado algo, porque pareciera que tengo la reputación mía y una ajena ligadas, cuando somos dos personas diferentes.

Es bastante complicado vivir, pero además se suma esta cantidad absurda de gente que pareciera amar volver todo más difícil. Es difícil poder confiar en la gente por estos motivos.
También hubo algunas personas que hablaron de mí en el chat de sistemas general, porque se ve que me conocen de las redes y saben quién es mi papá. La verdad, ni siquiera sé si existen palabras para explicar lo desagradables que me parecen, y si las hay, nunca me parecen suficientes.

Los quiero mucho. Honestamente todo esto me puso triste. Estaré intentando sentirme mejor, y les contaré al respecto. Nos vemos, amigos míos. 

2 comentarios: